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Sin ellas no hay mucho futuro …

Cattleya Peckaviensis

Cattleya Peckaviensis forma unas cuatro raíces nuevas desde el rizoma cada vez que comienza a crecer un nuevo pseudobulbo. O por lo menos eso debería. Como no son muchas, hay que estar atento y tener cuidado que no se las coma algún bicho. Sin embargo este híbrido también forma raíces laterales. En general, las raíces de este híbrido primario son gordas y longevas.

Rhyncholaelia digbyana

Rhyncholaelia digbyana también es de las orquídeas que forman raíces preferente- o incluso exclusivamente cuando comienza a crecer el nuevo bulbo. Puede formar muchas más raíces desde el rizoma además de raíces laterales, lo cual es un alivio, ya que cada raíz que sobrevive al aperitivo de alguno de los muchos comensales indeseados, garantiza la supervivencia de la planta. Esta aun muestra claras señales de una fuerte infestación de lapas años atrás – las marcas se quedan de por vida – que a su vez causó una podredumbre negra. Estuvo a secas más de medio año –  y al retomar los riegos, muy espaciados, escasos y con agua limpia, empezó a crecer sin señales de hongo. Menos mal que esta especie es sumamente resistente a la sequía, que es el único remedio seguro contra la podredumbre negra.
Además necesita de mucha luz y sol para poder florecer. Con algo de suerte – si las raíces lo permiten – tendrá fuerzas para florecer en el próximo pseudobulbo.

Dendrobium

En Dendrobium (grupo biggibum/phalaenopsis) las raíces brotan sobre todo del nuevo pseudobulbo, cuando este ya tiene varios cm de alto y forma sus primeras hojas, pero igualmente pueden brotar de la caña anterior. Como se ve en casi todas las fotos, muchas de las raíces tienen las puntas comidas. En todos los cestos y en todas las macetas que tengo en el exterior, uso cebos de veneno contra cucarachas. Pero lamentablemente en verano pueden llegar a ser tantas, que una cucaracha joven se puede zampar todas las puntas tiernas de las raíces y tampoco desprecia alguna hoja joven.
Sustratos secos y humedad ambiental alta propician que broten nuevas raíces.

Brassavola Little Stars

Brassavola Little Stars no tiene problemas en formar raíces. En cada segmento del rizoma pueden crecer varias, fuertes, gordas y circulares se dirigen siempre hacía el lugar de más penumbra. Siempre que pueden se adhieren fuertemente al sustrato, son longevas y resistentes.

Coilostylis parkinsoniana

También en Coilostylis observamos que las raíces huyen de la luz y del sol. Brotan de la base del nuevo rizoma, a lo largo del año, pero más fuertemente al tener los nuevos pseudobulbos unos diez cm de largo. Esta planta apenas guarda un reposo, está continuamente creciendo. Como se puede ver, las raíces rebrotan con facilidad después de perder sus puntas de crecimiento.

Ascocenda

Si no me falla la memoria, este cesto fue el primero de todos. Es la ‘casa’ de esta Ascocenda Orange Spotty, que comparte con varias Tillandsias. Las raíces, gordas y largas cuando están a su gusto, son esencialmente aéreas,  y se adhieren a cualquier superficie. Esa es la razón por lo cual este cesto aun perdura aunque algunos de los alambres ya se han quebrado. Mientras la planta crezca, no la tocaré.

Dendrobium Berry 'Oda'

Dendrobium Berry ‘Oda’ tiene raíces inesperadamente gordas. Siempre es bonito verlas aparecer por los lados del cesto indicando que el sustrato es de su agrado y que lo cruzan a placer.

Laelia perrinii

Hay raíces especialmente valiosas, como la de este Laelia perrinii. Valiosas por la planta en si, que no es muy frecuente en las colecciones y además es un poco difícil de cuidar. Luego las raíces nuevas que esta especie produce cada año son pocas, y aunque también pueden brotar lateralmente, si hay pocas raíces en general, hay poco de dónde brotar. Luego son de crecimiento lento, muy lento, algo inusual en raíces. Así que todos los cuidados son pocos para que estas raíces tan especiales lleguen a buen fin – al fondo de la maceta.
Por lo general plantas con raíces de estas características se resienten al ser trasplantadas, y esta es precisamente la mala fama que precede a esta especie.

Cattleya walkeriana

Es un tanto desesperante cuando continuamente las puntas de cada nueva raíz acaban destrozadas; al final, sobre todo si la planta es nueva y está aun en fase de aclimatación, la entras a casa para tenerla más vigilada. Por lo general eso ayuda al desarrollo radicular, no sólo por la falta de depredadores (o menos de ellos) sino por el microclima mas equilibrado y sin extremos (sol, calima y viento se quedan fuera). Cattleya walkeriana tiene unas raíces muy gruesas, y de crecimiento pausado. Menos mal que rebrotan incluso algunos muñones. Y si al intentar sacar la etiqueta con el nombre te das cuenta que no puedes porque se le ha pegado una raíz dentro de la maceta, sabes que ha sido buena elección entrarla.

Phalaenopsis raíces

Siempre es bonito ver las raíces creciendo a su antojo, aunque sea en una Phalaenopsis sin nombre. Aquí se aprecia bien las dos formas distintas de raíces que tienen las Phalaenopsis, incluso en los híbridos: mientras la raíces que se sujetan fuertemente (con una especie de cepillo de pelos cortos) al sustrato y mantienen la planta en su sitio, son planas y tienen unas puntas grandes y anchas, las raíces aéreas son mas redondeadas y (aunque esto también depende de la humedad relativa) las puntas vivas son más cortas.

 

Ρ

Rhynchovola David Sander

La responsable de la letra ‘B’ en el siglas con las que solemos abreviar los nombres de los notogéneros de Cattleya híbridas, con sus enormes  flores  y  los  labelos fimbriados, es en todos los casos Brassavola digbyana.

Rhyncholaelia digbyana in Rhynchovola David Sander
Rhyncholaelia digbyana

El primero de estos híbridos ‘Brassocattleya’ (= Bc.) floreció en 1889 en los invernaderos de la empresa Veitch, resultado de cruzar Brassavola digbyana con Cattleya mossiae. Y entre las primeras ‘Brassolaeliocattleya’ (= Blc.) – si no la primera – está este interesante cruce entre Cattleya Schroederae y Brassolaelia Gratrixiae (= Brassavola digbyana x Laelia cinnabarina), presentado en 1907 por J.G. Fowler y nombrado en su honor Blc. Fowleri.

Rhyncholaelia digbyana
Rhyncholaelia digbyana

Muchos años después, Brassavola digbyana, fue separada del género Brassavola (junto a Brassavola glauca) y pasaron a llamarse Rhyncholaelia (ambas forman una cápsula con un largo saliente, o nariz, de allí el nombre). Brassolaeliocattleya debería luego cambiarse por Rhyncholaeliocattleya (cuando digbyana es el ancestro), igualmente, aquellas Cattleya que entre tanto han pasado al género Guarianthe, también cambian el nombre en sus híbridos … y todas las Laelias que han sido unificadas con el género Cattleya, pierden la ‘L’ que delata su  presencia entre los ancestros del multihíbrido moderno … y podríamos seguir y no llegaríamos a nada mas que a un final tan provisional como insatisfactorio, ya que la taxonomía de las especies está en continuo movimiento.
Para el aficionado, que busca desesperado el nombre de su híbrido en las redes del internet, solo cabe indicar que pruebe con todas las posibles combinaciones, por ejemplo en el registro de la Royal Horticultural Society (RHS).

Bc. Maronae en Rhyncholaelia digbyana
Foto publicada en 1927 en Schlechter, R.: Die Orchideen, Tabla XV, pag. 785. Este híbrido de Rhyncholaelia digbyana fue registrado en 1901.

No es Rhyncholaelia digbyana la única especie vistosa dentro del pequeño grupo de las Brassavolas. Otra candidata a reina es la extravagante Brassavola cucullata.
Descrita en 1703 (!) por Charles Plumier como ‘Helleborine floribus albis, cucullatus’, transferida luego al sistema binomial por el mismo Linnéo en 1763 como Epidendrum cucullatum (todas las orquídeas epífitas que se iban encontrando y llevando a Europa, al principio eran consideradas de un mismo género, Epidendrum). A medida que aumentaba el número y la obvia diversidad de las plantas traídas de ultramar,  fue necesario crear nuevos géneros, que hicieran justicia al parentesco real entre todas estas plantas, nuevas a la ciencia europea.
En 1813, Robert Brown,  botánico escocés, creó con Brasssavola cucullata como especie tipo, el género Brassavola.

Rhyncholaelia David Sander
Rhynchovola David Sander

En Rhyncholaelia cucullata todo pende.
En Rhyncholaelia digbyana todo es robusto, rígido.

Brassavola David Sander 5
Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander 6
Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander 7
Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander

En Rhynchovola, el porte erecto de los pseudobulbos – finos, como un lápiz – y sus largas hojas se aprovechan de la rigidez que otorga digbyana. Hasta que llega la flor, que por su tamaño (17cm en cada dirección) y su pedúnculo-ovario de otros tantos 18cm (!) hace de contrapeso y tira del bulbo, como en cucullata.
El labelo de Brassavola cucullata, siempre tiene una punta igual de larga al de los pétalos, muy larga, fina, blanca. En David Sander aun se ve la punta alargada del labelo, pero el ancho, el tamaño y el borde fimbriado  es de digbyana.

Porque la ‘R’ en los nombres de nuestras Cattleya híbridas, con sus enormes  flores  y  los  labelos fimbriados, viene de Rhyncholaelia  digbyana.

Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander, rebrotando

Rhynchovola David Sander
Aparecen las primeras raíces del nuevo brote y así se cierra un ciclo de crecimiento

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