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Control después de trasplantar

Después de trasplantar la planta va a reaccionar.

Reaccionará a
– la pérdida de raíces vivas y posibles cortes o fisuras
– la pérdida de contacto directo de los rizoides con el sustrato
– el cambio en la composición del sustrato (aireación, humedad, capacidad de retención de agua, pH, intercambio de iones)
– la pérdida de alguna hoja (fotosíntesis, respiración)
– patrón de riego distinto después del trasplante y
posiblemente reaccionará a su nuevo emplazamiento.

Estas reacciones son normales y son esperadas. Pero hay que controlar.

Paphiopedilum Berenice trasplante III control 1
Podredumbre, a los dos días de trasplantar.

Berenice empezó a amarillear dos hojas a los dos días después del trasplante. Es normal que una planta reduzca sus partes aéreas después de un trasplante: es su forma de adaptar la parte que necesita suministro a aquella otra – reducida por el trasplante – capaz de proporcionarlo. Las hojas son las dos hojas de mayor edad, en los brotes que florecieron hace dos años. Mientras sólo se vean afectadas las hojas antiguas no hay peligro.
Lo que hay que vigilar es que una de las hojas no solo amarillea sino que se ha vuelto de color amarillo-marrón y tiene un aspecto como aceitado – está pudriendo. (La foto está aumentada de color para hacer más visible la zona a controlar.)

Paphiopedilum Berenice Trasplante III, control
Dos día después: la podredumbre va extendiéndose hacia el ápice de la hoja. Sin embargo no ha ‘saltado’ a la hoja enfrente, que solamente amarillea.

Esta pudrición de color claro y evolución moderadamente lenta no necesita ser preocupante, pero en cuanto se pueda extraer la hoja con un leve tirón, la quitaré. Hasta ese momento es vigilar que no se extienda a otros tejidos, manteniendo las hojas secas – ¡no pulverizar! – y regando con mucho cuidado para no mojar las partes verdes. Y obviamente agua muy limpia y baja en sales (en mi región agua embotellada) y nada de abonos.

Trasplante Berenice III
Esta hoja se despide bien, sin prisas y sin podredumbre.

Las hojas viejas de un Paphiopedilum se vuelven amarillas y luego, desde su base, comienzan a ponerse marrón oscuro. Es un proceso que puede ser bastante lento. No tiene peligro alguno. Cuando la base de la hoja empieza a descomponerse, con un suave tirón, y sujetando bien la planta, se quita sin formar heridas. Si no sale a la primera, hay que esperar. A quien no le guste tener una planta con una hoja amarilla, puede cortarla a medida. Pero jamás  hay que arrancar una hoja que aun está fuertemente unida a la base de la planta: es allí donde se forman las raíces, donde están las yemas que pueden llevar a un brote nuevo y esa zona hay que protegerla al máximo.

trasplantar III control 2 rizoides
Son los rizoides los que se adhieren al sustrato manteniendo la planta en posición

Una de las ventajas de las macetas transparentes es la posibilidad de controlar el crecimiento de las raíces. Lo que deseamos ver son las puntas blancas y amarillentas de las raíces en crecimiento. A cm y medio de la punta muestran los rizoides, un denso ‘cepillo’ de filamentos que sirven tanto para adherirse al sustrato como para aumentar la superficie activa de la raíz. Para evitar que las macetas transparentes se llenen de algas verdes, se coloca la maceta transparente en otra maceta del mismo tamaño, pero opaca. Que sea justo del mismo tamaño es importante para que no sirva de cobijo a las crías de cucarachas, que adoran este tipo de cueva húmeda artificial. En la segunda foto se ve, que la maceta opaca es demasiado grande – tendré que buscar otra, de momento es la única que tenía a mano …
El sistema de la doble maceta a mi me ha funcionado de maravilla.

maceta doble
Maceta doble, del tamaño adecuado, aquí con Phragmipedium
Trasplante Berenice III
¡Las primeras raíces!

Si a las dos o tres semanas de trasplantar las primeras raíces muestran su crecimiento a través de la maceta transparente podemos dar por exitoso el trasplante. Aun es conveniente no regar demasiado – las raíces crecen tanto más si tienen que ‘estirarse’ para conseguir agua y minerales.
Al regar poco, tampoco abonaremos ya que cualquier cantidad de abono, al no regar y drenar, se acumularían los minerales hasta niveles tóxicos que provocarían necrosis visibles en los ápices de las hojas.

Trasplante Paphiopedilum
Además de las raíces que ya estaban a la hora del trasplante, es un alivio ver crecer raíces nuevas desde la base del brote así como brotes nuevos

continuará

to be continued

wird schon noch fortgesetzt …

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Otra gran terrestre: trasplante, segunda parte

Paphiopedilum Berenice, trasplante II 0
Mientras limpiamos el cepellón controlamos que las bases de las hojas – el ‘cuello’ del abanico – estén sin daños: sin mordeduras o podredumbres
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 2
Las raíces adultas son marrones, peludas, duras. Van oscureciendo con la edad. El cilindro central es más persistente una vez que se ha descompuesto el velamen exterior. Pueden rebrotar a cualquier altura.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 3
Aunque las raíces son duras, se quiebran con facilidad y se adhieren con fuerza a superficies como el corcho o incluso entre ellas …
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 4
… de forma que intentar desenmarañar estas raíces para sacar lo que hubiera de raíz muerta rompería más de lo que ayudaría. Mejor dejarlo tal cual.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 5
Listo. Hemos limpiado a fondo, quitando todo sustrato semi-descompuesto, todas las raíces viejas (y lamentablemente algunas vivas) y el cepellón limpio tiene buen aspecto.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 6
La planta está lista para su nueva maceta. Será del mismo tamaño, aunque la planta haya aumentado: a los Paphiopedilum les gusta estar en macetas ‘pequeñas’. Una posible explicación es que la aireación del sustrato es mayor y la descomposición del sustrato es más lenta en una maceta de volumen pequeño. Mientras preparo el sustrato nuevo, dejo que las raíces, completamente empapadas, se sequen un poco a la sombra.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 7
Un martillo para triturar y uno palos para ayudar a rellenar la maceta. La maceta opaca previene que se formen algas.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 8
La planta en su maceta; primero van los trozos gordos y pesados de las conchas en el fondo (aumentan la estabilidad), luego, alternando, corteza de pino, marmolina y concha triturada. Se formarán huecos sin sustrato; dando golpes con la maceta en el suelo (manteniendo la planta en su sitio) y ayudándonos con los palos, estos huecos van rellenándose.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 9
Quedará llena de sustrato fresco, muy suelto, con mucho aire. Mayoritariamente corteza de pino. En los primeros días es bueno no regar, por si hay raíces con cortes que podrían pudrir. Ya luego habrá que regar con más frecuencia: el nuevo sustrato es mucho más poroso y retiene bastante menos agua que el sustrato que acabamos de quitar.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 10
No está nada mal.

Pues listos. Así queda la planta en su maceta después del trasplante. Los dos brotes de la primera floración (1) en un primer plano. De los dos brotes siguientes uno no floreció (0) y el otro acaba de concluir su floración de cuatro meses (2) y ya hay brotes para la próxima floración (3). Ahora toca vigilar el crecimiento de las raíces.

 

continuará

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Otra gran terrestre: trasplante, primera parte

Trasplantar Paphiopedilum Berenice 1
Después de florecer está a la vista que hay que trasplantar
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 2
Plantas adventicias, raíces vivas y raíces muertas, bichos y sustrato en descomposición
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 3
Musgos y helechos, desde el protonema a la planta adulta, algunas algas, raíces viejas y raíces nuevas
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 4
Que crezcan raíces en el fondo de la maceta es buena señal; a pesar de la obvia descomposición del sustrato, queda suficiente aire para las raíces
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 5
Con paciencia y chorros de agua se comienza a ‘abrir’ el cepellón por la zona menos densa
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 6
Entre chorros, se saca el material suelto, las raíces muertas, con mucho cuidado de no dañar a las raíces vivas
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 7
Los dedos y distintos palos – brochetas – ayudan a aflojar y a sacar
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 8
Los chorros a presión limpian con más suavidad todo aquello que los dedos y los palitos han ido aflojando. Ya está quedando limpio el cepellón.
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 9
La principal razón de poner tanto esmero en limpiar el cepellón es que no queremos que queden focos de podredumbre escondidos en el nuevo sustrato
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 10
El tiempo invertido a limpiar el cepellón ahora nos garantizará que el nuevo sustrato dure otros uno o dos años, hasta volver a trasplantar.

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Trasplante de una gran terrestre

Cymbidium noid 'Gay Lemon Chantilly'

Puntualmente cada año en febrero florece este Cymbidium noid ‘Gay Lemon Chantilly’.  Con solo una vara este año,  pero eso si, las ocho flores enormes, de mas de 12 cm, y un ligero olor, que no soy capaz de definir. Ha estado tres meses en flor, con las flores impolutas hasta que de un día para otro empezaron a marchitar y caerse. Para incrementar la floración en el futuro y lograr dos varas por bulbo nuevo, este año toca trasplante. Será un trabajo con serrucho.

Cybidium Gay lemon chantilly 2

Ya es tiempo para el trasplante. A las grandes terrestres como este Cymbidium les gusta estar en macetas justas de tamaño, no resienten nada estar con poco espacio, al contrario. Sin embargo, llega el punto en el que el cepellón se vuelve tan denso que, o rompe la maceta (de barro) o encuentra salidas a través de rajas laterales (en el plástico) convirtiendo el trasplante difícil de por si en un acto de premeditada violencia.
Aun hay pocas raíces que sobresalen del fondo de esta maceta, de forma que opto por cortarlas esperando que sea suficiente para poder jalar la planta fuera de la maceta con todo su cepellón. No es que quiera preservar la maceta – pero si quiero evitar cortar mas raíces, algo que inevitablemente sucedería al cortar la maceta por un lateral.

trsplante gran terrestre 3

Hemos tenido suerte. Con algunos golpecitos el cepellón ha cedido y ha salido de su maceta. Esta es una de las ventajas de la maceta de plástico: las raíces de las grandes terrestres no se adhieren con tanta fuerza como en una maceta de arcilla. Aunque los Cymbidium, si pudieran elegir, elegirían sin duda la maceta de barro; porosa, transpirable y mas fría aunque esté al sol, que es como le gusta a las grandes terrestres tener sus raíces – ventiladas y frías.
Viendo el cepellón queda claro que es imposible retirar sustrato viejo sin cortar por las las raíces. Como no hay ni una raíz muerta o enferma, no hay razón por querer sacar un poco de sustrato viejo del centro.
Esta planta ¡este año se ha salvado del serrucho!

grandes terrestres 4

Aunque no cortemos el cepellón, sí hay que limpiar toda la planta y controlar que no tenga lapas, una plaga lamentablemente común en los Cymbidium. Estas suelen estar bien escondidas, protegidas por las bases de las hojas que protegen al bulbo y a la plaga por igual. Cada seudobulbo tiene por lo general alrededor de 10 hojas, cuyas bases secas envainan a los bulbos antiguos mientras que las bases verdes protegen a los bulbos recientes con hojas y a los brotes. En una planta libre de plagas no es necesario quitar estas vainas secas. Hay quien opta por principio por ‘pelar’ cada bulbo y hay quien prefiere la protección que puedan dar las bases de las hojas.

gran terrestre traspl 5

Como muchas de las plantas criadas en exteriores, esta sí tiene una leve infestación con lapas.

grandes terrestres trsplante 6

De forma que tan solo queda la opción A: quitar las vainas y limpiar bulbo por bulbo, hoja por hoja. Las vainas se ‘pelan’ en zig-zag, de abajo hacia arriba; si se resisten, primero se dividen por arriba, y luego se arrancan. Arrancar suavemente, eso si: en cada inserción de la hoja con el bulbo hay dos o más yemas. Las superiores casi nunca se ven ni van a brotan. Las inferiores si pueden brotar y en los bulbos añeros y en los brotes nuevos estas son los primordios de las varas florales de este y del próximo año.

grandes terrestres traspl 7

Al eliminar las bases de las hojas se aprecia mejor el grado de infestación. En esta planta, los bulbos antiguos están completamente limpios, mientras que los nuevos tienen lapas. El remedio es fácil.

grandes terrestres traspl 8

A limpiar:   un cuenco con agua y detergente,  un cepillo (incluso un cepillo de dientes), paciencia y cuidado. Al cepillar hay que prestar especial atención a los brotes incipientes, que son MUY quebradizos. Y a las yemas: si por alguna razón la planta enferma o pierde su brote líder, estas son la garantía de supervivencia de la planta.
Como los bulbos están limpios de restos secos, es fácil escobillar. Pero hay que que prestar atención a las hojas verdes – a veces no queda mas remedio que limpiar incluso debajo de las partes verdes, que nunca vamos a arrancar, con la ayuda de un palito (brocheta de madera).
grandes terrestres traspl 9

Una vez limpia toda la planta queda elegir la maceta nueva, que será un poco mayor que la anterior, dejando sitio para tres o cuatro temporadas y sus bulbos. Con un sustrato para terrestres – el sustrato habitual para ‘orquídeas’ de las grandes superficies lamentablemente tan solo es bueno para las grandes terrestres, para las epífitas contiene demasiada turba – se rellena la nueva maceta, dejando un borde para regar; un primer riego que se dará al pasar dos o tres semanas, cuando cualquier riesgo de putrefacción en las raíces haya pasado.

grandes terrestres 10

Varias fotos se han quedado ‘en el tintero’ – un tercer brote inadvertido anteriormente,  y el nuevo emplazamiento del Cymbidium en la entrada a la casa, muchas mas fotos de los bulbos… – pero: la oncena de fotos de esta entrada ya está completa. Ya quedará mas que contar y material de sobra para una entrada nueva y una nueva floración en ¿febrero del próximo año?

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