Archivo de la etiqueta: orquídea terrestre

Dos corazones verdes

Gennaria diphylla
La orquídea esquiva, Gennaria diphylla.
Gennaria diphylla
Las diminutas flores de Gennaria diphylla son completamente verdes.
Gennaria diphylla
El ovario es algo mayor que la flor; un pequeño espolón y un labelo tripartito: las flores de Gennaria diphylla
Gennaria diphylla
Gennaria diphylla – toda la flor son unos 6 mm
Gennaria diphylla
Gennaria diphylla crece en varios entornos, desde el pinar hasta en zona de laurisilva y montebajo; entre pinocha o en medio de un tapíz de Oxalis pes-caprae
Gennaria diphylla
Gennaria diphylla entre pinos y castaños
Gennaria diphylla
Gennaria diphylla en zona de cultivos
Gennaria diphylla
En la misma zona, días más tarde. Como todas las orquídeas terrestres de estos climas, la producción de semillas es muy rápida. Mientras las verdes flores de Gennaria diphylla aún persisten, ya están engrosando los ovarios.

 

 

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La orquídea verde canaria

Roca volcánica, riscos, musgos, líquenes varios, tal vez DavalliaAllium y Muscari, alguna cerraja y un arbusto para acentuar la umbría, Aeonium y Monanthes, imprescindible: Arisarum vulgare – delatan las condiciones perfectas para la orquídea más común en Gran Canaria: Habenaria tridactylites, la orquídea verde de las canarias.

Habenaria tridactylites
Un grupo jóven sin florecer de Habenaria tridactylites. En GC sólo puede confundirse con la hoja de Scilla haemorroidalis, que puede lucir igual.
Arisarum vulgare
Arisarum vulgare, a la que ¿le han cambiado el nombre a A. simorrhinum?
Habenaria tridactylites
Grupo de Habenaria tridactylites en flor, con pedúnculos de una floración anterior. Se puede ver una cápsula.
Musgo y Aeonium
Musgo (Bryum?) y Aeonium arboreum
Habenaria tridactylites
Grietas entre rocas o en muros de roca viva son lugares aptos para crecer protegida la orquídea verde
Allium roseum
Allium roseum, casi siempre blanco
lichen
Y en las rocas algo más expuestas los líquenes.
Habenaria tridactylites
Aún después de haber sido polinizadas las flores de Habenaria tridactylites persisten algún tiempo
Habenaria tridactylites
Si bien prefiere zonas expuestas, en roquedales y escarpes, también se puede encontrar Habenaria tridactylites en pinares abiertos.
Habenaria tridactylites
Después de la floración, incluso después de marchitar las hojas carnosas, quedan visibles las inflorescencias de Habenaria tridactylites, con muchas cápsulas dehiscentes y diminutas semillas color canela. Aquí con Taeckholmia (Sonchus), Davallia, Aeonium y Euphorbia.

 

Η

 

noid in the dark

No pudo elegir día más frío en lo que va este invierno para abrir su primer pimpollo.

Zygopetalum

A la mañana siguiente ha tenido un poco de sol, pero seguimos con frío. A los Zygos – y a este híbrido – el frío hasta los 10ºC no les hace daño, siempre que estén secos. Aun no huele. 68 x 59 mm de momento.

Zygopetalum

Al segundo día en un momento de sol. Ya empiezan a abrir otros dos pimpollos.

Zygopetalum noid

Ya hay tres flores abiertas, pero por el frío aun no hay olor.

Zygopetalum noid

Al cuarto día ya han abierto cinco flores.

Zygopetalum noid

Ya se siente un poco de olor, como a jacintos.

zygopetalum noid

Ya están todas abiertas.

Zygopetalum noid

Zygopetalum hybrid noid

Zygopetalum hybrid noid

Paphiopedilum spicerianum

Paphiopedilum spicerianum 1

Llegó en  abril de 2013. Nunca estuvo a gusto detrás de la ventana con los demás Paphiopedilum. Al año y medio lo trasplanté a un sustrato muy suelto con mucha concha marina triturada, le di un lugar a la sombra poco segura de unas hojas de Schefflera actinophylla en un balcón con mucho viento y riegos casi diarios. Pareció gustarle, reverdeció, crió nuevas hojas – mucho mas cortas, pero con las mismas manchas moradas en la parte basal (una de las características de esta especie) – y a mediados de septiembre de 2015 aparecieron dos pequeños pimpollos.

Paphiopedilum spicerianum 2

Paphiopedilum spicerianum 3
spicerianum 3

Paphiopedilum spicerianum pimpollo

A 23 de octubre ya se distingue la raya roja central que lucirá la gran dorsal blanca, una de las señas de identidad de la flor de esta especie, fácilmente identificable hasta en sus híbridos primarios. La vara aun es muy corta, y el ovario no ha crecido – le quedan algunos días a esta flor para abrir.

Paphiopedilum spicerianum 6: estaminoide

El estaminodio que luce Paphiopedilum spicerianum es alegremente inverosímil. En principio de forma redondeada, dos ondulaciones casi completas forman como los ojos de una rana; morado con bordes blancos, lustroso, presenta en el centro un dibujo estrellado verdoso-amarillento como si de un floripondio hippie se tratara. La sujeción que mantiene a la masa del polen en su lugar es blanca, con pelos morados, mientras que la masa del polen, que no está escondida en el interior, es de color naranja y muy visible en esta especie de Paphiopedilum.  Sería interesante ver el mecanismo de atrapar al insecto y su posterior huida en acción …

Paphiopedilum spicerianum 7: dos flores

Siglo y medio de historia

sedenii 1

James Herbert Veitch: Hortus Veitchii, 1906.

Faltan siete años.  En 2022 se cumplirá el 150 aniversario de la primera floración documentada de Phragmipedium Sedenii, un híbrido entre dos especies colombianas de Phragmipedium. El cruce entre Phragmipedium longifolium y Phragmipedium schlimii se realizó en Inglaterra, en el departamento de hibridaciones de la famosa jardinería Veitch. Aunque llamar ‘jardinería’ a esta empresa es quedarse corto en todos los sentidos; hablar de Messrs. James Veitch & Sons Nurseries es hablar de botánica con mayúsculas.

Phragmipedium Sedenii 'Carlos' 1

John Seden fue el jardinero que realizó este cruce y en su honor recibió el nombre este híbrido. Fue el primer cruce de orquídeas hecho por John Seden que llegó a florecer, y el segundo jamás realizado dentro del género PhragmipediumPhragmipedium Sedenii es una planta vigorosa, grande, con una vistosa floración, bastante variable en su color; var. candidulum fue el nombre dado a la variante clara, casi blanca; y var. porphyreum fue el nombre para aquellas otras de tonos púrpura. Se otorgaron muchos más nombres, pero actualmente todos estos nombres son considerados sinónimos de Phragmipedium Sedenii.

Phragmipedium Sedenii 'Carlos'

Hace siete días fue mi cumpleaños, y entre los regalos se encontraba una planta de Phragmipedium Sedenii, clandestinamente ‘organizada’ por algunos amigos y amigas del foro de orquídeas, que con alegría y a la vista de todos consiguieron guardar el secreto y dar la gran sorpresa del día. Que una planta con un origen tan distante  – siglo y medio se dice pronto – llegue a nuestros días y a nuestros cuidados es poco común. Muchos de los primeros cruces han sido reemplazados por otros posteriores de más vigor y más colorido, hasta llegar a los híbridos complejos de nuestros días. Que un cruce primario se rehaga – ¡durante ciento cincuenta años! – y que siga siendo atractivo a nuestros ojos e incluso mejor que los cruces que a su vez se hayan podido realizar con el, demuestra una cualidad especial.  Demuestra que ha sido capaz de competir y defender su lugar frente a la vorágine de híbridos, cada vez mas modernos, producidos de año en año para un mercado de plantas y flores que poco tiene en común con aquel de la era victoriana.

Phrgamipedium Sedenii 'Carlos'

Cuando se realizó el cruce, Phragmipedium schlimii era el único zapato de venus sudamericano conocido de color rosado. Y aunque todas las especies tienen flores vistosas, sus flores de tonos terrosos, verdes y pardos mayoritariamente, apenas atraen el interés del gran público. Aumentar el tamaño de la flor y profundizar el color  rosado y rojo cereza  de su ancestro fue uno  de los  atractivos de Phrag. Sedenii y de dos de sus descendientes: Phrag. Calurum (x longifolium) y Phrag. Cardinale (x schlimii). Aun así nuestra planta y todo el género paulatinamente fue cayendo en el olvido, en un sueño de bella durmiente, que duraría casi cien años.

Fue en 1981 cuando llegó el  beso del príncipe: en Perú se descubrió una nueva especie, que no solo fue una sensación en el mundo científico, sino que logró despertar nuevamente el interés de los horticultores por todo el género Phragmipedium. El atractivo color naranja de la recién descubierta Phragmipedium besseae, el tamaño manejable de la planta y su facilidad de cultivo llevaron a una verdadera explosión de nuevos cruces que cumplieron con creces la expectativa puesta en – ¡por fin! – un color nuevo en la paleta de las hibridaciones. Y la nueva especie no vino sola; trajo con ella una variante netamente amarilla y con Phragmipedium dalessandroi una especie/variedad de flores naranjas en varas ramificadas.
El reavivado interés por los Phragmipedium a su vez alentó las esperanzas de encontrar otras especies nuevas y efectivamente,  en los siguientes años se descubriría una especie nueva cada pocos meses.  Y lo mas espectacular estaba por venir: el descubrimiento de Phragmipedium kovachi (2002), andina, peruana,  con una enorme y majestuosa flor de un color nuevo y nunca antes visto en el género …

A Phragmipedium Sedenii le han salido poderosos rivales.
De momento, los híbridos primarios con Phragmipedium kovachi no han conseguido desbancar a nuestra protagonista, que sigue ganando en vigor y facilidad de cultivo, número de flores por vara y por su flor grande, armoniosa y de colores limpios.  Es mas, el nuevo interés en el género también ha repercutido favorablemente en la disponibilidad de Phragmipedium Sedenii en los viveros especializados, siendo sensiblemente mas económica que las especies besseaekovachi y sus respectivos híbridos, que alcanzan precios prohibitivos para la mayoría de aficionados – como en aquellos tiempos de John Seden.

(Veréis que las fotos no se corresponden precisamente con la calidad de las flores que constantemente menciono en el texto… la naturaleza hace lo que quiere y obviamente esta vara está tocada y me está regalando pequeños patitos feos. Iré editando con las próximas floraciones.)

Makaropedium luteo-viridis – A slipper orchid new to science

Contribución a la flora macaronésica
Makaropedium luteo-viridis  Colorado gen. et spec. nov.
– una nueva orquídea para las Islas Canarias
Φ
Makaropedium luteo-viridis 1

Abstract: A new species of the orchid family Cypripedioideae is described. Found in mountainous areas in the north of Gran Canaria Island at about 2900ft amsl growing in sheltered places of steep north facing slopes and adjacent ravines, due to the particular flower morphology, a new genus  – Makaropedium gen. nov. – is proposed for this first find of a member of Cypripedioideae subfamily for the macaronesian region which is thus named as Makaropedium luteo-viridis Colorado spec. nov.

Resumen: Una nueva especie se describe para la familia de orquídeas Cypripedioideae. Descubierta en zonas montañosas del norte de la Isla de Gran Canaria a unos 890 msnm en lugares protegidos de escarpadas laderas orientadas al norte y barrancos adyacentes, gracias a la particular morfología de la flor, se propone un nuevo género – Makaropedium gen. nov. – para este primer hallazgo de una especie de la subfamilia Cypripedioideae para la región macaronesia que consiguientemente es llamada Makaropedium luteo-viridis Colorado spec. nov.

Φ

Makaropedium luteo-viridis 2

Maria Esther Colorado;  Grotié, A.;   Zweiter, P.B. dipl. biol.;  et al.

Departamento de Botánica de Tafira (BOTA), Beiträge zur Flora der makaronesischen Inseln,  in: Annalen d. gr. Fugs, Acta Botanica, Bd. 19-21, S. 174ff;  1. April 2015, et blog verdemaravilloso: ebenda u. hinten links.

Genus novum inter Phragmipedium et Paphiopedilum intermedium, structura labellum saccatum differt. Herba Phragmipediae similis, folia oblonga; inflorescentia bibracteata; scapus 1-florus raro 2-florus; ovarium longus, teres, dehiscere pullmantur turis ticus. Flos latus, speciosissimus. Sepala papyracea, striata, viridia, lucida. Sepalum superior magnum arcuatusque; labellum saccatum, oviforme et calcareus, pallide luteo-viridis politum, stamine fusionati, verruculae et saetæ in forma diademis ad sepalis laterials marginibus; sit vilate in ausis ta berque in est. Localis septentrionalis upon insulae canariae brendani, sanborodon dixit, confer Gran Canaria. Holotypus in cultivation A. Grotié.

Φ

Makaropedium luteo-viridis 3

Makaropedium lutero-viridis 4

Makaropedium luteo-viridis 5

Makaropedium luteo-viridis 6

Makaropedium luteo-viridis 7

Makaropedium luteo-viridis 8

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Makaropedium luteo-viridis Colorado crece en una zona restringida dentro de un espacio natural protegido por el Cabildo Insular; en total se han contado una veintena de plantas con ocho plantas en plena floración, en dos emplazamientos distantes unos pocos km entre si, separados los dos enclaves por profundos barrancos. La supervivencia de esta especie, que es sumamente llamativa cuando se encuentra en flor, de momento parece asegurada ante todo por lo inaccesible del lugar. Los lugareños conocen a este endemismo por el nombre local de ‘bota de baifo’ o ‘bota de abril’, en clara referencia a la época de floración, por lo que se propone el nombre castellano de ‘zapatilla de abril’ para esta nueva orquídea macaronésica y canaria. El Departamento de Botanica de Tafira (BOTA) con A. Grotié como jefe de jardinería y laboratorios ha comenzado con la labor de propagar este raro y amenazado endemismo mediante cultivo de tejidos y propagación in-vitro. El valor de esta especie no sólo reside en su atractivo para los coleccionistas de orquídeas. Para la ciencia es la primera especie dentro de la (sub)familia Cypripedioideae jamás descubierta en la región macaronésica, lo cual es particularmente llamativo al no existir citación de zapatillas de venus para el continente africano, siendo el pariente mas cercano Cypripedium calceolus (Península y Europa) y las especies de Phragmipedium de los trópicos americanos.

Paphiopedilum Berenice ‘Lula da Silva’

Paphiopedilum Berenice 1:  vara

“ Cypripedium philippinense: aff. C. glanduli-
fero Bl. sepali dorsali oblongo acuto, inferiori
subaequali, tepalis deflexis linearibus basi paulo
dilatatis, labello bene longoribus (ultra bipolli-
caribus, vivis certe bene longioribus), labello
obtuso extenso, sacco quam in C. glandulifero
auplo longiori, staminodio cordiformi.  ”

Con estas escuetas lineas, perdidas en la página 335 del décimo tomo de la Revista Bonplandia quedaba descrita para la ciencia una nueva orquídea procedente de las Filipinas. Corría el año 1862. Apenas se habían descubierto unas catorce especies de ‘zapato de venus’ en los trópicos asiáticos y estas aun compartían genero con sus primas europeas. Cypripedium philippinense fue el tercero de un grupo de ‘zapatos de venus’ que hoy en día denominamos multiflorales. Además de Cypripedium glanduliferum – que tuvo que servir como referencia al describir a la nueva especie – se conocía una especie mas, el primer zapato de venus multifloral que había llegado a las colecciones europeas, descubierto por Hugh Low en las faldas del Mount Kinabalu  en la isla de Borneo, descrito en 1847 y nombrado en honor a su descubridor Cypripedium lowii.

A mediados del siglo XIX aun no existían híbridos artificiales de orquídeas. Es mas, dada la complicada morfología de las flores, se creyó que era imposible. Hasta que en un día de octubre de 1856 el jefe de jardinería de los viveros Veitch Royal Exotic Nursery en Exeter (Devonshire), Mr John Dominy, lograra presentar el primer híbrido en flor entre Calanthe masuca (ahora Cal. sylvatica) y Calanthe furcata (ahora Cal. triplicata).

Calanthe Dominyii fue la primera. Le siguieron Cattleya  Dominyana  y otra Calanthe,  Cal. Veitchii, ambas en 1859. Tuvieron que pasar diez años hasta que en 1869 floreciera el primer zapato de venus híbrido: Cypripedium Harrisianum. Veintidos años mas tarde, en 1891,  abría sus  flores por   primera vez el híbrido entre Cypripedium lowii y Cypripedium philippinense,  que fue  llamado Cypripedium Berenice (Capt. Vipan, 1891). Un año mas tarde, ambas especies cambiarían a su nombre actual, Paphiopedilum, llamándose nuestro híbrido correctamente Paphiopedilum Berenice.

En los híbridos se suele nombrar primero la planta que produce las semillas y luego la que aporta el polen. En los primeros años de hibridación de orquídeas, con las dificultades relacionadas con la germinación y el cultivo, solo unas pocas plantas sobrevivían hasta florecer. Las que sobrevivían eran muy distintas entre si, de forma que la descendencia incluso recibía nombres distintos en los cruces recíprocos. A medida que avanzaban las técnicas de germinación y cultivo, al sobrevivir cada vez mas plantas, se observó que la variación al cruzar especies de orquídeas – y mas aun al cruzar especies de géneros distintos –  siempre era muy amplia y no dependía – en general – del orden en los cruces. Pronto se pasó a dar denominaciones adicionales a aquellos cultivares que destacaban por su calidad. Aunque salvo algunas excepciones (subtribu Zygopetalinae) el orden de los padres no es determinante en cuanto a la calidad de la descendencia, si lo es la calidad de los progenitores.

Varias veces al año se celebran exposiciones en las cuales se dan a conocer especies nuevas y, sobre todo, nuevos híbridos; las mejores plantas se presentan a competición. Mediante un sistema de puntuación regulada y la votación de un grupo de jueces independientes se conceden premios a la excelencia. Las plantas premiadas, para su identificación posterior reciben un nombre de cultivar y lucen orgullosas el acrónimo de su galardón. Los mas comunes son el AM (Award of Merit = Premio al Mérito) y el HCC (High Class Certificate = Certificado de Categoria Superior).  Plantas que han recibido este tipo de distinciones suelen ser usadas como progenitores. Es de esperar que un híbrido resultante de estas plantas premiadas por su excelencia a su vez también destaque tanto por su vitalidad como a la hora de florecer.

Ya no son décadas las que separan un cruce excepcional del siguiente en su línea – gracias a los avances del cultivo in-vitro la producción de nuevos clones se ha acelerado vertiginosamente. Y aunque por alguna extraña razón, la familia de los ‘zapatos de venus’ – Paphiopedilum, Cypripedium, Phragmipedium, Mexipedium y Selenipedium – se resiste bastante a la propagación a través de tejido vegetal (meristemas), crecen con una rapidez razonable – ¡con conocidas excepciones! – por lo que no son mucho mas caras que otras orquídeas de producción industrial. A la hora de adquirir una nueva planta para nuestra colección, siempre es preferible que la planta que nos guste lleve como mínimo una etiqueta con su nombre. Lamentablemente la mayoría de las plantas que se pueden adquirir en las floristerías no tienen ni eso. El nombre desde luego no cambiará nuestra ilusión por nuestra planta, pero, a la hora de elegir un planta sin flor o a la hora de elegir una variedad concreta a través de un catálogo, un nombre de cultivar y, si lo tuviera, la relación de los premios que ha recibido, son una garantía bastante fiable en cuanto a la calidad.

Hoy, en 2015, hay reconocidas unas ciento diez especies de Paphiopedilum, y siguen encontrándose nuevas especies (P. robinsonianum, en la isla de Sulawesi en 2014 y P. rungsuriyanum en Laos en 2014), ambas son plantas vistosas, a pesar que pasaran inadvertidas para la ciencia hasta hace poco. El número de los híbridos se ha disparado; según los datos de la RHS (Royal Horticultural Society), encargada de llevar el registro de los híbridos de orquídeas desde principios del siglo pasado, al redactar estas líneas hay registrados un total de 23.449 cruces de Paphiopedilum. A la vista de estos números ¡nadie podrá decir que no hay variedad a la hora de elegir zapato!

Nuestra planta, cruce entre Paphiopedilum philippinense y Paphiopedilum lowii, no lleva nombre clonal de origen. Tampoco hay mas datos sobre los progenitores, solo que parece ser el cruce recíproco del original de 1891.  La planta fue comprada en otoño de 2013 en los viveros alemanes de Regina Elsner. A finales de enero de 2015 empezaron a crecer dos varas. ¡La expectación es grande! ¿Se habrán usado buenos progenitores al hacer el cruce? Tendremos que esperar a que se abra la primera flor. Y ojalá esté a la altura del nombre propuesto…

Paphiopedilum Berenice 2: in low bud

Paphiopedilum Berenice 3

Paphiopedilum Berenice 4

Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva' 5

las flores abiertas: Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva' 6

Paphiopedilum Berenice staminodium

Paphiopedilum Berenice 7: pouch

Paphiopedilum Berenice 9.JPG

Con las ocho flores abiertas al mismo tiempo, y una presentación de las dos varas impecable, no queda nada por desear. Las flores son grandes – 18 x 10cm – , sin deformaciones, coloridas y longevas: la flor individual duró más de 75 días, la planta estuvo en flor durante cuatro meses.

Y lo mejor: la planta ha seguido creciendo durante 2016, formando tres abanicos nuevos y varios brotes pequeños; en marzo de 2017 aparece una nueva vara. ¡Bemvindo a casa, Senhor da Silva!

Todas las zapatillas rojas

Phragmipedium Mem. Dick Clements 1

La primera, 29 de enero de 2015. 8,9cm X 7,2cm. En flor 23 días.

Phragmipedium Mem. Dick Clements 2nd flower

La segunda flor se abre el día 9 de febrero. 9,2cm X 7,2cm. Esta flor donó el polen para polinizar la siguiente flor de la vara. Aun así duró 24 días.

Phragm. Mem. Dick Clements 3ª

La tercera flor abre el 20 de febrero. 8,6cm x 7,4cm. Polinizada a los 10 días de edad, al contrario de lo usual en Phragmipedium, la flor poco a poco fue marchitándose hasta caerse a los 17 días.

MDC 4ª flor

La cuarta flor abre el uno de marzo, mide 8,9 x 7,0 cm. Polinizada a los diez días con polen de la quinta flor recién abierta. Se cae a los veinte días, marchita.

Memoria Dick Clements 5th flower

La quinta flor abre el día 10 de marzo. Dona el polen a su antecesora. Solo dura 14 días.

Phragmipedium Memoria Dick Clements

La sexta flor abre el día 20 de marzo. Por poco tiempo tres flores al mismo tiempo floreciendo en la vara.

Phragmipedium MDC seventh flower

La séptima flor abre el día uno de abril. 8,9 x 7,2 cm. Parece que ambos intentos de polinización han tenido éxito. Tanto con el polen joven sobre estigma de flor de mas de 10 días como de polen de mas de diez días sobre estima de flor recién abierta.

Phragmipedium Mem. Dick Clements 8ª

El día trece  de abril se abre la octava flor; 8,6 x 7,0 cm. Durará 20 días.

La novena flor se abre el 30 de abril. Mide 8,5 x 7,5 cm, dura 17 días. Entre esta flor y la décima hay dos días sin flor. Mientras, las dos cápsulas van creciendo.

Memoria Dick Clements, 10ª flor

La décima flor se abre el 19 de mayo. 8,2 x 7,0 cm. Dura veinte días.Por primera vez en esta planta, habrá una onceava flor en esta vara!

mdc

Santa Cruz

Paphiopedilum Santa Cruz 4 hojas

Paphiopedilum Santa Cruz 1: pimpollo

Paphiopedilum Santa Cruz 2

Paphiopedilum Santa Cruz 3

Paphiopedilum Santa Cruz 6: segundo pimpollo

Santa Cruz 5: estaminoide

Paphiopedilum Santa Cruz 9: sexual theme park

Paphiopedilum Santa Cruz 8: full

Paphiopedilum Santa Cruz 10: 2nd bud

Paphiopedilum Santa Cruz es un híbrido entre dos especies de secciones distintas dentro del género Paphiopedilum. Paphiopedilum glaucophyllum pertenece al pequeño grupo de especies indonesias agrupadas en la sección Cochlopetalum. Se distinguen por su prolongada floración secuencial, formando un capullo tras otro en una misma vara floral. En cambio las especies de la sección Sigmatopetalum rara vez dan mas de dos flores simultáneas en una misma vara.  A este extenso grupo pertenece la segunda especie utilizada en el cruce, Paphiopedilum sukhakulii. Esta especie tailandesa, bastante llamativa, tanto por sus hojas de dos tonalidades como por su flor, fue descubierta por casualidad en un lote de Paphiopedilum callosum recolectados in-situ y enviados a un vivero en Alemania. Su descubrimiento y posterior descripción en 1965 fue todo un acontecimiento, ya que no se esperaban nuevas especies en esa región extensamente  cateada para la exportación de orquídeas. No deja de ser irónico, que el descubrimiento de Paph. sukhakulii sólo sería el primero de más de treinta especies nuevas para la ciencia, descubiertas y descritas a un ritmo vertiginoso en las siguientes dos décadas.

Al abrirse lentamente la flor parece obvio que el labelo – el zapato o babucha que da nombre al género – y el gran sépalo dorsal que lo protege, son un refugio ideal para insectos, ya sea como lugar de reposo habitual o de protección durante fuertes lluvias. Pero lo obvio en este caso es engañoso. Cierto es que las señales ópticas que emiten las flores de muchas especies del género Paphiopedilum resultan atrayentes para insectos, peculiarmente para muchos sírfidos. Los sírfidos, moscas con aspecto de avispas o abejorros, que al contrario de estos suelen planear prolongadamente sobre las flores en las que se posarán, presentan muchas formas de co-evolución con las plantas a las que suelen visitar.  A su vez, las flores de Paphiopedilum refuerzan esta relación, imitando con su peculiar diseño de manchas y cerdas el alimento de las larvas de los sírfidos: la flor de un Paphiopedilum no promete refugio –  ofrece un sitio para la puesta. El intenso brillo en ciertas zonas del estaminoide y en el borde interior de la ‘babucha’ imita los destellos de las gotas de néctar que sueltan los áfidos, los omnipresentes pulgones. Las manchas oscuras, las verrugas y las cerdas imitan colonias de crías de áfidos. La hembra de sírfido incauta que se pose en las partes centrales de la flor tiene muchas probabilidades de caer tanto en el engaño como de caer al fondo de la babucha-trampa. Su única salida será pasando por la zona receptiva del estigma y luego apretujándose por debajo de uno de los dos estambres laterales que custodian cada una de las dos salidas. La siguiente flor de Paphiopedilum que logre atraer a la misma hembra quedará polinizada. Al no haber ninguna recompensa – ni un buen sitio para la puesta ni un premio de consolación en forma de néctar o polen – el engaño es perfecto. Y posiblemente el engaño aun llegue mas allá: en los estaminoides de Paphiopedilum rothschildianum se han encontrado puestas y larvas de sírfidos,  lo cual podría indicar que las flores de esta especie, además del engaño óptico pudieran engañar químicamente al emanar la misma feromona de alarma que producen los áfidos para alertarse entre ellos ante la presencia de un sírfido. Este complejo mecanismo de polinización por engaño ha sido verificado recientemente para otra especie de orquídea terrestre (Epipactis).

Nadie sabe, y posiblemente no lo sabremos nunca, lo que realmente ve un insecto con sus ojos facetados al explorar el peculiar parque temático sexual de una flor de Paphiopedilum. El refugio no es tal, las señales que atraen y prometen, resultan un engaño.  ¿Cómo puede co-evolucionar un mecanismo basado en el engaño? ¿Hay alguna retribución real para los polinizadores que aun se escapa a nuestra percepción?  Lo que sí podemos afirmar es que incluso a ojos de un humano (¿macho y hembra por igual?) la combinación de formas, sinuosidades, cerdas, pelos y tomento, hendiduras, salientes y entrantes, texturas … evocan sexualidad a raudales en el ojo receptivo.

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Trasplante de una gran terrestre

Cymbidium noid 'Gay Lemon Chantilly'

Puntualmente cada año en febrero florece este Cymbidium noid ‘Gay Lemon Chantilly’.  Con solo una vara este año,  pero eso si, las ocho flores enormes, de mas de 12 cm, y un ligero olor, que no soy capaz de definir. Ha estado tres meses en flor, con las flores impolutas hasta que de un día para otro empezaron a marchitar y caerse. Para incrementar la floración en el futuro y lograr dos varas por bulbo nuevo, este año toca trasplante. Será un trabajo con serrucho.

Cybidium Gay lemon chantilly 2

Ya es tiempo para el trasplante. A las grandes terrestres como este Cymbidium les gusta estar en macetas justas de tamaño, no resienten nada estar con poco espacio, al contrario. Sin embargo, llega el punto en el que el cepellón se vuelve tan denso que, o rompe la maceta (de barro) o encuentra salidas a través de rajas laterales (en el plástico) convirtiendo el trasplante difícil de por si en un acto de premeditada violencia.
Aun hay pocas raíces que sobresalen del fondo de esta maceta, de forma que opto por cortarlas esperando que sea suficiente para poder jalar la planta fuera de la maceta con todo su cepellón. No es que quiera preservar la maceta – pero si quiero evitar cortar mas raíces, algo que inevitablemente sucedería al cortar la maceta por un lateral.

trsplante gran terrestre 3

Hemos tenido suerte. Con algunos golpecitos el cepellón ha cedido y ha salido de su maceta. Esta es una de las ventajas de la maceta de plástico: las raíces de las grandes terrestres no se adhieren con tanta fuerza como en una maceta de arcilla. Aunque los Cymbidium, si pudieran elegir, elegirían sin duda la maceta de barro; porosa, transpirable y mas fría aunque esté al sol, que es como le gusta a las grandes terrestres tener sus raíces – ventiladas y frías.
Viendo el cepellón queda claro que es imposible retirar sustrato viejo sin cortar por las las raíces. Como no hay ni una raíz muerta o enferma, no hay razón por querer sacar un poco de sustrato viejo del centro.
Esta planta ¡este año se ha salvado del serrucho!

grandes terrestres 4

Aunque no cortemos el cepellón, sí hay que limpiar toda la planta y controlar que no tenga lapas, una plaga lamentablemente común en los Cymbidium. Estas suelen estar bien escondidas, protegidas por las bases de las hojas que protegen al bulbo y a la plaga por igual. Cada seudobulbo tiene por lo general alrededor de 10 hojas, cuyas bases secas envainan a los bulbos antiguos mientras que las bases verdes protegen a los bulbos recientes con hojas y a los brotes. En una planta libre de plagas no es necesario quitar estas vainas secas. Hay quien opta por principio por ‘pelar’ cada bulbo y hay quien prefiere la protección que puedan dar las bases de las hojas.

gran terrestre traspl 5

Como muchas de las plantas criadas en exteriores, esta sí tiene una leve infestación con lapas.

grandes terrestres trsplante 6

De forma que tan solo queda la opción A: quitar las vainas y limpiar bulbo por bulbo, hoja por hoja. Las vainas se ‘pelan’ en zig-zag, de abajo hacia arriba; si se resisten, primero se dividen por arriba, y luego se arrancan. Arrancar suavemente, eso si: en cada inserción de la hoja con el bulbo hay dos o más yemas. Las superiores casi nunca se ven ni van a brotan. Las inferiores si pueden brotar y en los bulbos añeros y en los brotes nuevos estas son los primordios de las varas florales de este y del próximo año.

grandes terrestres traspl 7

Al eliminar las bases de las hojas se aprecia mejor el grado de infestación. En esta planta, los bulbos antiguos están completamente limpios, mientras que los nuevos tienen lapas. El remedio es fácil.

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A limpiar:   un cuenco con agua y detergente,  un cepillo (incluso un cepillo de dientes), paciencia y cuidado. Al cepillar hay que prestar especial atención a los brotes incipientes, que son MUY quebradizos. Y a las yemas: si por alguna razón la planta enferma o pierde su brote líder, estas son la garantía de supervivencia de la planta.
Como los bulbos están limpios de restos secos, es fácil escobillar. Pero hay que que prestar atención a las hojas verdes – a veces no queda mas remedio que limpiar incluso debajo de las partes verdes, que nunca vamos a arrancar, con la ayuda de un palito (brocheta de madera).
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Una vez limpia toda la planta queda elegir la maceta nueva, que será un poco mayor que la anterior, dejando sitio para tres o cuatro temporadas y sus bulbos. Con un sustrato para terrestres – el sustrato habitual para ‘orquídeas’ de las grandes superficies lamentablemente tan solo es bueno para las grandes terrestres, para las epífitas contiene demasiada turba – se rellena la nueva maceta, dejando un borde para regar; un primer riego que se dará al pasar dos o tres semanas, cuando cualquier riesgo de putrefacción en las raíces haya pasado.

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Varias fotos se han quedado ‘en el tintero’ – un tercer brote inadvertido anteriormente,  y el nuevo emplazamiento del Cymbidium en la entrada a la casa, muchas mas fotos de los bulbos… – pero: la oncena de fotos de esta entrada ya está completa. Ya quedará mas que contar y material de sobra para una entrada nueva y una nueva floración en ¿febrero del próximo año?

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Andean Fire

Phragmipedium Andean Fire 1Preparando una nueva vara. El año pasado floreció a principios de septiembre.  Phragm. Andean Fir 29.05 2Una semana mas tarde – 29 de mayo – ya está asi. Phrag. Andean Fire 4Y el 19 de junio ya se ve el primer pimpollo.

Phrag. Andean Fire 5Ya vamos por el cuarto pimpollo – que es el primero que abrió, el día 16 de agosto. Al principio pensé que sería falta de humedad, en un verano no muy caluroso, pero soleado.
Pero no, son los habituales visitantes.

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La flor es muy pequeña, muy rosa, con manchas blanquecinas y no abre bien. Debajo de la bráctea están los culpables. Bien protegidos por los pelos, campan a sus anchas. Imposible llegar con las ‘herramientas comunes’ en este caso, a saber: un cepillo de dientes, un pincel, un mondadientes de madera. Incluso los remedios caseros, con mucho ‘mojante’ – tres gotas de lavavajillas en vez de media gota – no llega  a todos los malhechores. Entre los pelos se quedan atrapadas muchas burbujas de aire, sitio de sobra para que siempre sobreviva prole suficiente para seguir infectando la planta.

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Los que no reparan en venenos ahora mismo elegirían un pesticida sistémico. Yo ya he elegido. Cuando se caiga la flor cortaré la vara.

  Phragmipedium Andean Fire 2015

 En octubre 2015 vuelve a florecer. La planta se ha resentido mucho y le ha costado crecer y eso que lleva mas de un año libre de plagas. No es la primera vez que observo esta conducta en orquídeas, como si las algodonosas inyectaran alguna sustancia que retardara cualquier tipo de crecimiento.

Phragmipedium Andean Fire

La flor es mas pequeña – 6,7 x 5,5 cm – y toda la vara es menos boyante. Aunque pequeña, la flor es perfecta.