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noid in the dark

No pudo elegir día más frío en lo que va este invierno para abrir su primer pimpollo.

Zygopetalum

A la mañana siguiente ha tenido un poco de sol, pero seguimos con frío. A los Zygos – y a este híbrido – el frío hasta los 10ºC no les hace daño, siempre que estén secos. Aun no huele. 68 x 59 mm de momento.

Zygopetalum

Al segundo día en un momento de sol. Ya empiezan a abrir otros dos pimpollos.

Zygopetalum noid

Ya hay tres flores abiertas, pero por el frío aun no hay olor.

Zygopetalum noid

Al cuarto día ya han abierto cinco flores.

Zygopetalum noid

Ya se siente un poco de olor, como a jacintos.

zygopetalum noid

Ya están todas abiertas.

Zygopetalum noid

Zygopetalum hybrid noid

Zygopetalum hybrid noid

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Limitaciones para la gente de a pié

Desde algunos meses, la importación a las islas canarias de plantas vivas y semillas directamente del productor se ha complicado y encarecido de forma tal, que para el ciudadano normal  la adquisición de plantas de coleccionista se ha vuelto prácticamente imposible.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Sin aviso previo se ha ‘desactivado’ la normativa que regulaba y permitía expresamente estas importaciones dentro del convenio Schengen y, como viene siendo común en las canarias, nadie reclama y nadie alza la voz.
Para los que nos negamos a seguir el guiño del trapicheo clandestino – como ya pasa con otros productos – no nos queda otra que conformarnos con las plantas producidas a escala industrial en los Países Bajos y que obviamente siguen entrando en igual cantidad a las islas y se encuentran a la venta en los viveros, grandes comercios y en las floristerías.

Ignoro si estos cambios se deben simplemente al afán regulador de la administración local alegando la protección del espacio natural canario y que, a falta de personal cualificado capaz de reconocer aquellos organismos que potencialmente conllevan  un peligro real,  simplemente ha optado por la prohibición total; o si por el contrario se debe al empeño fiscal de acotar las nuevas vías de importación a través de internet, ya sea entre particulares o a través de las grandes plataformas de venta online, que tan difíciles parecen ser de fiscalizar si no hay suficiente personal especializado.

Phalaenopsis noid

Para los que eligen sus plantas de interior asegún el color de las cortinas del livin, sigue habiendo mucha variedad para elegir. Las tres empresas locales presentes en las bolsas de planta y flor neerlandesas ahora mismo estarán haciendo su agosto.
¿Serán ellos el lobby detrás de esta movida?

A los que nos tomamos en serio la afición, lo que queda ahora es la desolación y las perspectivas no son nada alentadoras.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Entre las orquídeas sólo se suele citar una única especie como invasora: Oeceoclades maculata, una terrestre tropical africana, que ha dado el salto a los neo-trópicos (en 1827, Brasil), expandiéndose desde ahí hasta llegar al Caribe (1967, Puerto Rico) y Florida.
Pero hay más orquídeas que han saltado de continente en continente. Epipactis helleborine, una terrestre común en toda Eurasia boreal ha dado el salto al norte de América como planta medicinal, y está cerrando paulatinamente su presencia circumboreal.

La gran mayoría de las orquídeas ‘invasivas’ – mejor sería decir: asilvestradas – son orquídeas tropicales que se han propagado por otras zonas tropicales. De estas, la mayoría a su vez son orquídeas terrestres, de sotobosque o espacios semiabiertos. Apenas hay alguna orquídea epífita – Dendrobium crumenatum – que ha logrado establecerse lejos de su origen.

Paphiopedilum noid 'Catalunya'

Para los ecosistemas de clima mediterráneo-atlántico no hay constancia de orquídea ‘invasora’ alguna. Hay una ‘mala-hierba’ en césped – Zeuxine strateumatica, introducida con las mismas semillas del césped – cuyo crecimiento depende tanto del riego como de la siega, y cuya supervivencia fuera de las zonas de cultivo en clima mediterráneo de los EEUU aun es una incógnita.
Muchas orquídeas asilvestradas tropicales suelen colonizar zonas degradadas (casi siempre por deforestación), sin competir mucho con especies locales.
Nuevas introducciones, por ejemplo Trichopodium flavum en Florida y el Caribe, parecen preferir nichos ecológicos ocupados por pocas especies.  Todos estos neófitos dependen de una generosa pluviometría (o riegos).

En total, apenas estamos hablando de unas pocas decenas de especies de orquídeas que han sido capaces de sobrevivir en tierras alóctonas. Siendo la mayor familia de plantas de flor (unas 25 a 30.000 especies), compitiendo con las asteráceas (la familia de las margaritas), el número de orquídeas potencialmente invasivas es francamente abarcable.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

La propagación natural de las orquídeas en tierras ‘de acogida’ se ve limitada por la falta de polinizadores específicos (en orquídeas no autógamas) y la ausencia de las micorrizas necesarias para la germinación de las semillas.
Dado que las orquídeas epífitas comúnmente cultivadas provienen de zonas donde la pluviosidad o coincide con la época calurosa (Laeliaceae en América y Dendrobieae en las zonas monzónicas)  o de zonas dónde la pluviosidad es constante durante todo el año (Pleurothallidinae en América, Coelogyninae en Asia), son incapaces de sobrevivir sin protección en las Canarias, donde la pluviosidad máxima coincide con la época fría y los períodos de sequía son obligatorios en verano (incluso en la laurisilva) y los cursos de agua son punto menos que inexistentes.
Por otro lado, las terrestres o son tropicales (Phaius, Eulophia, Arundina etc.) y sucumbirían a los suelos húmedos y a la vez fríos del invierno insular o, por el contrario, provienen de zonas de alta montaña y/o pluviosidad constantemente alta (Cymbidium, Paphiopedilum, Phragmipedium), no tolerando por lo tanto el verano seco insular.

El autor no conoce ninguna especie de orquídea que haya logrado sobrevivir independientemente como planta de jardín o asilvestrada en las Canarias: florecer, fructificar y germinar.
¡Y bien que se ha intentado … !

La única especie de orquídea que quizás haya llegado a germinar espontáneamente sea Epidendrum cf. secundum (o un híbrido de este); cultivares de varios colores de esta orquídea son habituales en los jardines de La Palma, La Gomera y el norte de Tenerife.

Solo queda mirar los patógenos que podrían portar las orquídeas, como razón para excluir su importación al territorio canario.
Dado que todos los productores del ámbito Schengen, por el simple hecho que el clima continental europeo obliga a ello, cultivan bajo invernadero y con rigurosos controles  de sanidad, con normas que marca la misma Unión Europea, ninguna orquídea proveniente de la zona Schengen lleva patógenos. Al estar cultivadas sin tierra, tampoco hay peligro por los patógenos propios de cultivos en tierra (diversos hongos, principalmente).
Es más, las orquídeas de invernadero, las bellas del ‘montón’, suelen llevar expresamente en su etiqueta que no son aptas para el consumo humano. No es porque las orquídeas sean venenosas en si, que no lo son.

Sino por la cantidad de veneno que llevan encima.

Noid again II

Thanks to ©Pat Hayes at www.realbirder.com
Thanks to ©Pat Hayes at http://www.realbirder.com

A the story goes, a solitary red hartebeest was travelling into the Erongo Mountains, on behalf of Grandfather Mantis. It knew, for Grandfather Mantis had told him so, this was not a good place to be. No open water, no dry grass left in the crevices, nothing to search for but pebbles and boulders and starry nights.
The red hartebeest though had a particular task to fulfill and did not mind. It had been chosen for it was keen-eyed and none but itself would be able to find those special pebbles Grandfather Mantis wanted to hide from the All-Devourer. So it climbed up the hills and hid them all – there weren’t many left – using its worn hooves.

A few thousand miles away, lost on the shelves of a DIY – store, a few two-inch-pots with flowering pebbles await customers to spend an euro as reward for a yellow coloured daisy flower. While most customers don’t even notice them, the few that do hardly believe their eyes: these brightly flowering plants seem to be Lithops werneri,  considered extinct  in  the  wild for  years  and  re-discovered only in 2012,  while trying to re-establish some seedlings bred in captivity.

How on earth did these beefy-bred Lithops werneri  find their way to a DIY – store in Spain?

Under the hooves 2: Lithops werneri cf.

under the hooves 3: Lithops werneri cf

I bought one pot only and noticed that these flowers open even wider after sunset, closing about 8:00pm, so very little time for eventual pollinators to find the flowers which – not surprisingly, really – have a strong honey scent. Not sure if I had purchased an highly unlikely rarity or just an unidentifiable variety or even an hybrid of Lithops pseudotruncatella, I needed further advice. First choice is always one of the authorities on Lithops,  Steven Hammer.

Under the hooves 4: Lithops werneri cf.

Under the hooves 5: Lithops werneri cf.

Most characteristics however, do coincide. The obvious and striking difference is the size of the plant (“bodies the size of a pea” according to Werner Triebner, after whom this species is named), the lack of clear rubrications (which may change if sitting in the sun, as they now are) and the size of the flowers.  Letting aside that highly unprobable circumstance that Lithops werneri shows itself up at a department store chain, provided by local nurseries, the obvious beefy appearence of these plants is a common trait most succulent plants show when raised for mass production. Though the terms ‘mass production’ and ‘Lithops werneri‘ seem contradictory: its nearly impossible to obtain large numbers of seeds of this species.

under the hooves 6: Lithops werneri cf.

under the hooves 7: Lithops werneri cf.

But who am I to disagree, I’ve not only surrendered already to the beauty of the deep yellow daisy flowers, I’ve bought all pots left … Five flowers opened a few days long every late afternoon for two to three hours, time enough for some photographs and some busy paintbrush.  With the help of funny little bees up to the work, too, I hope for seed capsules; raising the seed will give further evidence of the species.

Under the hooves 8: Lithops werneri cf.

Under the hooves 9: Lithops werneri cf.

under the hooves 10: Lithops werneri c.f. by night
It seems the red hartebeest has done its best to guard this flowering pebble for the First People. A piece of magic could certainly be involved, as the several hundreds of tiny Lithops werneri  collected and exported by Triebner himself in the early 50s, and all the collectors after him have not yet extermined this taxon.  Maybe we have to thank Naureen Cole that little werneri has somehow managed to survive and even enter the wholesale market of unlabelled Lithops. But this will be an other story.

Φ

Noid again

If you don’t have a specialized nursery nearby, the plants you buy usually come without a name, even if they have a tag with a generic label – e.g. ‘succulent’ – . Some plants are fairly easy to identify, others not. Fortunately the genus Lithops is easy to recognise and the most similar looking species which do not belong to Lithops aren’t easy to find and unlikely will ever make their way into a DIY-store. Within  Lithops  only a few  species  seem  to be available at one time in retail,  though that may vary from place to place. For months I’ve seen L. salicola and L. lesliei albinica for sale – any other. Until these two here appeared at the shelf, and they are neither one of those. For obvious reasons I prefer to buy named species or varieties, but in this case, the brick-red colour and the size did it.
noid again 1: lithops aucampiae
Both plants came in tiny two inch pots, in peat moss. So the first task was to undo the mess and take the opportunity to have a closer look at the roots and possible mealies. Roots looked right, and all seems healthy. Peat moss will work while raising plants in a nursery, pushing them with N-high fertilizer till selling size. But in the long term plain peat moss will cause rot, so these two will have to accomodate to a more mineral substrate, with little organic fibres added, high drainage and much deeper pots. The un-rooted view even gives a hint for identifying the species. As most Lithops grown under strong light are just surfacing the substrate, you look only at a minor part of the plant. The body of these two have a short cone shape, rather compressed, the colour is an intense grey with a purple hue. For the size of the ‘faces’ – 31,5 x 27,5mm –  the body is quite small.
noid again, 2 Lithops aucampiae
The fissure that marks the limits between both pairs of leaves, is only half of the width of each face. As all adult Lithops have, as far as I now, complete fissures, running over the whole top, even if this gap doesn’t open, these two plants, which seem adults for their sheer size, must be still immature. The upper surface, with the ‘grooves’ and the ‘isles’, the ‘channels’ and the ‘rubrications’ the ‘dusky spots’ and the open or occluded ‘windows’ are the main characteristics to identify a Lithops without a flower and a seed pod.
noid again 3 Lithops aucampiae
After two days in the desert sun – well, its only a solstice sun, and the humidity is around 45%, due to sand loaded winter-winds from the nearby Sahara desert – there is a change in appearance. And as I dont’t know how long these young plants have been dwelling without real light on a bottom shelf, I will be careful if this sunny spell continues. There are new wrinkles, the surface isn’t smooth any more, the channels have deepened in colour and they seem to end in dots.
noid again, 4 Lithops aucampiae
To me this two look like a brick-red variant of Lithops aucampiae var koelemanii. But they should be viewed by a Lithops specialist, to verify this attribution. How to contact a specialist in Lithops? The easy way is posting a photograph of the plant in question in a specialized forum, fortunately there are many, so you can choose. After a while you’ll discern the real cracks from those that just answer to every question…
Noid again 5: aucampiae koelemanii
I couldn’t refrain from buying a third – and last – one when I saw it. Immature, too, we’ll have to wait to the next or the other ‘mould’ to see how the Lithops develope their real shape and size – yes, they could even downsize – under well lit conditions outdoors. By the way – the score is 5:3 favouring L. aucampiae over L. hookeri right now!noid again 6: preparing
Mid february, all three are preparing their new leaves inside.

Trasplante de una gran terrestre

Cymbidium noid 'Gay Lemon Chantilly'

Puntualmente cada año en febrero florece este Cymbidium noid ‘Gay Lemon Chantilly’.  Con solo una vara este año,  pero eso si, las ocho flores enormes, de mas de 12 cm, y un ligero olor, que no soy capaz de definir. Ha estado tres meses en flor, con las flores impolutas hasta que de un día para otro empezaron a marchitar y caerse. Para incrementar la floración en el futuro y lograr dos varas por bulbo nuevo, este año toca trasplante. Será un trabajo con serrucho.

Cybidium Gay lemon chantilly 2

Ya es tiempo para el trasplante. A las grandes terrestres como este Cymbidium les gusta estar en macetas justas de tamaño, no resienten nada estar con poco espacio, al contrario. Sin embargo, llega el punto en el que el cepellón se vuelve tan denso que, o rompe la maceta (de barro) o encuentra salidas a través de rajas laterales (en el plástico) convirtiendo el trasplante difícil de por si en un acto de premeditada violencia.
Aun hay pocas raíces que sobresalen del fondo de esta maceta, de forma que opto por cortarlas esperando que sea suficiente para poder jalar la planta fuera de la maceta con todo su cepellón. No es que quiera preservar la maceta – pero si quiero evitar cortar mas raíces, algo que inevitablemente sucedería al cortar la maceta por un lateral.

trsplante gran terrestre 3

Hemos tenido suerte. Con algunos golpecitos el cepellón ha cedido y ha salido de su maceta. Esta es una de las ventajas de la maceta de plástico: las raíces de las grandes terrestres no se adhieren con tanta fuerza como en una maceta de arcilla. Aunque los Cymbidium, si pudieran elegir, elegirían sin duda la maceta de barro; porosa, transpirable y mas fría aunque esté al sol, que es como le gusta a las grandes terrestres tener sus raíces – ventiladas y frías.
Viendo el cepellón queda claro que es imposible retirar sustrato viejo sin cortar por las las raíces. Como no hay ni una raíz muerta o enferma, no hay razón por querer sacar un poco de sustrato viejo del centro.
Esta planta ¡este año se ha salvado del serrucho!

grandes terrestres 4

Aunque no cortemos el cepellón, sí hay que limpiar toda la planta y controlar que no tenga lapas, una plaga lamentablemente común en los Cymbidium. Estas suelen estar bien escondidas, protegidas por las bases de las hojas que protegen al bulbo y a la plaga por igual. Cada seudobulbo tiene por lo general alrededor de 10 hojas, cuyas bases secas envainan a los bulbos antiguos mientras que las bases verdes protegen a los bulbos recientes con hojas y a los brotes. En una planta libre de plagas no es necesario quitar estas vainas secas. Hay quien opta por principio por ‘pelar’ cada bulbo y hay quien prefiere la protección que puedan dar las bases de las hojas.

gran terrestre traspl 5

Como muchas de las plantas criadas en exteriores, esta sí tiene una leve infestación con lapas.

grandes terrestres trsplante 6

De forma que tan solo queda la opción A: quitar las vainas y limpiar bulbo por bulbo, hoja por hoja. Las vainas se ‘pelan’ en zig-zag, de abajo hacia arriba; si se resisten, primero se dividen por arriba, y luego se arrancan. Arrancar suavemente, eso si: en cada inserción de la hoja con el bulbo hay dos o más yemas. Las superiores casi nunca se ven ni van a brotan. Las inferiores si pueden brotar y en los bulbos añeros y en los brotes nuevos estas son los primordios de las varas florales de este y del próximo año.

grandes terrestres traspl 7

Al eliminar las bases de las hojas se aprecia mejor el grado de infestación. En esta planta, los bulbos antiguos están completamente limpios, mientras que los nuevos tienen lapas. El remedio es fácil.

grandes terrestres traspl 8

A limpiar:   un cuenco con agua y detergente,  un cepillo (incluso un cepillo de dientes), paciencia y cuidado. Al cepillar hay que prestar especial atención a los brotes incipientes, que son MUY quebradizos. Y a las yemas: si por alguna razón la planta enferma o pierde su brote líder, estas son la garantía de supervivencia de la planta.
Como los bulbos están limpios de restos secos, es fácil escobillar. Pero hay que que prestar atención a las hojas verdes – a veces no queda mas remedio que limpiar incluso debajo de las partes verdes, que nunca vamos a arrancar, con la ayuda de un palito (brocheta de madera).
grandes terrestres traspl 9

Una vez limpia toda la planta queda elegir la maceta nueva, que será un poco mayor que la anterior, dejando sitio para tres o cuatro temporadas y sus bulbos. Con un sustrato para terrestres – el sustrato habitual para ‘orquídeas’ de las grandes superficies lamentablemente tan solo es bueno para las grandes terrestres, para las epífitas contiene demasiada turba – se rellena la nueva maceta, dejando un borde para regar; un primer riego que se dará al pasar dos o tres semanas, cuando cualquier riesgo de putrefacción en las raíces haya pasado.

grandes terrestres 10

Varias fotos se han quedado ‘en el tintero’ – un tercer brote inadvertido anteriormente,  y el nuevo emplazamiento del Cymbidium en la entrada a la casa, muchas mas fotos de los bulbos… – pero: la oncena de fotos de esta entrada ya está completa. Ya quedará mas que contar y material de sobra para una entrada nueva y una nueva floración en ¿febrero del próximo año?

Τ

Naranja – pero sin nombre

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Laelia Ama Trick

De vez en cuando en los viveros aparecen plantas en medio de todo un palet que son distintas. Por lo general y lamentablemente, las orquídeas en las grandes superfícies y en los viveros generalistas  vienen sin nombre, o con uno bastante aleatorio – “Cattleya” o directamente “Orquídea”.

Sin lugar a dudas esta planta pertenece al grupo Laeliinae, una agrupación de mas de cuarenta géneros emparentados entre si y ampliamente usados en la hibridización.  Los géneros (entre otros)  Cattleya, Guarianthe, Laelia y  Sophronitis han dado origen a miles y miles de híbridos. Sin conocer el parentesco es por lo tanto imposible dar con el nombre real de nuestro cultivar.

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Hay formas para acercarse al posible nombre de una planta no identificada – una ‘noid’.  Siempre que al comprar lleve una etiqueta del productor – en el caso de esta planta un productor neerlandés – se puede acceder a su página web y buscar o contactar directamente con el productor.

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Las páginas de los mayoristas suelen tener un acceso restringido, y muchos mayoristas no contestan a particulares por razones obvias. Menos en salvadas ocasiones estos mayoristas solo producen variedades de conocido vigor y de crecimiento rápido y floración vistosa, aptas para un mercado muy competitivo. De esta forma se reduce considerablemente el número de cruces que realmente llegan hasta los viveros.

Uno de estos cruces podría ser nuestra planta, un cruce multiple, con el nombre de  Cattlianthe Amazon Trick. Las siguientes especies la forman:  Laelia cinnabarina, Guarianthe aurantiaca, Laelia flava, y Laelia harpophylla.

Amazon Trick 2014

Aunque esta planta es un híbrido,  en la flor se parece mucho a algunas Laelias rupestres. Es florífera – hasta 8 flores por vara, el tamaño de la flor  7,0 X 6,2cm, las flores no son olorosas. Florece en abril y mayo, la floración dura unas cuatro semanas.