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Otra vez Diciembre y Marzo

Este año van a ser dos varas. Y son de las rápidas.

Dendrobium miyakei 'Margaret Thompson'
Dendrobium miyakei ‘Margaret Thompson’: la vara nº 1, 7 de diciembre
Dendrobium miyakei 'Margaret Thompson'
La segunda vara de Dendrobium miyakei ‘Margaret Thompson’, siete de diciembre. Se ven los restos de la primera floración del año pasado en la punta del pseudobulbo.
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veintitrés años

Leomesezia Lava Burst

En 1970 se registró un híbrido entre Oncidium sarcodes (hoy Gomeza sarcodes) y Rodriguezia secunda (hoy sinónimo de Rdza. lanceolata) que se llamó Rodricidium Primi (hoy Gomguezia Primi). Sería interesante ver una foto de este cruce entre una Gomesa de vistosas flores amarillas con manchas marrones, de vara larga y ramificada y la pequeña Rodriguezia, de flores pequeñas, fuertemente rosadas o rojas. No he encontrado ninguna foto en la red.
Rodriguezia es un pequeño género de epífitas especializadas en colonizar las ramas más finas. Junto a otras conocidas plantas de coleccionista como Ionopsis, Tolumnia, la espectacular Neocogniauxia de flores naranjas y otras pequeñas joyas, estas plantas ‘peinan el aire’ en busca de humedad. En inglés a todas estas plantas se las denomina genéricamente como  “twig-epiphytes”. En cultivo necesitan tener las raíces secas poco después de cada riego. Algo que implica máxima ventilación al tiempo de ofrecer siempre una alta humedad ambiental y un sustrato tan drenante como lo es una fina rama con casi nada de musgo …

Leomesezia Lava Burst

Dada la dificultad relativa a la hora de cultivar estas plantas, Gomguezia Primi posiblemente supusiera un avance hacía un cultivo más fácil. La verdad es que lo ignoro, pero el caso es que ya en 1976 se registró un cruce entre este híbrido con otro ‘twig-epiphyte’, con Leochilus oncidioides.
Leochilus
es otro pequeño género de orquídeas epífitas de porte pequeño y inflorescencias de pocas flores dentro de la alianza de Oncidium. Leochilus oncidioides no parece el candidato perfecto para crear un cruce llamativo. No obstante, el resultado, Leomesezia Mini Primi, es una pequeña planta con flores amarillas y manchas marrones/rojizas, que sigue viva en los viveros especializados. Pasaría a primera vista por ser un pequeño Oncidium o una pequeña Gomesa. La delatan la forma de los sépalos, sobre todo que los sépalos inferiores estén fusionados hasta la mitad – como en Rodriguezia.
Poco ha quedado del color rojo intenso de Rdza. lanceolata.
Se ha impuesto el tamaño reducido de la planta con las inflorescencias cortas y arqueadas, las flores todas mirando a un lado. (Rdza. lanceolata es sinónimo de Rdza. secunda y ‘secunda’ significa precisamente eso: la orientación uniforme de la flores en la vara.)
El color amarillo le viene de Gomesa, la plantabuela.
Leomesezia Mini Primi fue registrado por Howe bajo el nombre de Howeara. Más tarde, el notogénero Howeara cambiaría a Leomesezia.
¿Ya se han perdido?!

Leomesezia Lava Burst

Howeara (Leomesezia) Mini Primi fue cruzada nuevamente con Rdza. lanceolata; la misma especie con la que había empezado todo 23 años antes. El nuevo híbrido floreció en 1993 y fue registrado como Howeara Lava Burst.
Este híbrido ha sido un éxito en el comercio de las orquídea en maceta; con el porte de un Oncidium compacto y pequeño, los pseudobulbos rígidos, unifoliados. Dos varas por bulbo son la regla, y las varas pueden tener una o dos ramificaciones cortas. Ahora sí, se vuelve a imponer el color de Rodriguezia: las flores, de 22mm x 16mm de envergadura, tienen un intenso color rojo frambuesa oscuro, con tonos y manchas anaranjadas en el labelo. La columna corta acaba con una capa blanca, contrastante.
62,5% de sangre lanceolata dan el color, la forma de la vara y la disposición de las flores. Leochilus oncidioides aumenta con otros 25% la sangre de los ‘twig-epiphytes’. Pero aun así parece que esta planta – si nos fiamos de los foros de cultivo de orquídeas – es de cultivo fácil.

Ya veremos.

Leomesezia Lava Burst

Lo que no es nada fácil es sacarle una foto medianamente decente a estas flores. El color, ya de por si difícil para muchas cámaras, la textura algo rugosa pero brillante y la reducida dimensión de las flores que solo abren parcialmente dificultan sacar buenas imágenes. Aumentando la claridad al editar posibilita vistas espectaculares de unas flores que al natural no son así. Oscureciendo la imagen hasta llegar a la intensidad con la que el ojo humano ve el color de la flor, se desvanecen muchas de las sutiles manchas, naranja bajo rojo, que tiene el labelo.

Leomesezia Lava Burst

Las flores, también hay que reconocerlo, son vistosas de cerca. Vistas desde una distancia media son bastante oscuras y unicolores. Sólo al acercarnos y al contemplar una única flor en vez de la vara entera, con bastante luz y el ángulo adecuado, de pronto aparecen las manchas subyacentes.
Quien surfée un poco por la red buscando esta planta verá que hay varios cultivares. En algunos las flores abren más, tienen más amarillo en el labelo y menos color frambuesa. Entre tantas resalta un cultivar de flores rosadas – no rojas – con un labelo salmonicolor y dibujos amarillos a modo de acuarela. Es la única de todas donde reconozco un poco el parentesco con Leochilus.  En teoría, pues jamás he visto un Leochilus en vivo.

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst  – un recorte sin editar, con sol de mañana
Leomesezia Lava Burst
Los característicos pseudobulbos del grupo Oncidinae; unifoliares en Leomesezia y de unos 6 cm de alto
Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst

 

Λ

 

 

Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

Beallara Tahoma 'Glacier Green'

Un conocido híbrido (Mtssa. Cartagena x Oda. Alaskan Sunset) de 1970 (Beall/Moir) que produce grandes flores estrelladas y blancas, con destellos. Algunas manchas tenues en los pétalos (sobre todo en el cultivar ‘Green’) y otros más vistosos de color morado en el labelo blanco que acaba en una punta amarillenta que tarda días en desenrollarse.
Tahoma Glacier también se llama Aliceara, ya que de sus 10 ancestros varias especies han sido reasignadas de género desde que se creó el híbrido. En vista de futuros cambios taxonómicos son muchos los que abogan por no cambiar los nombres a los híbridos – con validez tan sólo en el ámbito horticultural – cada vez que cambia el conocimiento científico.
Sea como fuere, la forma y el tamaño de esta flor delatan a Brassia verrucosa,  que es ‘abuela’ directa  y  participa con un 25%  en este cruce.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Es frecuente que en cruces de orquídeas la combinación de tonos morados con tonos amarillos den como resultado flores casi blancas. También es el caso de Tahoma Glacier.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'
Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

continuará …

to be continued …

kommt noch was nach …

 

Gnomos de una hoja

Bulbophyllum
Bulbophyllum

El género Bulbophyllum es el mayor género de orquídeas – o quizás deba escribir que es el mayor, aun. Con aproximadamente unas 2000 especies (2800 sinónimos) repartidas en 120 secciones (para hacer manejable cualquier trabajo con este grupo), y un par de especies nuevas para la ciencia descritas cada año, es previsible que el género Bulbophyllum – uno de los pocos géneros pantropicales de orquídeas – en un futuro quede dividido en unidades menores.
Está resultando muy complicado definir las características comunes no ya de todo el género, sino incluso de las secciones. Ni la genética ha ayudado en este caso – hasta ahora. Cirrhopetalum, durante mucho tiempo separado de Bulbophyllum, ha vuelto a fusionarse precisamente por la inconstancia de los rasgos diferenciales.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleberry'

Repartidos por los trópicos de todo el mundo, el centro de diversidad – y el centro desde dónde se dispersaron las especies pertenecientes a Bulbophyllum –  es Papúa Nueva Guinea, con unas 600 especies.
Hay especies en las islas del índico, en Madagascar y el África tropical.
Crecen especies en la India y los estados del Himalaya, en el sur de China, en todo el sureste asiático, en Filipinas, Japón y Australia. También han colonizado las islas del Pacífico.
En América se encuentran desde México hasta Minas Gerais, en Brasil.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleburry'

Una de las características del género es que portan una o dos hojas grandes en unos pseudobulbos comparativamente pequeños. Son plantas que prefieren generalmente la penumbra y la alta humedad que suele ir asociada. No tienen raíces largas, pero muchas raíces cortas que se agarran fuertemente al sustrato. Algunas crecen con los bulbos espaciados entre si, otras forman perfectas hileras de pequeños bulbos que pueden persistir muchos años después de haber perdido su hoja.
Las inflorescencias son basales y muy diversas. Algunas veces forman umbelas de flores pequeñas dispuestas de forma radial aparentando una única flor mucho mayor. Los labelos, casi siempre pequeños, suelen tener mucha movilidad, y los pétalos llevan pequeños pelos y apéndices que a la menor brisa aparentan animales aleteando.
Muchas veces los sépalos inferiores son mayores que todo el resto de la flor y quedan unidos entre si al abrir la flor presentando su cara exterior al visitante. Con colores y destellos son el aparato vistoso que de lejos atrae a los polinizadores.

Y luego está el olor …

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

El olor es uno de los principales atractivos de estas orquídeas.
Sobre todo para moscas carroñeras. Entre las especies de Bulbophyllum se encuentran aquellas flores del reino vegetal con los olores más pútridos conocidos, emulando carne putrefacta, lugar para depositar los huevos para un gran grupo de insectos, los cuales en su busca – siguiendo su olfato – llegarán hasta las flores y se convertirán en polinizadores.

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

continuará …

Sobre nombres

Oncostele Catatante es hijo de la ampliamente cultivada Oncostele Wildcat, más conocída como Colmanara Wildcat, con lo que  ya nos metemos de lleno en el lío de nombres.

Oncostele Wildcat
Oncostele Wildcat contribuyó con el polen para crear el híbrido Oncostele Catatante.

En total han participado en la creación de nuestro híbrido doce especies distintas, todas por supuesto del grupo Oncidinae y genéticamente compatibles:
Oncidium sphacelatum
Oncidium fuscatum
Oncidium cariniferum
Oncidium leucochilum
Rhynchostele uroskinneri
Oncidium alexanderae
Oncidium spectatissimum
Oncidium nobile
Oncidium harryanum
Oncidium luteopurpureum
Oncidium hallii,  y luego el último de la lista, que además son dos especies no identificadas,
Oncidium (?)  noid.

¿Cómo es posible que haya una especie sin identificar entre los ancestros? Pues porque en 1909 se presentó un híbrido en el registro de orquídeas con el nombre de ‘Armstrongiae’, pero nunca se apuntaron los nombres de los dos progenitores, seguramente eran dos especies de Odontoglossum, que probablemente hoy en día serían considerados Oncidium (ya que la mayoría de los Odontoglossum han sido incluidos o en este género o en géneros nuevos).
Sea como fuere, la combinación de estas 12 especies de los géneros Oncidium y Rhynchostele forman el notogénero Oncostele.

O no.

Oncostele oncidium-tribu 9
Oncostele Catatanthe

Porque la lista de las doce especies también la podría escribir así:

Oncidium sphacelatum (1856)
Miltonia warscewiczii (1856)
Odontoglossum cariniferum (1852)
Cyrtochilum  leucochilum (1849)
Lemboglossum uro-skinneri (1859)
Odontoglossum crispum (1845)
Odontoglossum spectatissimum (1852)
Odontoglossum nobile (1849)
Odontoglossum harryanum (1886)
Odontoglossum luteopurpureum (1846)
Odontoglossum hallii (1837),
más las dos desconocidas, Odontoglossum por defecto, lo cual nos daría la combinación de Oncidium x Miltonia x Odontoglossum x
Cyrtochilum x Lemboglossum … , que es: ……!?

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Oncostele Catatante forma varas de casi un metro de alto, ramificadas, con un total de unas 90 flores de casi 5 cm de alto x ancho

Y habría más combinaciones posibles, pero he preferido elegir los sinónimos más conocidos y con mayor vigencia en el tiempo (menos: Lemboglossum); las fechas son las fechas de la primera descripción, que nos puede dar una idea de las dificultades con las que se encontraban los botánicos europeos (casi exclusivamente) del siglo XIX a la hora de determinar la enorme cantidad de nuevas especies que llegaban con cada barco (de vela) que lograba volver ileso de las colonias de ultramar, secas y prensadas en herbarios una parte de ellas o vivas y maltrechas, previstas para ser vendidas a través de los grandes viveristas de la época, sobre todo en el Reino Unido y en Bélgica. Como estas plantas llegaban casi simultáneamente tanto al Reino Unido como a la Europa continental, muchas especies fueron descritas y publicadas paralelamente bajo distintos nombres. La comunidad científica aun no tenía medios de comunicación rápidos en aquellos días, y la edición y posterior distribución de revistas científicas y boletines era costosa y todo menos ágil. También hay que admitir, que había – y hay – un cierto afán de competición de ser los primeros en describir y nombrar una nueva especie, algo que no invita a la prudencia ni a la colaboración entre expertos.

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Protegidas por las brácteas se forman una quincena de ramas que portan hasta unas ocho flores cada una

Volviendo a nuestra Oncostele Catatante, fue registrada por McCully (OrchidWorks) en 2002 como cruce entre Oncidium Sphacetante x Oncostele Wildcat. Por parte materna la relación de ancestros es corta y sinóptica:

Oncidium Sphacetante = Oncidium sphacelatum x Oncidium Debutante (Ritter, 1981)
Oncidium Debutante = Oncidium fuscatum x Oncidium cariniferum (Iwanaga, 1960)

Por la parte de Oncostele Wildcat la cosa cambia y se remonta al año 1898, en el cual Vuylsteke registró Oncidium (Odontoglossum) Ardentissimum (alexandrae x nobile), Oncidium (Odontoglossum) Harventengse (spectatissimum x alexandrae) y Oncidium (Odontoglossum) Rolfeae (henryanum x nobile). Estos tres cruces primarios están presentes en el árbol genealógico de Oncostele Catatante.

arbol oncostele catatante 800arbol catatante aarbol catatante b

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A media altura de la vara se abran las primera flores, alcanzando su tamaño final a los tres días. Mientras, en el ápice de la vara se forman nuevos pimpollos.

Lycaste – bellas desconocidas

Lycaste aromatica
Lycaste aromatica, probablemente la var. hartleyorum

Lycaste es un pequeño género de unas treinta y dos especies, estrechamente emparentado con Ida, Anguloa y Maxillaria. Se distribuyen desde el sur de México, toda Centroamérica incluyendo las islas pacíficas del golfo de Panamá, por el norte de Sudamérica hasta Bolívia y – posiblemente también –  Brasil. Las especies son epífitas y litófitas, las de gran porte mayoritariamente son litófitas y terrestres. Habitan en un gran número de hábitats, desde el nivel del mar hasta más de 3.000m de altura en bosques y pastizales andinos. Mientras algunas especies presentan una amplia distribución, otras son endémicas de una única región.
Es muy fácil identificar la pertenencia al género Lycaste, pero ya a nivel de especie se complica mucho la determinación del taxón correcto. Unas por su parecido – por ejemplo el grupo de las Lycaste amarillas, decíduas y espinosas – y otras por la amplísima sinonimia de varios cientos de nombres que se fueron publicando desde que se descubriera la primera Lycaste en 1790 en Jamaica. Hoy a esta especie caribeña la conocemos como Ida barringtoniae.

En 1797 el explorador Juan Tafalla y el dibujante José Gabriel Rivera descubrieron una planta en las selvas peruanas que hoy en día se llama Lycaste macrophylla var. alba. Fue descrita en un primer momento como ‘Orchis’ por Ruiz y Pavón en unos manuscritos nunca publicados al coincidir en el tiempo con la guerra de independencia española (1808 – 1814) – los manuscritos originales y los fantásticos dibujos a color de Rivera felizmente se conservan en los archivos del Real Jardín Botánico de Madrid – , y por eso tiene el honor de ser la primera Lycaste publicada como tal la muy conocida Lycaste aromatica; eso si, primero a esta se la llamó Maxillaria aromatica.

Lycaste cochleata
Lycaste cochleata, florífera y secuencial

Lycaste cochleata quizás sea la más florífera del grupo de Lycaste de flor amarilla. De hecho, su floración secuencial durante casi todo el crecimiento del nuevo pseudobulbo es una de las características que la distinguen, así como la pronunciada forma de ‘posaderas’ del borde inferior de los sépalos laterales, la columna curvada y peluda en su base. De crecimiento rápido, es todo un espectáculo cuando coincide la primera floración estando aun sin hojas. Necesita generosos riegos en verano y temperaturas medianas; a finales de otoño es preciso darle un reposo seco.

Lycaste deppei
Lycaste Garfield fue registrada por H.Oakeley en 1999 y es el híbrido de Lycaste deppei con Lycaste dowiana
Lycaste Imschootiana
Lycaste Imschootiana

El género Lycaste hibrida con facilidad. Se conocen varias decenas de híbridos naturales, incluso híbridos entre Lycaste con Ida y Anguloa. El primer híbrido artificial fue registrado en 1878 con el nombre Lycaste Hybrida (deppei x skinneri). Actualmente la vanguardia en la hibridación de Lycaste está en Japón. Partiendo desde las especies centroamericanas  Lycaste skinneri, virginalis, guatemalensis y cruenta entre otras, se han conseguido cultivares de flores muy grandes, con pétalos anchos y colores profundos así como espectaculares flores blancas. Lamentablemente estas plantas apenas llegan al mercado europeo.
Lycaste Imschootiana, híbrido natural entre Lycaste cruenta y Lycaste skinneri y rehecho varias veces artificialmente, recibió su primer premio al mérito por la Royal Horticultural Society en 1893. Fue en su día la base de las grandes blancas.
Lamentablemente he perdido la planta de la foto, y aun ignoro cual fue la causa concreta de haber perdido esta y muchas otras Lycaste y Anguloa, con síntomas de podredumbre interior – invisible hasta hacer el primer corte de un pseudobulbo. La pérdida de esta planta fue doblemente lamentable pues además de ser un cultivar especial, esta planta en concreto había sido un regalo del Dr. Henry F. Oakeley, sin duda alguna actualmente la autoridad máxima en Lycaste, autor del libro ‘Lycaste, Ida and Anguloa – The Essential Guide’.
Esta obra, muy cuidada y extensa, exacta y amena de leer, es la referencia a nivel mundial, obra monográfica sobre los tres géneros, indispensable para tod@s l@s que quieran conocer a fondo las especies que conforman esta tríada tan especial.

Lycaste lasioglossa aff. var. flava
Lycaste lasioglossa aff. var. flava, simple y extravagante a la vez
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Lycaste macrophylla, brillante y luminosa
Lycaste schilleriana
Lycaste schilleriana
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Lycaste híbrida sin nombre

”One is a token,
two is a minority,
but once you have three,
it’ll change the group dynamics.”

Halla Tómasdóttir
Ex-directora de la Cámara de Comercio de Islandia,
sobre la necesidad de tener mujeres en gremios de decisión.

Esponjas recicladas

esponjas recicladas 1

Hojeando en  la red páginas sobre bromeliáceas me encontré con este sistema tan simple como inteligente para sembrar bromeliáceas epífitas, especialmente del género Tillandsia. Lo intenté una vez y con éxito al primer intento. Bueno, éxito relativo, pues la germinación hasta la primera fase de las incipientes primeras hojas fue rápido, pero un olvido de dos días y la pérdida de todas las plantas fue más fulminante aun.

La idea desde luego me siguió rondando. Meses más tarde maduraba una cápsula de Eulophia guineensis, una orquídea terrestre africana, que no tenía intención de sembrar de forma asimbiótica. Al ver las semillas, pequeñas, pero enormes en comparación con las minúsculas semillas de todas las orquídeas epífitas, pensé que sería una buena idea intentar con una orquídea  El Experimento de las Esponjas Recicladas.

esponjas 2 - semillas y cápsula de Eulophia

El procedimiento es de lo mas simple. Se esparcen las semillas sobre la superficie de la esponja (en el caso de las semillas de Tillandsia, que están provistas de pelos que les permiten viajar con el viento, se suele usar la cara verde de la esponja,  más áspera, a la que se adhieren estos pelos de forma irreversible, dando estabilidad) y esta se moja. Como las semillas incluso de Eulophia son pequeñas en comparación con las de Tillandsia, y el embrión de una orquídea no tiene tejido (endospermo) que lo alimente hasta formar raíz y hoja, he alterado un poco las condiciones del experimento.

esponjas 3 - semillas de Eulophia detalle
Las semillas de las orquídeas solo están provistas de la testa, una malla de células que envuelve un embrión central.

Las semillas de las orquídeas son todo un mundo, no solo en formas y particularidades. Su pequeño tamaño y la enorme cantidad que una cápsula puede contener (hasta varios millones de semillas según la especie) han atraído el interés de muchos científicos. Para los que quieran adentrarse en una lectura adicional nada fácil está el exhaustivo trabajo recopilatorio de Joseph Arditti y Abdul Karim Abdul Ghani, Numerical and Physical Properties of Orchid Seeds and their Biological Implications.
Grande fue mi sorpresa al descubrir, que resulta falso que las orquídeas terrestres son las que tienen las mayores semillas en comparación con las epífitas. Según este estudio, la ‘flotabilidad’ (tanto en el aire como en el agua) es la característica decisiva para este tipo de semilla, y esta depende en gran medida de la cantidad de aire de que contiene la estructura que forma la testa. De hecho, las semillas de Eulophia, tienen muy buena flotabilidad a pesar de ser grandes y pesadas.

esponjas 4 - siembra en esponja
Al esparcir las semillas en las tres esponjas, queda evidente la enorme cantidad de semillas que contiene la cápsula. En la esponja a la iquierda aun se ven los restos de las semillas de Tillandsia hondurensis, mucho mayores.

El primer paso es idéntico a la siembra de Tillandsia, esparcir las semillas sobre las esponjas. Elijo ambas superficies por si hay alguna diferencia al germinar, si es que hay germinación. Luego preparo la ‘pócima de crecimiento’, que ante todo deberá contener azúcares. No medí las cantidades. Agua, azúcar, unas pocas gotas de abono líquido de orquídeas (9-8-8, más minerales diversos), una tableta de vitamina b1. Tomé lo que tenía a mano, sin pensármelo mucho.
Desventajas: este experimento no se puede reproducir. Ventajas: disfruto jugando.
Lleno el recipiente unos pocos cm, hasta que empiezan a flotar las esponjas. Dejo que empapen y vuelvo a rellenar. Las esponjas están en agua hasta la mitad. Tapo.

esponjas 5 - hecha la siembra
Hecha la siembra espero que las esponjas empapadas logren mojar las semillas.

Al día siguiente la tapa está húmeda por dentro, pero las semillas siguen secas. No queda otra que pulverizar finamente. Por supuesto, la mini-growbox solo pasó la primera noche en la mesa del balcón. Con unos pocos minutos al sol, se recalentaría tanto (el volúmen es muy pequeño) que sería el prematuro final del experimento. Está con buena luz, pero sin sol directo, dentro, a unos 21ºC bastante constantes.

ensponjas 6 - semillas cuajando con agua
A los dos días, las semillas mojadas se ven así.

Una vez empapadas, las semillas dejan ver con claridad que cada una lleva una esfera, un poco ovalada, que es el embrión. Al segundo día esto es muy evidente, tanto en las semillas sobre las esponjas como en aquellas que flotan en el líquido o están pegadas al recipiente. También es evidente algo que no había previsto, pero muy de esperar: ¿un líquido azucarado al aire libre qué hace? Pues fermentar. Pronto tendré que reemplazar el mejunje alcohólico. Cada día reemplazo el líquido con agua limpia, a la tercera o cuarta vez vuelvo a poner ‘nutrientes-mix’. La bandeja también pasa destapada al aire libre, siempre en días nublados y a la sombra, por si acaso, durante cortos períodos de tiempo: quiero evitar que se formen hongos que puedan ahogar a las semillas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Pinguicula sp., el pequeño ayudante del jardinero

Han pasado diecisiete días y aun no hay ningún embrión reverdecido. Pero hay mucha vida, entre otras criaturas están las larvas de la mosca del sustrato (Sciaridae), que comen en el fondo del pequeño estanque de agua. Con cada cambio de agua a su vez pasan a ser comida para los peces del acuario. Las que consigan escapar y salir al exterior como mosca adulta ya tienen a una pequeña Pinguicula, hambrienta y pegajosa, esperándoles. Todo un biotopo con su cadena de depredadores y, vigilante, su deux ex machina particular, el mismísimo jardinero.

esponjas biodegradables
La vida se abre paso – no germinan las semillas pero las esponjas son biodegradables!

Mientras la Pinguicula hacía su trabajo, lo mismo hacían todos los habitantes menos visibles del mejunje: poco a poco las esponjas desaparecen, concretamente la parte amarilla de las esponjas. Obviamente el líquido abonado alimenta bien. Por lo tanto, poco a poco dejo que se seque todo. Fin de este experimento.
Menos mal que Eulophia guineensis se multiplica sin dificultades usando bulbos traseros.

∗∗∗

Ya hay varias Tillandsia con cápsulas que pronto podré sembrar. Será, eso sí, sobre esponjas nuevas, y el riego será exclusivamente con agua.

Tillandsia tricolor
Tillandsia tricolor

continuará…

Orquídeas en sellos

Belgisch Congo Belge 2F Ansellia africana
Congo Belge, 1952. Ansellia gigantea = A. africana
Ceylon 15 cents Vesak Orchid
Ceylon King George VI, 4th february 1950. Vesak Orchid = Dendrobium maccarthiae
Ceylon 35 c Star Orchid
Ceylon King George VI, 1st february 1952. Star Orchid = Phaius tankervilleae
Colombia 1 centavo Masdevallia chimaera
Colombia 1 centavo, 22 de agosto de 1950. Masdevallia chimaera = Dracula chimaera
Colombia 2 centavos Odontoglossum crispum
Colombia 2 centavos, 22 de agosto de 1950. Odontoglossum crispum
Colombia 3 centavos Cattleya labiata trianae
Colombia 3 centavos, 22 de agosto de 1950. Cattleya labiata trianae = Cattleya trianae
Colombia 5 centavos Cattleya dowiana aurea
Colombia 5 centavos, 22 de agosto de 1950. Cattleya dowiana aurea = Cattleya aurea
Colombia 11 centavos Miltonia vexillaria
Colombia 11 centavos, 22 de agosto de 1950. Miltonia vexillaria = Miltoniopsis vexillaria
Colombia 25 centavos Stanhopea tigrina
Colombia 25 centavos, 30 de enero de 1962. Stanhopea tigrina (error – probablemente Stanhopea jenishiana)
Colombia 35 centavos Odontoglossum luteo-purpureum
Colombia 35 centavos, 10 de mayo de 1960. Odontoglossum luteo purpureum

 

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Phalaenopsis bellina ‘Orchidview’ x violacea ‘Blue Chip’

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 1

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 2

De tiempo en tiempo de entre los miles de planteles que florecen por primera vez cada año surge alguna planta que destaca por su color. Por lo general, estas plantas con un color nuevo y atractivo para su comercialización, sirven de sementales y parideras a la vez, mimadas, cuidadas y polinizadas para mantener esos genes en activo que propician el nuevo color.  Que un color sea raro ya indica que genéticamente no es dominante, y que suele aparecer por defecto del color ‘normal’ y por combinación de varios genes que determinan una combinación de pigmentos que dan el nuevo color. Algunas de estas plantas alcanzan la fama entre los coleccionistas como es el caso de las famosas Phalaenopsis violacea de Norton, donde nació la violacea azul.
Hay que agradecer a los Norton que llevaran los libros genealógicos al día, que en ningún momento hicieran propagación meristemática de sus mejores cultivares y que incluso llevaran la cuenta de las plantas vendidas a sus clientes. Lo que al principio fueron once plantas de un azul nunca antes visto en una Phal. violacea – bueno: lo mas parecido al azul que se había visto en esta especie – ya se han convertido en una prole mas o menos extendida por el mundo, llevando el distintivo de ‘Norton bred’ si son originales, o simplemente un ‘ Nortonviolacea x self’, si se trata de una autopolinización. En ambos casos, el pariente ‘azul’ no es garantía infalible que la descendencia también florezca con tonos ‘azules’. De hecho, la mayoría de los ‘selfies’ no salen azules y gran parte de los ‘Norton x Norton’ tampoco son igual de azules.

Phalaenopsis samera 'Non Blu' 4

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 5

Cuando finalmente se abre la primera flor la expectación es grande. Aunque no siempre se cumplen los deseos. En el caso de esta Phalaenopsis Samera (Phal. bellina ‘Orchidview blue’ x Phal. violacea ‘Blue Chip’) era grande la posibilidad de que fuera una flor con tonos netamente azulados. Pero la flor es simplemente rosada, tirando mas a malva mientras va madurando. Apenas tiene perfume y es pequeña. Tendrá una segundo oportunidad cuando vuelva a florecer.

Phalaenopsis Samera 'Non Blu'

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 7

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 8

En vista de lo que hay, esta Phalaenopsis Samera será una Samera ‘Non Blu’. El nombre es todo un programa.

Phalaenopsis Samer 'Non Blue' 8

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 9

La comparativa con las flores celestes de Plumbago auriculata da una idea real del color y del tamaño que tiene esta pequeña orquídea.

Galeandra – el pequeño gran espolón

Galeandra bauerii 1
Son muchas las familias de plantas que han desarrollado flores con espolones; quizás las mas conocidas de entre nuestras plantas de jardín sean las delicadas flores de Aquilegia y los cultivares de maravilloso azul de Delphinium (ambas Ranunculaceae). Entre las orquídeas varios géneros presentan flores espolonadas, y entre ellas se encuentra una de las divas, famosa por su espolón, o mejor dicho, porque un tal Charles Darwin predijo que para ese inmenso espolón tendría que existir un polinizador con una ‘lengua’ equivalente, el cual efectivamente se descubrió años después, aumentando la fama tanto de la Estrella de Madagascar, Angraecum sesquipedale, como la de una polilla con una lengua de 20cm y la del ya consagrado Charles Darwin.

Por su mero tamaño, la flor de Angraecum sesquipedale es impresionante incluso sin espolón. En comparación, la flor de Galeandra baueri es humilde y pequeña, mucho mas parecida en delicadeza a las flores de Aquilegia.  Un pequeño gran espolón formado por el labelo lleva una corona de pétalos – texturas y colores y aromas aparte.
Galeandra 2
Galeandra 3

Galeandra baueri 4

Galeandra baueri 5

Galeandra baueri 6

Galeandra baueri 7

Galeandra baueri 8

Galendra baueri 9

Las flores individuales se marchitan a las tres semanas, empezando por los sépalos. Pero ya hay nuevos pimpollos preparándose para alargar la floración: Galeandra tiene la bonita costumbre de formar pequeñas varas laterales de las brácteas inferiores de la vara principal – y de las brácteas de las varas laterales también. De esta forma, a los pocos días de marchitarse un grupo de flores, ya hay una nueva vara, con sus espolones a la vista mucho antes de que se abran las flores y muestren su vida interior.

No es una diva esta planta, como lo es la Estrella de Madagascar. Es mucho mas humilde, y en cada nueva floración es como si se levantara de nuevo, empezando de cero, para florecer repetidas veces. Es por esto que dedico esta planta al ex-presidente de Uruguay, el Sr. José Mújica, en reconocimiento y agradecimiento por su perseverancia, su amor por su gente y su tierra:
Galeandra baueri ‘José Mújica’.

El ex-presidente de Uruguay, Sr. José Mújica, con sus crisantemos y uno de sus perros. © pendiente
El ex-presidente de Uruguay, Sr. José Mújica, con sus crisantemos y uno de sus perros. © pendiente
Galeandra baueri 'José Mújica'
Galeandra baueri ‘José Mújica’

“El primer requisito de la política
es la honradez intelectual.

Si no existe la honradez intelectual,
todo lo demás es inútil,
porque a la larga, no hay mejor lenguaje
que la verdad.”

Γ

Barkeria Marsh Monarch ‘Pedro Zerolo’

Barkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo'
Barkeria Marsh Monarch es el híbrido entre Barkeria lindleyana y Barkeria spectabilis. Ambas especies proceden de regiones con una pronunciada temporada seca, y pueden ser de hoja semi-caduca.
Este híbrido tiene características de las dos especies, que en su día fueron consideradas solo variedades de una misma especie. Las  raíces son muy gordas y vistosas, crecen sin sustrato, evitando así cualquier acumulación de agua. Las flores tienen unos 7,5 cm de ancho y alto. A los pocos días se siente un ligero perfume dulzón por las mañanas. La floración es temprana, cuando el pseudobulbo aun se  está formando, los pimpollos aparecen al mismo tiempo que las primeras raíces.
Barkeria Marsh Monarch : primeras raíces

Barkeria Marsh Monarch: raíces

Barkeria MArsh Monarch : vara

Bareria Marsh Monarch : pimpollos

Barkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo'

Barkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo'

BArkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo' Lip

Barkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo'

Barkeria Marsh Monarch 'Pedro Zerolo'

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Chysis bractescens

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Chysis bractescens 2014Chysis bractescens es una planta de hoja semicaduca en invierno (estación seca) que florece a partir del brote jóven. Plantas fuertes pueden producir dos varas por brote, con mas de 5 flores por vara; la vara es corta y las flores se abren con poco espacio entre ellas. De olor fuerte y dulzón por horas, la flores llegan a alcanzar los 8,0 x 9,0 cm. La floración dura poco mas de tres semanas.

Chysis bract. brotes 4La planta tiende a crecer con hábito trepador, formando los brotes nuevos en vez de en la base del pseudobulbo del año anterior, en unos de los nudos que quedan mas arriba. Resulta por lo tanto mas fácil cultivarla en un cesto o maceta ancha y plana. Prefiere situaciones ventiladas y cuánto mas humedad ambiental hay, mas hermosas crecen las hojas. Aguanta bien el sol; pero crece mejor en semisombra y será una planta hermosa con las hojas frondosas si se le permite crecer con protección.

Chysis creciendo 5Los brotes nuevos crecen vigorosamente en las primeras semanas después de la floración. El bulbo se formará mas tarde, cuando el brote haya alcanzado su altura máxima. Riegos abundantes y abonos son beneficiosos en esta época. Una vez que el bulbo se va hinchando, también va adquiriendo el típico aspecto péndulo de esta especie.

Chysis 7Las raíces aparecen tarde, después de la floración, cuando los brotes ya tienen hojas. Son esbeltas, con las puntas verdes, y fuertemente tomentosas. De jóvenes blancas, ya mas tarde irán volviéndose amarillentas. Prefieren sustratos aireados y viven varios años.

Chysis 7Con unas nueve hojas ya dejan de formarse mas hojas y el bulbo comienza a engrosar.  Ahora que la planta está a punto de culminar su crecimiento máximo de la temporada – en mi región a mitad de julio – conviene abonar.  Riegos copiosos, calor y alimento ayudarán a un pseudobulbo fuerte, capaz de generar un brote vigoroso en primavera. Chysis bractescens 8
Al final de la época de crecimiento, se han formado los nuevos bulbos que aun mantienen sus hojas. A finales de octubre o, si la planta hace lo que quiere como la mía, a principios de febrero, paulatinamente las hojas irán amarilleando comenzando desde la punta hasta finalmente caer. En la foto se ve claramente la diferencia entre este cambio de color y una quemadura de sol. Al secarse las hojas, las bases de las hojas que envainan todo el bulbo, se vuelven blancas, secas y paulatinamente se deshacen en hilachos.
Chysis bractescens 9: otoño en febrero
En invierno, independientemente de que la planta se haya desprendido de sus hojas o no, es conveniente mantener un reposo severo de 6 a 10 semanas. Ayuda a la floración que bajen las temperaturas y que los bulbos estén al sol – ¡de seguir las temperaturas altas, siempre con prudencia!
¡Vigilar los pulgones!
Chysis 10: nuevos pimpollos
Al vislumbrar las yemas de los nuevos brotes, aun hay que andar con cuidado: espaciadamente se retoman los riegos,  escasos al comienzo y evitando mojar el brote, porque en las axilas de las primeras hojas basales, una vez que empieza el crecimiento, se formarán y aparecerán una o dos varas florales. Se ha cerrado el ciclo. La primera nueva vara está a la vista.

Χ

Una orquídea con raíces es una orquídea feliz

raíces 1: Bv. Little Stars Raíces de Brassavola Little Stars, pocas y fuertes. Estas raíces no temen al sol y tienen un crecimiento vigoroso en condiciones de humedad ambiental alta.
raices 3 Anchas, planas, arrugadas, grises y kilométricas: las raices de Phalaenopsis philippinensis se adhieren fuertemente al soporte siempre que pueden.
raices 4 Esta especie también forma raíces aéreas, igualmente planas, sin formar sin embargo ese canto tan pronunciado que tienen las raíces adherentes.
raices 2 Coilostylis Nuevas raíces en Coilostylis parkinsoniana. La planta recibe mucha luz, incluso sol, y las raíces dan fe de esta situación. Las primeras raíces después de un trasplante y mas si se trata de una planta nueva en la colección, dan un gran respiro al cuidador.
Una planta con raíces 5: Beallar Al final de la época de reposo, vuelven a crecer nuevos brotes. Mucho antes de que estos formen sus propias raíces, el bulbo anterior formará todo un racimo de blancas raíces, con sus tiernas y frágilas puntas verdes. En busca de agua se escabullen en el sustrato. No hay que excederse en el riego, al contrario. Es el sustrato apenas humedecido unido a una alta humedad ambiental la situación más propicia para que se formen muchas y fuertes raíces buscando agua. Es el caso de esta Beallara Tahoma ‘Glacier Green’, que en el momento de hacer la foto tenía un brote de unos 25 cm de alto sin raíces propias. Es preferible empezar tarde con los riegos; lo mismo vale para muchas otras especies y híbridos del grupo de los Oncidium. Una vez que se intuye que dentro del brote – el abanico de hojas – ya se está formando el futuro bulbo, se puede regar a placer, con (generosos) abonos los que quieran abonar – teniendo en cuenta que los abonos son prescindibles para muchas de las orquídeas epífitas.
raíces 6: Miltonia spectabilis var. moreliana Las raíces de Miltonia – aqui: Miltonia spectabilis var. moreliana – son finas y blancas, como un alambre.
raíces 7: Dendrobium miyakei Sol y sombra al mismo tiempo, las raíces nuevas de Dendrobium miyakei reflejan ambas condiciones que obviamente le son favorables al crecimiento. La planta aun es pequeña, no supera apenas el palmo – le queda mucho por crecer!
raíces: brassavola 2 La misma planta de la primera foto, Brassavola Little Stars, un año mas tarde. Este año las raíces aun salen con mas fuerza, son mas gordas y el nuevo pseudobulbo a medio crecer ya arranca con un brote nuevo. A diferencia del año pasado estoy cultivando con un poco mas de sombra (una malla rígida), más pulverizaciones, y el riego contiene nitrógeno en forma de urea. Veremos cómo se desarrolla.
raíces, Chysis bractescens
Chysis bractescens a principios de julio. Los nuevos tallos ya casi han alcanzado dos tercios de su tamaño final y es ahora que brotan las nuevas raíces.
Cattleya
Cattleya intermedia, con su primer brote en maceta nueva, a medio crecer. Ahora que asoman las primeras raíces, no hay duda que estará a gusto en su nueva maceta.

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Crecer a secas

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1. Cultivar orquídeas en cestos está a medio camino entre el cultivo sobre corcho o corteza, y el cultivo común en maceta. Hay epífitas muy sensibles a tener las raíces mojadas por tiempo prolongado y cuanto antes se sequen mejor crecerán en cultivo. Por otro lado, cultivar en cestos – y mas aun cuando se monta las orquídeas directamente sobre corcho – significa que hay que regar con más frecuencia, hasta dos veces por día, y aumentar al máximo la humedad ambiental.  La elección del sustrato y del contenedor siempre depende en gran medida de nuestro régimen de riego preferido y de las condiciones atmosféricas locales.
2. En un cesto vertical las ramas que usamos se cierran en círculo, quedando verticales. El cesto más fácil es el cesto vertical de ramas iguales entre si y rectas – un cilindro.  El cesto vertical  de estas fotos tendrá forma de copa. Se consigue usando ramas de distinta longitud que se alternan al engarzar. Las ramas largas se mantienen con tres alambres, las ramas cortas llevan dos. La función de los abalorios engarzados entre las ramas no es meramente decorativa: son separadores que ayudan a conseguir la forma deseada del cesto en función de su tamaño y ayudan al secado de las ramas y por lo tanto a que sea mas duradero el cesto. No tienen porqué ser perlas de madera o plástico: cualquier separador que guste vale.
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3. Los frutos leñosos de jacarandá serán los separadores en la parte inferior de este cesto. Con su respectivo hueco hecho con un fino taladro de madera, se van alternando media cápsula de jacarandá y una rama larga. El principio del alambre se dobla formando un ojete generoso: servirá al final para cerrar el cesto. Cuantas mas ramas se usen, mayor – mas ancho – será el cesto. Es frecuente que que al final, en el momento de cerrar el cesto resulte excesivamente grande. Quitándo una o dos ramas y los separadores se soluciona el problema.
4. Al usar ramas desiguales entre si – que en este caso no es casualidad sino toda intención – cuidaremos que las curvaturas y los salientes tengan una misma orientación – apuntando al exterior – para que el resultado final sea armónico. Los rabos del alambre no se cortarán hasta el final, de forma que siempre podamos añadir algo mas al cesto, si fuera necesario.

cestos II 5

cestosII 6 rey julian
5. Engarzados todos los elementos de la fila inferior, tensamos cuidadosamente el alambre y cerramos formando otro ojete grande. No es obligatorio empezar por abajo en un cesto vertical, pero ayuda mucho empezar por la estructura mas simple. la que menos elementos contiene. Es más fácil; una vez hecha la primera fila, tensada y cerrada, toda la estructura cobra un poco mas de rigidez, lo cual ayuda con la segunda fila, que ya contiene muchos mas elementos. Llegados a este punto hay que ser muy pacientes … !
6. Lista queda la corona del Rey Julian después de tensar el último alambre y cerrar. Ahora es el momento idóneo de jugar; doblar el cesto y ver si realmente tiene la forma y el tamaño que queríamos al principio, ver si hay que aflojar tensión o tensar mas – casi siempre es tensar mas –  los alambres. Hora de comprobar se nos gusta lo que vemos, porque ahora aun es fácil de abrir cada fila de alambres y cambiar ramas, separadores, añadir o menguar.

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7. Hecho el cesto se elige la suspensión. Para un cesto que ha de durar años y soportar tanto el peso del sustrato humedo como el de la planta, además de estar en el exterior con el continuo mecer del aire, por lo menos hay que elegir tres puntos de suspensión. De esta forma, aunque se rompa un alambre, los otros dos mantendrán la planta en equilibrio  – ¡mientras sea pequeña! Plantas mayores estarán mas seguras con cuatro o mas alambres/cuerdas/etc.
8. Coilostylis parkinsoniana es una orquídea epífita de crecimiento péndulo. Por esta razón, para hacer el cesto he elegido ramas con bifurcaciones. Darán soporte a las largas hojas de la Coilostylis y eventualmente a los tallos – siempre bajo el presupuesto que le guste su nueva casa, aireada, de rápido secado y cálida (en comparación con una maceta de barro).
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9. Las fibras que envuelven los troncos de la palmera ‘de abanico china’ Livistona (aff. chinensis) son lo mas parecido a un tejido, fuerte, acolchado, resistente al peso y de gran duración frente al agua. Se cortan como tela a la forma deseada; los restos sirven de sustrato. Son el material ideal para recubrir el cesto por dentro, de forma que hasta el sustrato mas fino se mantiene en su sitio. Esta palmera es frecuente en jardinería, por ser pequeña y de crecimiento lento, las fibras que usamos están a mano.
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10. Et voilà ya ha llegado la inquilina. Coilostylis parkinsoniana, más conocida bajo su antiguo nombre Epidendrum parkinsonianum, en su cesto, rellenado con sustrato a base de picón (lapilli), fibra de coco y algo de corteza de pino. El sustrato aun tendrá que asentarse, de forma que en un par de semanas es conveniente volver a añadir un poco más de relleno. Este cesto mantendrá el cepellón húmedo durante algún tiempo, más que si la planta estuviera montada. A la vez dará la máxima aireación y un entorno cálido, en el cual las raíces podrán optar por orientarse hacia la humedad o por envolver lentamente los barrotes del cesto. Un exceso de riego es casi imposible al usar un cesto.

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La misma planta, el mismo cesto. Abril de 2017.

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Crecer sin maceta

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La inmensa mayoría de las orquídeas comúnmente cultivadas son epífitas, es decir, en origen crecen encima de otra planta, casi siempre arbustos o árboles. Es esa también la razón por la que la raíces de las orquídeas prefieren un sustrato de cultivo con mucha capacidad de aire. Una forma de proporcionarles este sustrato, o mejor dicho, un soporte del que se pueden apropiar según su gusto, es plantándolas dentro de un cesto.
1. Se eligen las ramas y se cortan al tamaño deseado. Hay muchos árboles cuya poda se puede usar, estas son de Solanum  y Salix (Sauce). Muy buenas son también ramas de tilo, avellano, acebuche, etc. Otras sin embargo se deshacen rápidamente o se plagan de orugas, como por ejemplo poda de Hibiscus.
2. Se taladran los trozos de rama a cada extremo con un taladro de madera fino. El cesto mas simple – y el mas fácil de hacer – es el cuadrado. Todos las ramas tendrían el mismo tamaño. La cantidad de ramitas define la altura del cesto. En este caso he optado por un cesto de seis lados.
3. Con un alambre se ensarta de abajo hacia arriba la primera fila de ramas. Como este cesto tiene seis lados, hay seis alambres. Los lados de este cesto no son iguales entre si; hay tres lados largos y tres lados mas cortos. Además, el tamaño de la ramas va creciendo hacia arriba. Es aconsejable, que este aumento no sea mayor a medio cm por fila. De otra manera quedaría visible el alambre.
4. Cuando la primera doble fila está ensartada, se cierra el círculo (hexágono). No todas las ramas son iguales. Queda mas estético (y es mas fácil de hacer) cuando las ramas que están al mismo nivel son iguales, usando el mayor grosor o en fondo o en el borde superior. Ramas curvadas se pueden usar; se ensartan con la curvatura hacía afuera. También se pueden elegir las ramas por su forma en la que han crecido: esto ya es arte mayor.
5. Llegados a la última fila, se ‘cierra’ el alambre formando una horquilla cerrada o ensartando un abalorio. Hay que elegir muy bien el tamaño de las ramas. El cesto acabado suele ser mucho mayor de lo que se podía intuir. Si hay que cambiar de tamaño, es ahora el último momento posible, antes de formar los ojetes y cortar el alambre sobrante!
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6. El cesto colgante puede tener varios tipos de suspensiones a elegir.  Al formar el ojete ya tenemos los puntos donde enganchar la suspensión del cesto. En el caso de este cesto puedo optar por seis o por tres. Si elijo suspensiones de distinto largo, incluso podemos inclinar el cesto (por ejemplo para alguna Phalaenopsis). Una opción que queda muy estética y ‘natural’, pero poco práctica a la hora de regar.
7. Para poder llenar el cesto con sustrato, hay que tapar el fondo. Para este fin podemos optar por cualquier material que sea resistente a la humedad y al peso que va a tener el cesto en su interior. Desde conchas marinas (para orquídeas que toleran o incluso necesitan cal) hasta mallas de alambre. Lamentablemente no funcionan las fibras de palmera de la palmera canaria. Aunque lucen muy bonitas, se deshacen en pocas semanas. Si son muy aptas las fibras de la palmera Livistona.
8. Una vez listo el nido, ya se puede plantar. La orquídea a trasplantar estaba en un cesto hecho de ramas de Hibiscus. Urgía el trasplante. Con suavidad – siempre hay alguna raíz que se parte – se saca a la planta del cesto viejo, si fuera necesario se deja alguna rama pegada a las raíces.
9. Encyclia diurna en su nuevo cesto. Limpia y reluciente, ya solo falta la suspensión.
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Trasplante de una gran terrestre

Cymbidium noid 'Gay Lemon Chantilly'

Puntualmente cada año en febrero florece este Cymbidium noid ‘Gay Lemon Chantilly’.  Con solo una vara este año,  pero eso si, las ocho flores enormes, de mas de 12 cm, y un ligero olor, que no soy capaz de definir. Ha estado tres meses en flor, con las flores impolutas hasta que de un día para otro empezaron a marchitar y caerse. Para incrementar la floración en el futuro y lograr dos varas por bulbo nuevo, este año toca trasplante. Será un trabajo con serrucho.

Cybidium Gay lemon chantilly 2

Ya es tiempo para el trasplante. A las grandes terrestres como este Cymbidium les gusta estar en macetas justas de tamaño, no resienten nada estar con poco espacio, al contrario. Sin embargo, llega el punto en el que el cepellón se vuelve tan denso que, o rompe la maceta (de barro) o encuentra salidas a través de rajas laterales (en el plástico) convirtiendo el trasplante difícil de por si en un acto de premeditada violencia.
Aun hay pocas raíces que sobresalen del fondo de esta maceta, de forma que opto por cortarlas esperando que sea suficiente para poder jalar la planta fuera de la maceta con todo su cepellón. No es que quiera preservar la maceta – pero si quiero evitar cortar mas raíces, algo que inevitablemente sucedería al cortar la maceta por un lateral.

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Hemos tenido suerte. Con algunos golpecitos el cepellón ha cedido y ha salido de su maceta. Esta es una de las ventajas de la maceta de plástico: las raíces de las grandes terrestres no se adhieren con tanta fuerza como en una maceta de arcilla. Aunque los Cymbidium, si pudieran elegir, elegirían sin duda la maceta de barro; porosa, transpirable y mas fría aunque esté al sol, que es como le gusta a las grandes terrestres tener sus raíces – ventiladas y frías.
Viendo el cepellón queda claro que es imposible retirar sustrato viejo sin cortar por las las raíces. Como no hay ni una raíz muerta o enferma, no hay razón por querer sacar un poco de sustrato viejo del centro.
Esta planta ¡este año se ha salvado del serrucho!

grandes terrestres 4

Aunque no cortemos el cepellón, sí hay que limpiar toda la planta y controlar que no tenga lapas, una plaga lamentablemente común en los Cymbidium. Estas suelen estar bien escondidas, protegidas por las bases de las hojas que protegen al bulbo y a la plaga por igual. Cada seudobulbo tiene por lo general alrededor de 10 hojas, cuyas bases secas envainan a los bulbos antiguos mientras que las bases verdes protegen a los bulbos recientes con hojas y a los brotes. En una planta libre de plagas no es necesario quitar estas vainas secas. Hay quien opta por principio por ‘pelar’ cada bulbo y hay quien prefiere la protección que puedan dar las bases de las hojas.

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Como muchas de las plantas criadas en exteriores, esta sí tiene una leve infestación con lapas.

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De forma que tan solo queda la opción A: quitar las vainas y limpiar bulbo por bulbo, hoja por hoja. Las vainas se ‘pelan’ en zig-zag, de abajo hacia arriba; si se resisten, primero se dividen por arriba, y luego se arrancan. Arrancar suavemente, eso si: en cada inserción de la hoja con el bulbo hay dos o más yemas. Las superiores casi nunca se ven ni van a brotan. Las inferiores si pueden brotar y en los bulbos añeros y en los brotes nuevos estas son los primordios de las varas florales de este y del próximo año.

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Al eliminar las bases de las hojas se aprecia mejor el grado de infestación. En esta planta, los bulbos antiguos están completamente limpios, mientras que los nuevos tienen lapas. El remedio es fácil.

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A limpiar:   un cuenco con agua y detergente,  un cepillo (incluso un cepillo de dientes), paciencia y cuidado. Al cepillar hay que prestar especial atención a los brotes incipientes, que son MUY quebradizos. Y a las yemas: si por alguna razón la planta enferma o pierde su brote líder, estas son la garantía de supervivencia de la planta.
Como los bulbos están limpios de restos secos, es fácil escobillar. Pero hay que que prestar atención a las hojas verdes – a veces no queda mas remedio que limpiar incluso debajo de las partes verdes, que nunca vamos a arrancar, con la ayuda de un palito (brocheta de madera).
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Una vez limpia toda la planta queda elegir la maceta nueva, que será un poco mayor que la anterior, dejando sitio para tres o cuatro temporadas y sus bulbos. Con un sustrato para terrestres – el sustrato habitual para ‘orquídeas’ de las grandes superficies lamentablemente tan solo es bueno para las grandes terrestres, para las epífitas contiene demasiada turba – se rellena la nueva maceta, dejando un borde para regar; un primer riego que se dará al pasar dos o tres semanas, cuando cualquier riesgo de putrefacción en las raíces haya pasado.

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Varias fotos se han quedado ‘en el tintero’ – un tercer brote inadvertido anteriormente,  y el nuevo emplazamiento del Cymbidium en la entrada a la casa, muchas mas fotos de los bulbos… – pero: la oncena de fotos de esta entrada ya está completa. Ya quedará mas que contar y material de sobra para una entrada nueva y una nueva floración en ¿febrero del próximo año?

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