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Orchis canariensis

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Las orquídeas terrestres europeas están protegidas.
Incluso cuando no crezcan dentro de una zona de protección especial, jamás debemos desenterrarlas y plantarlas en una maceta, creyendo que así las podremos cultivar. El cultivo de las terrestres europeas es extremadamente difícil; la planta tiene una dormancia estival y un letargo invernal que las protege de las heladas; esto sin embargo no significa que toleren un amplio rango de temperaturas, sino que necesitan justo de este ritmo de crecimiento y estos extremos en las temperaturas, parecido al de mucho otros geofitos, para formar sus tubérculos, crecer sanas y llegar a florecer. Para complicar aun más el cultivo, nacen y crecen en simbiosis con un hongo de micorriza, algo que – aunque la planta adulta puede vivir sin este mutualismo – es sumamente difícil de conseguir artificialmente.

Por esta razón es igualmente complicado sembrar las finísimas semillas de las orquídeas terrestres. Por lo general la propagación artificial se hace in-vitro sobre medios de cultivo especiales.
Al ser escasas las orquídeas canarias, protegeremos las varas en flor y no las cortaremos, para así propiciar que formen sus características cápsulas y liberen las semillas que ojalá llevarán a que crezca alguna nueva planta en algún otro lugar propicio.

Aunque no nos las podemos llevar a casa, sí las podemos proteger in situ.  Fotografiándolas y compartiendo las fotos en las redes con amig@s, no sólo damos a conocer que estas pequeñas plantas efectivamente son orquídeas, al mismo tiempo aumentamos el circulo de personas que las sabrán reconocer como tales y  que no las cortarán por descuido o para llevarse un ramo de flores del campo a casa.
Conociendo los lugares en dónde crecen, podemos avisar ante posibles peligros a las autoridades – obras, extracciones, caminos y vías de mountain-bike etc.  Las orquídeas terrestres canarias son muy fieles y puntuales a su cita anual, cada año podemos retomar nuestro peculiar safari fotográfico vegetal para visitar los lugares donde crecen, viendo aparecer las floraciones – en años de inviernos secos se saltarán la floración – y encontrando con algo de suerte, nuevos emplazamientos o pequeñas plántulas que indican que han conseguido aumentar su presencia.

¡Cuidemos nuestras orquídeas canarias conociéndolas!

Tierras salvajes – Ludisia

Ludisia 1 tierras salvajesLudisia discolor es una de las pocas orquídeas terrestres sin bulbos que de vez en cuando se encuentran en las floristerías. Sus flores son numerosas, blancas y pequeñas, sus hojas, aterciopeladas, son oscuras con rayas plateadas o rojas, también el reverso de las hojas es de tonos oscuros y rojizos. Ludisia 2 tierras salvajesContinuamente forma nuevos tallos, que son redondos, purpúreos y muy suculentos, que van reptando por encima del sustrato, si pueden por debajo de la hojarasca que les protege frente al sol. Apenas tienen hojas, tan solo unas pequeñas que parecen escamas hasta que, después de uno o dos decímetros de trayecto, el tallo se yergue y forma una roseta de hojas grandes y anchas.

ludisia 3 tierras salvajesProvenientes de bosques termófilos y húmedos desde India al sudeste asiático, en verano agradecen una ayuda en forma de una capa de compost maduro y – oro en las manos del jardinero – unos centímetros de hojarasca. ldisia 4 tierras salvajes ludisia tierra salvaje 5 La hojarasca es la materia prima capaz de convertir cualquier terreno plantado en jardín. Indispensable para la vida edáfica, para iniciar el compost, dar sombra y reposo a la tierra frente al sol estival y cobijo seguro a la gran diversidad de bichos, que lejos de convertirse en plaga, contribuye al equilibrio de un jardín natural. Y lo mejor de todo, siempre está a mano. Una vez que el ojo se ha acostumbrado a una estética solo en apariencia desarreglada, pero profunda y premeditadamente salvaje, se abre un nuevo mundo. De repente, el felpudo de la puerta de entrada a casa, invita a dar la vuelta, a salir y entrar en la otra casa. Nada mas conmovedor en medio de la urbe que ver un petirrojo acercarse con sigilo y apartar hojitas en busca de algún artrópodo; o la lagartija adormilada en el calor de la tarde sobre aquella piedra plana que quizás fuera colocada allí mismo para ese fin años atrás… una piedra lisa y plana en un pasillo que dejó de ser un pasillo de lajas, cemento y polvo y un cactus indefenso sin sentido ni salida. Ludisia 6 tierras salvajesLudisia 7 tierras salvajesSon muy pocas las orquídeas que no tienen las flores simétricas. Ludisia discolor es una de ellas. Cuando florece – en mi región para febrero y marzo – un sinfín de extrañas flores blancas y amarillas ponen destellos de luz sobre un follaje oscuro y sobrio. Si no todas las varas se abren sincronizadas, la floración puede durar mas de dos meses. Nada que envidiar a sus hermanas mayores epífitas.
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Puntual a su cita, este año el tres de marzo, abren las primeras flores.
Ludisia 9: cápsula
Como muchas orquídeas terrestres, Ludisia forma cápsulas con facilidad. Ya para principios de mayo las cápsulas están maduras, se abren y rápidamente se seca toda la vara. Mientras, a la altura de la tierra, surgen los brotes laterales que habrán de formar las nuevas rosetas de hojas que a su vez producirán la siguiente generación de flores.
Ludisia 10: esquejes
Los tallos rastreros que lentamente invaden el camino corren peligro. El remedio es tan simple como tomar esquejes. El rizoma es altamente suculento y se parte con facilidad. Dejando secar el corte al aire durante uno o dos días es suficiente para sellar la herida. Luego los tallos se posan suavemente sobre el compost en un lugar adecuado y se dejan a su aire. Forman pocas raíces y los nuevo tallos brotarán lateralmente, semienterrados hasta emerger y formar una nueva roseta de hojas aterciopeladas.

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