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Sneak preview – anticipo a oscuras

No es lo que dice ser – pero tampoco revela quien es.

Paphiopedilum rothschildianum
Uno de septiembre
Paphiopedilum rothschildianum
Ocho de septiembre
sneak preview 3
catorce de septiembre
sneak preview 4
diecinueve de septiembre
Sneak preview 5 Paphiopedilum supardii
veintitrés de septiembre
sneak preview 6 -Paphiopedilum supardii
veintiséis de septiembre
Paphiopedilum supardii
veintiocho de septiembre
Paphiopedilum supardii
veintinueve de septiembre
Paphiopedilum supardii
treinta de septiembre
Paphiopedilum supardii
Al final revela su identidad: Paphiopedilum supardii

 

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Control después de trasplantar

Después de trasplantar la planta va a reaccionar.

Reaccionará a
– la pérdida de raíces vivas y posibles cortes o fisuras
– la pérdida de contacto directo de los rizoides con el sustrato
– el cambio en la composición del sustrato (aireación, humedad, capacidad de retención de agua, pH, intercambio de iones)
– la pérdida de alguna hoja (fotosíntesis, respiración)
– patrón de riego distinto después del trasplante y
posiblemente reaccionará a su nuevo emplazamiento.

Estas reacciones son normales y son esperadas. Pero hay que controlar.

Paphiopedilum Berenice trasplante III control 1
Podredumbre, a los dos días de trasplantar.

Berenice empezó a amarillear dos hojas a los dos días después del trasplante. Es normal que una planta reduzca sus partes aéreas después de un trasplante: es su forma de adaptar la parte que necesita suministro a aquella otra – reducida por el trasplante – capaz de proporcionarlo. Las hojas son las dos hojas de mayor edad, en los brotes que florecieron hace dos años. Mientras sólo se vean afectadas las hojas antiguas no hay peligro.
Lo que hay que vigilar es que una de las hojas no solo amarillea sino que se ha vuelto de color amarillo-marrón y tiene un aspecto como aceitado – está pudriendo. (La foto está aumentada de color para hacer más visible la zona a controlar.)

Paphiopedilum Berenice Trasplante III, control
Dos día después: la podredumbre va extendiéndose hacia el ápice de la hoja. Sin embargo no ha ‘saltado’ a la hoja enfrente, que solamente amarillea.

Esta pudrición de color claro y evolución moderadamente lenta no necesita ser preocupante, pero en cuanto se pueda extraer la hoja con un leve tirón, la quitaré. Hasta ese momento es vigilar que no se extienda a otros tejidos, manteniendo las hojas secas – ¡no pulverizar! – y regando con mucho cuidado para no mojar las partes verdes. Y obviamente agua muy limpia y baja en sales (en mi región agua embotellada) y nada de abonos.

Trasplante Berenice III
Esta hoja se despide bien, sin prisas y sin podredumbre.

Las hojas viejas de un Paphiopedilum se vuelven amarillas y luego, desde su base, comienzan a ponerse marrón oscuro. Es un proceso que puede ser bastante lento. No tiene peligro alguno. Cuando la base de la hoja empieza a descomponerse, con un suave tirón, y sujetando bien la planta, se quita sin formar heridas. Si no sale a la primera, hay que esperar. A quien no le guste tener una planta con una hoja amarilla, puede cortarla a medida. Pero jamás  hay que arrancar una hoja que aun está fuertemente unida a la base de la planta: es allí donde se forman las raíces, donde están las yemas que pueden llevar a un brote nuevo y esa zona hay que protegerla al máximo.

trasplantar III control 2 rizoides
Son los rizoides los que se adhieren al sustrato manteniendo la planta en posición

Una de las ventajas de las macetas transparentes es la posibilidad de controlar el crecimiento de las raíces. Lo que deseamos ver son las puntas blancas y amarillentas de las raíces en crecimiento. A cm y medio de la punta muestran los rizoides, un denso ‘cepillo’ de filamentos que sirven tanto para adherirse al sustrato como para aumentar la superficie activa de la raíz. Para evitar que las macetas transparentes se llenen de algas verdes, se coloca la maceta transparente en otra maceta del mismo tamaño, pero opaca. Que sea justo del mismo tamaño es importante para que no sirva de cobijo a las crías de cucarachas, que adoran este tipo de cueva húmeda artificial. En la segunda foto se ve, que la maceta opaca es demasiado grande – tendré que buscar otra, de momento es la única que tenía a mano …
El sistema de la doble maceta a mi me ha funcionado de maravilla.

maceta doble
Maceta doble, del tamaño adecuado, aquí con Phragmipedium
Trasplante Berenice III
¡Las primeras raíces!

Si a las dos o tres semanas de trasplantar las primeras raíces muestran su crecimiento a través de la maceta transparente podemos dar por exitoso el trasplante. Aun es conveniente no regar demasiado – las raíces crecen tanto más si tienen que ‘estirarse’ para conseguir agua y minerales.
Al regar poco, tampoco abonaremos ya que cualquier cantidad de abono, al no regar y drenar, se acumularían los minerales hasta niveles tóxicos que provocarían necrosis visibles en los ápices de las hojas.

Trasplante Paphiopedilum
Además de las raíces que ya estaban a la hora del trasplante, es un alivio ver crecer raíces nuevas desde la base del brote así como brotes nuevos

continuará

to be continued

wird schon noch fortgesetzt …

Otra gran terrestre: trasplante, segunda parte

Paphiopedilum Berenice, trasplante II 0
Mientras limpiamos el cepellón controlamos que las bases de las hojas – el ‘cuello’ del abanico – estén sin daños: sin mordeduras o podredumbres
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 2
Las raíces adultas son marrones, peludas, duras. Van oscureciendo con la edad. El cilindro central es más persistente una vez que se ha descompuesto el velamen exterior. Pueden rebrotar a cualquier altura.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 3
Aunque las raíces son duras, se quiebran con facilidad y se adhieren con fuerza a superficies como el corcho o incluso entre ellas …
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 4
… de forma que intentar desenmarañar estas raíces para sacar lo que hubiera de raíz muerta rompería más de lo que ayudaría. Mejor dejarlo tal cual.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 5
Listo. Hemos limpiado a fondo, quitando todo sustrato semi-descompuesto, todas las raíces viejas (y lamentablemente algunas vivas) y el cepellón limpio tiene buen aspecto.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 6
La planta está lista para su nueva maceta. Será del mismo tamaño, aunque la planta haya aumentado: a los Paphiopedilum les gusta estar en macetas ‘pequeñas’. Una posible explicación es que la aireación del sustrato es mayor y la descomposición del sustrato es más lenta en una maceta de volumen pequeño. Mientras preparo el sustrato nuevo, dejo que las raíces, completamente empapadas, se sequen un poco a la sombra.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 7
Un martillo para triturar y uno palos para ayudar a rellenar la maceta. La maceta opaca previene que se formen algas.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 8
La planta en su maceta; primero van los trozos gordos y pesados de las conchas en el fondo (aumentan la estabilidad), luego, alternando, corteza de pino, marmolina y concha triturada. Se formarán huecos sin sustrato; dando golpes con la maceta en el suelo (manteniendo la planta en su sitio) y ayudándonos con los palos, estos huecos van rellenándose.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 9
Quedará llena de sustrato fresco, muy suelto, con mucho aire. Mayoritariamente corteza de pino. En los primeros días es bueno no regar, por si hay raíces con cortes que podrían pudrir. Ya luego habrá que regar con más frecuencia: el nuevo sustrato es mucho más poroso y retiene bastante menos agua que el sustrato que acabamos de quitar.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 10
No está nada mal.

Pues listos. Así queda la planta en su maceta después del trasplante. Los dos brotes de la primera floración (1) en un primer plano. De los dos brotes siguientes uno no floreció (0) y el otro acaba de concluir su floración de cuatro meses (2) y ya hay brotes para la próxima floración (3). Ahora toca vigilar el crecimiento de las raíces.

 

continuará

β

 

Mitos, gente muy rica y Mount Kinabalu

You would have to have the world’s finest orchid
in order to name it after Rothschild, and that’s why the horticulturists
at that time all agreed that “The King of Orchids”
should be named after
Ferdinand James von Rothschild.

 

Con este perfecto círculo vicioso explica Brandon Tam en un blog de la Huntington Library cómo no podía ser de otra manera que se le dedicase a uno de los herederos de la familia de banqueros Rothschild el recién descubierto Paphiopedilum, apodado ‘Rey de las Orquídeas’.
Ferdinand James Anselm, Freiherr von Rothschild (1839 – 1898). Dada su riqueza y su afición quizás no le costara mucho ser benefactor de la horticultura. Heredero de la familia más rica que jamás había visto  Europa  (a España le tocó que financiaran las guerras napoleónicas y la compra de Rio Tinto) tuvo su orquidario y su colección de orquídeas en Waddesdon Manor.
En 1888 Reichenbach hijo describió en su honor una planta traída un año antes a Europa por Frederick Sander (financiado por el Sr. Rothschild) como Cypripedium rothschildianum. El mismo año, probablemente en un intento por disuadir a la competencia de buscar y encontrar mas ejemplares en ultramar, Jean Linden en Bélgica volvería a describir la misma especie y a publicarla bajo el nombre de Cypripedium neo-guineense, usando el falsificado origen de la planta para el epíteto.

Paphiopedilum rothschildianum
Paphiopedilum rothschildianum, Noviembre de 2013, planta de Regina Elsner/Alemania. La envergadura de las hojas de punta a punta es de 25cm.

Lo cierto es que lo consiguió más allá de lo que era su intención, pues ni su empresa ni ninguna otra volvieron a encontrar al ‘rey de las orquídeas’, ni en Nueva Guinea – donde nunca jamás creció – ni en Borneo, de donde realmente provenía. Durante más de medio siglo la especie se consideró perdida, aumentando el mito de planta valiosa. Sólo se cultivaban contados ejemplares en toda Europa. Fue en 1959 que se redescubrió en los valles del Mount Kinabalu, en Sabah, Malasia, en el norte de la isla de Borneo.
Aunque actualmente se propaga artificialmente por miles, sigue siendo una planta amenazada de extinción al ser escasa de por si, por los saqueos ilegales, corrimientos de tierras en las escarpadas laderas donde crece y  por la quema de bosques.

Paphiopedilum rothschildianum
Primer trasplante en mayo de 2015. La envergadura de las hojas de punta a punta es de 43cm.

Paphiopedilum rothschildianum es de crecimiento vigoroso pero muy lento. Esta es la razón por la que aun  hoy es una planta cara si está en edad de florecer. Plantas con varas de cinco flores suelen arrasar en las competiciones, la envergadura de las flores supera los treinta centímetros con holgura (es el único Paphiopedilum de su grupo que tiene los sépalos extendidos en vez de colgantes) y en general, la apariencia es bastante apabullante.
Y las plantas jóvenes, como la que compré yo hace unos cuatro años, tardan mucho en demostrar si valen tanta paciencia, espacio y dedicación.

Paphiopedilum rothschildianum
Segundo trasplante en marzo de 2016. Envergadura de 45cm.
Paphiopedilum rothschildianum
En agosto de 2016 aparece un primer brote lateral – por lo general el signo inequívoco que un Paphiopedilum ha llegado a la edad madura y puede florecer.
Paphiopedilum rothschildianum
Trasplante a finales de febrero de 2017. La planta está muy fuerte, la maceta llena de raíces, el brote nuevo ya va por tres hojas – ¿a qué esperas?

Ya veremos. Por primera vez parece que quiera florecer.
Después de cuatro años dos hojas muy seguidas, la interior más oscura, crecen en el centro del abanico de hojas. Aunque casi estamos en agosto, y no es la época normal para que florezca un Paphiopedilum rothschildianum. Por si acaso, la planta pasa a dentro de casa, con menos de UV y más protección y control.

Paphiopedilum rothschildianum 'Mandela'
¿Es lo que parece? Ya veremos. 31 de julio
Paphiopedilum rothschildianum
Parece que es lo que es – una hoja más. 19 de agosto
Paphiopedilum rothschildianum
¿O no? Viene con relleno. 27 de agosto

Pues, tras confirmación en el foro especializado en Cypripedioidae (= todos los géneros de orquídeas que tienen un labio en forma de ‘zapato’) Slippertalk, es una espata y si no pasa nada extraño, habrá flor.  ¿Se acabó pues la espera?

Paphiopedilum rothschildianum

Las raíces se ven bien, el sustrato muy suelto

Controlo las raíces – el método de la maceta doble evita la aparición de algas – y el sustrato, casi exclusivamente inorgánico. Todo bien. Así que no pasarse con mimos innecesarios como extras de abono, agua y aditivos. No hace falta – la planta está bien.

Paphiopedilum rothschildianum
Parece que tenemos prisas … 29 de agosto

‘Roth’ viene con prisas, así que no la vayamos a cagar … después de cuatro años de espera sería de tontos …

 

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Orchis canariensis

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Las orquídeas terrestres europeas están protegidas.
Incluso cuando no crezcan dentro de una zona de protección especial, jamás debemos desenterrarlas y plantarlas en una maceta, creyendo que así las podremos cultivar. El cultivo de las terrestres europeas es extremadamente difícil; la planta tiene una dormancia estival y un letargo invernal que las protege de las heladas; esto sin embargo no significa que toleren un amplio rango de temperaturas, sino que necesitan justo de este ritmo de crecimiento y estos extremos en las temperaturas, parecido al de mucho otros geofitos, para formar sus tubérculos, crecer sanas y llegar a florecer. Para complicar aun más el cultivo, nacen y crecen en simbiosis con un hongo de micorriza, algo que – aunque la planta adulta puede vivir sin este mutualismo – es sumamente difícil de conseguir artificialmente.

Por esta razón es igualmente complicado sembrar las finísimas semillas de las orquídeas terrestres. Por lo general la propagación artificial se hace in-vitro sobre medios de cultivo especiales.
Al ser escasas las orquídeas canarias, protegeremos las varas en flor y no las cortaremos, para así propiciar que formen sus características cápsulas y liberen las semillas que ojalá llevarán a que crezca alguna nueva planta en algún otro lugar propicio.

Aunque no nos las podemos llevar a casa, sí las podemos proteger in situ.  Fotografiándolas y compartiendo las fotos en las redes con amig@s, no sólo damos a conocer que estas pequeñas plantas efectivamente son orquídeas, al mismo tiempo aumentamos el circulo de personas que las sabrán reconocer como tales y  que no las cortarán por descuido o para llevarse un ramo de flores del campo a casa.
Conociendo los lugares en dónde crecen, podemos avisar ante posibles peligros a las autoridades – obras, extracciones, caminos y vías de mountain-bike etc.  Las orquídeas terrestres canarias son muy fieles y puntuales a su cita anual, cada año podemos retomar nuestro peculiar safari fotográfico vegetal para visitar los lugares donde crecen, viendo aparecer las floraciones – en años de inviernos secos se saltarán la floración – y encontrando con algo de suerte, nuevos emplazamientos o pequeñas plántulas que indican que han conseguido aumentar su presencia.

¡Cuidemos nuestras orquídeas canarias conociéndolas!

Tierras salvajes – Ludisia

Ludisia 1 tierras salvajesLudisia discolor es una de las pocas orquídeas terrestres sin bulbos que de vez en cuando se encuentran en las floristerías. Sus flores son numerosas, blancas y pequeñas, sus hojas, aterciopeladas, son oscuras con rayas plateadas o rojas, también el reverso de las hojas es de tonos oscuros y rojizos. Ludisia 2 tierras salvajesContinuamente forma nuevos tallos, que son redondos, purpúreos y muy suculentos, que van reptando por encima del sustrato, si pueden por debajo de la hojarasca que les protege frente al sol. Apenas tienen hojas, tan solo unas pequeñas que parecen escamas hasta que, después de uno o dos decímetros de trayecto, el tallo se yergue y forma una roseta de hojas grandes y anchas.

ludisia 3 tierras salvajesProvenientes de bosques termófilos y húmedos desde India al sudeste asiático, en verano agradecen una ayuda en forma de una capa de compost maduro y – oro en las manos del jardinero – unos centímetros de hojarasca. ldisia 4 tierras salvajes ludisia tierra salvaje 5 La hojarasca es la materia prima capaz de convertir cualquier terreno plantado en jardín. Indispensable para la vida edáfica, para iniciar el compost, dar sombra y reposo a la tierra frente al sol estival y cobijo seguro a la gran diversidad de bichos, que lejos de convertirse en plaga, contribuye al equilibrio de un jardín natural. Y lo mejor de todo, siempre está a mano. Una vez que el ojo se ha acostumbrado a una estética solo en apariencia desarreglada, pero profunda y premeditadamente salvaje, se abre un nuevo mundo. De repente, el felpudo de la puerta de entrada a casa, invita a dar la vuelta, a salir y entrar en la otra casa. Nada mas conmovedor en medio de la urbe que ver un petirrojo acercarse con sigilo y apartar hojitas en busca de algún artrópodo; o la lagartija adormilada en el calor de la tarde sobre aquella piedra plana que quizás fuera colocada allí mismo para ese fin años atrás… una piedra lisa y plana en un pasillo que dejó de ser un pasillo de lajas, cemento y polvo y un cactus indefenso sin sentido ni salida. Ludisia 6 tierras salvajesLudisia 7 tierras salvajesSon muy pocas las orquídeas que no tienen las flores simétricas. Ludisia discolor es una de ellas. Cuando florece – en mi región para febrero y marzo – un sinfín de extrañas flores blancas y amarillas ponen destellos de luz sobre un follaje oscuro y sobrio. Si no todas las varas se abren sincronizadas, la floración puede durar mas de dos meses. Nada que envidiar a sus hermanas mayores epífitas.
Ludisia 8
Puntual a su cita, este año el tres de marzo, abren las primeras flores.
Ludisia 9: cápsula
Como muchas orquídeas terrestres, Ludisia forma cápsulas con facilidad. Ya para principios de mayo las cápsulas están maduras, se abren y rápidamente se seca toda la vara. Mientras, a la altura de la tierra, surgen los brotes laterales que habrán de formar las nuevas rosetas de hojas que a su vez producirán la siguiente generación de flores.
Ludisia 10: esquejes
Los tallos rastreros que lentamente invaden el camino corren peligro. El remedio es tan simple como tomar esquejes. El rizoma es altamente suculento y se parte con facilidad. Dejando secar el corte al aire durante uno o dos días es suficiente para sellar la herida. Luego los tallos se posan suavemente sobre el compost en un lugar adecuado y se dejan a su aire. Forman pocas raíces y los nuevo tallos brotarán lateralmente, semienterrados hasta emerger y formar una nueva roseta de hojas aterciopeladas.

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