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El gobierno español apuesta por el burka

el color amarillo

Durante casi un siglo, las plantas del género Phalaenopsis no se consideraban aptas para ser cultivadas en casa. Según los libros, estaban limitadas a quien tuviera un invernadero y el dinero necesario para la calefacción en los largos inviernos nórdicos. No es de extrañar por lo tanto, que las Phalaenopsis contribuyeran en gran medida al mito de flor cara, rara y exquisita que rodeó en su día a todas las orquídeas: plantas para los ricos.
Mucho ha cambiado el panorama desde mediados del siglo pasado.

Una razón para este cambio lo encontramos en el llamado efecto ‘vigor híbrido’. Después de solventar los problemas a la hora de polinizar, sembrar y criar híbridos de orquídea, se constató que muchos híbridos presentaban un vigor a la hora de crecer y florecer que no tenían sus ancestros.
Una vez salvado este escollo – pocas orquídeas se adaptan mejor a una ventana del salón o de la cocina que un híbrido de Phalaenopsis – quedaba el reto de la restringida gama de colores. Blancos, sí, grandes, redondos y con varas de muchas flores. Rosados también: un poco menores, redondos y en gran cantidad … Rojos: ya resulta más difícil; gracias a cruces con Doritis, por un lado y pulchra por otro se están consiguiendo Phalaenopsis rojas.
Mucho más difícil ha resultado el amarillo. Todas las especies con tonalidades amarillas (o verdosas) de Phalaenopsis resultan en flores pequeñas y estrelladas.  Muchas generaciones más tarde, se están consiguiendo las primeras flores netamente amarillas, redondas y planas. (Ahora está por llegar el naranja: calculo unos cinco a diez años más para llegar a tener flores grandes, redondas y naranjas.)

el color amarillo

La planta que abre esta entrada la compré en flor hace tres años. Como es costumbre venía sin nombre.  Es, a primera vista, un híbrido complejo. Aunque todos los ancestros son del género Phalaenopsis, este tiene distintas subdivisiones de plantas similares entre si pero claramente distintas a las que van agrupadas en otra subdivisión.
Quién quiera adentrarse en la clasificación de las Phalaenopsis, lo encontrará al detalle el las páginas de bernard.lagrelle .
Participa obviamente una Phalaenopsis de grandes flores redondas. Otra que tiene que estar entre los ancestros es alguna de vara ramificada y de flores sin los típicos apéndices filamentosos. Y otra tiene que haber dado el color amarillento de base. Salvo alguna mancha tenue en el labelo, apenas hay pigmentos rojos o morados.

el color prohibido

Como siempre suelo hacer con las plantas no identificadas, he buscado dar con el  cultivar en internet: las plantas que se encuentran de venta en las grandes superficies y en los viveros de reventa suelen aparecer el los catálogos de los grandes productores neerlandeses o taiwaneses de ese año. Para la gran mayoría de plantas ‘del montón’ que se encuentran a la venta, este procedimiento es inútil dada la gran cantidad de cruces nuevos que salen al mercado cada temporada; pero con unas flores tan marcadamente únicas – vara congestionada, flor de tamaño medio, amarilla tirando a verdosa, labelo grande, amarillo sin filamentos – con una combinación tan reconocible, probé suerte y parece que hay una candidata: Phalaenopsis Taida Smile.

el color prohibido

Es esquivo el color amarillo. No sólo en el género Phalaenopsis, también en Cattleya y Lycaste, para citar dos ejemplos famosos. El cruce entre especies de flor rosada con otros de flor amarilla suele dar una progenie blanca. No es hasta la segunda generación que vuelve a aparecer el color amarillo, muchas veces asociado a otras características que no son apreciados en cruces: flores menores, estrelladas, manchas irregulares y un color amarillo de fondo que depende de la luz que recibe la planta. En el caso de esta planta en concreto, cultivada con más frío nocturno y menos luz, la última floración en 2016 produjo flores netamente más amarillas – algunos dirían que el color es verde manzana:

el color prohibido

Suponiendo que realmente esta planta sea el cruce ‘Taida Smile’ tenemos la opción de buscar el registro del cruce ya por la RHS o por BlueNanta. Pero ¡ojo!: aquí, suponer es mucho suponer; nunca sabré con certeza cual es mi planta: una breve mirada al catálogo de este productor taiwanés revela el porqué.
Taida Smile fue registrada en 1996. Entre sus ancestros hay que nombrar a –
– Phal. aphrodite  (blanca, grande, apéndices)
– Phal amabilis  (blanca, grande, apéndices)
– Phal. stuartiana  (crema, con manchas en los sépalos inferiores, mediana)
– Phal. venosa (verdosa con manchas marrón, pequeña, estrellada, labelo sin apéndices, carnosa)
– Phal equestris (rosada, pequeña, estrellada, labelo sin apéndices)

el color prohibido
El labelo con su callo de cuatro aristas – como en Phal. aphrodite. Predomina el color prohibido
el color prohibido
Sobre el color prohibido, un poco verdoso, de los sépalos inferiores, se aprecian vestigios de manchas marrones, ecos de Phal. stuartiana.
el color prohibido
Puntos en vez de manchas y rayas, puntos rojos como en Phal. equestris. Siempre sobre color prohibido
el color prohibido
Flor de textura carnosa, como en Phal. venosa. Al abrir aun predomina el color prohibido
el color prohibido
El color prohibido con la edad de las flores va diluyéndose hasta quedar en un blanco roto. La vara corta, ramificada, con las flores muy juntas como en Phal. equestris y Phal. venosa.

¡Ah! Os preguntáis por el título … Bueno, es fácil.
Según los defensores del burka, este protege a las mujeres que lo llevan de las miradas de los hombres. Hombres pobres e indefensos ante su condición, que de ver a una mujer libre mostrando colores, formas y gestos, no sabrían como contener su violencia hacía tanta libertad provocadora.
(Nunca se plantean tapar bajo un burka a los agresores, para que dejen de ver lo que supuestamente provoca su incontrolable violencia de macho. Sería como más lógico.)
Por eso, para que las mujeres no inciten a la violencia, mejor van escondidas bajo un burka. Así, los hombres campan a sus anchas, siguen igual de violentos entre ellos, pero las mujeres están a salvo … hasta que llegan a casa.

¿No lo pilláis?
El lazo amarillo fue elegido como símbolo visible para exigir la libertad de los presos políticos. Es la libre expresión de aquellos que lo quieren llevar;  para decir abiertamente que
– hay, lamentablemente, a día de hoy en España, presos por sus convicciones políticas y,
– llevando un lazo amarillo o una prenda del mismo color, expresamos nuestra solidaridad con los presos políticos y exigimos su liberación, ya.

Pero el gobierno cree que reivindicar libertades gracias a un lazo, gracias a un color, puede provocar violencia.  ¿A quién le pedimos cuentas – al violento agresor potencial que declarará haberse sentido ‘provocado’? ¿O a quién da la cara?
El gobierno ha decidido sin vacilar. Ha optado por el método burka. Prefiere prohibir la libre opción de vestir de amarillo o de mostrar un lazo. Así, una vez más, es la potencial víctima la que ha de esconderse, para no ser culpable de provocar la violenta e incontrolable reacción del agresor. Es el mundo al revés.

Como decían antes, ‘si vas por allí, y te pasa algo, la culpa es tuya’.

Quien quiera volver a llevar burka, que vaya.

(Y quien quiera, puede leer más en eldiario.es . Y en casi toda la prensa libre, igualmente. Aunque ahí, de orquídeas, encontrará más bien poco.)

 

el color prohibido

 

 

 

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