Archivo de la etiqueta: Lycaste

Lycaste – bellas desconocidas

Lycaste aromatica
Lycaste aromatica, probablemente la var. hartleyorum

Lycaste es un pequeño género de unas treinta y dos especies, estrechamente emparentado con Ida, Anguloa y Maxillaria. Se distribuyen desde el sur de México, toda Centroamérica incluyendo las islas pacíficas del golfo de Panamá, por el norte de Sudamérica hasta Bolívia y – posiblemente también –  Brasil. Las especies son epífitas y litófitas, las de gran porte mayoritariamente son litófitas y terrestres. Habitan en un gran número de hábitats, desde el nivel del mar hasta más de 3.000m de altura en bosques y pastizales andinos. Mientras algunas especies presentan una amplia distribución, otras son endémicas de una única región.
Es muy fácil identificar la pertenencia al género Lycaste, pero ya a nivel de especie se complica mucho la determinación del taxón correcto. Unas por su parecido – por ejemplo el grupo de las Lycaste amarillas, decíduas y espinosas – y otras por la amplísima sinonimia de varios cientos de nombres que se fueron publicando desde que se descubriera la primera Lycaste en 1790 en Jamaica. Hoy a esta especie caribeña la conocemos como Ida barringtoniae.

En 1797 el explorador Juan Tafalla y el dibujante José Gabriel Rivera descubrieron una planta en las selvas peruanas que hoy en día se llama Lycaste macrophylla var. alba. Fue descrita en un primer momento como ‘Orchis’ por Ruiz y Pavón en unos manuscritos nunca publicados al coincidir en el tiempo con la guerra de independencia española (1808 – 1814) – los manuscritos originales y los fantásticos dibujos a color de Rivera felizmente se conservan en los archivos del Real Jardín Botánico de Madrid – , y por eso tiene el honor de ser la primera Lycaste publicada como tal la muy conocida Lycaste aromatica; eso si, primero a esta se la llamó Maxillaria aromatica.

Lycaste cochleata
Lycaste cochleata, florífera y secuencial

Lycaste cochleata quizás sea la más florífera del grupo de Lycaste de flor amarilla. De hecho, su floración secuencial durante casi todo el crecimiento del nuevo pseudobulbo es una de las características que la distinguen, así como la pronunciada forma de ‘posaderas’ del borde inferior de los sépalos laterales, la columna curvada y peluda en su base. De crecimiento rápido, es todo un espectáculo cuando coincide la primera floración estando aun sin hojas. Necesita generosos riegos en verano y temperaturas medianas; a finales de otoño es preciso darle un reposo seco.

Lycaste deppei
Lycaste Garfield fue registrada por H.Oakeley en 1999 y es el híbrido de Lycaste deppei con Lycaste dowiana
Lycaste Imschootiana
Lycaste Imschootiana

El género Lycaste hibrida con facilidad. Se conocen varias decenas de híbridos naturales, incluso híbridos entre Lycaste con Ida y Anguloa. El primer híbrido artificial fue registrado en 1878 con el nombre Lycaste Hybrida (deppei x skinneri). Actualmente la vanguardia en la hibridación de Lycaste está en Japón. Partiendo desde las especies centroamericanas  Lycaste skinneri, virginalis, guatemalensis y cruenta entre otras, se han conseguido cultivares de flores muy grandes, con pétalos anchos y colores profundos así como espectaculares flores blancas. Lamentablemente estas plantas apenas llegan al mercado europeo.
Lycaste Imschootiana, híbrido natural entre Lycaste cruenta y Lycaste skinneri y rehecho varias veces artificialmente, recibió su primer premio al mérito por la Royal Horticultural Society en 1893. Fue en su día la base de las grandes blancas.
Lamentablemente he perdido la planta de la foto, y aun ignoro cual fue la causa concreta de haber perdido esta y muchas otras Lycaste y Anguloa, con síntomas de podredumbre interior – invisible hasta hacer el primer corte de un pseudobulbo. La pérdida de esta planta fue doblemente lamentable pues además de ser un cultivar especial, esta planta en concreto había sido un regalo del Dr. Henry F. Oakeley, sin duda alguna actualmente la autoridad máxima en Lycaste, autor del libro ‘Lycaste, Ida and Anguloa – The Essential Guide’.
Esta obra, muy cuidada y extensa, exacta y amena de leer, es la referencia a nivel mundial, obra monográfica sobre los tres géneros, indispensable para tod@s l@s que quieran conocer a fondo las especies que conforman esta tríada tan especial.

Lycaste lasioglossa aff. var. flava
Lycaste lasioglossa aff. var. flava, simple y extravagante a la vez
lycaste-macrophylla-1-n
Lycaste macrophylla, brillante y luminosa
Lycaste schilleriana
Lycaste schilleriana
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Lycaste híbrida sin nombre

”One is a token,
two is a minority,
but once you have three,
it’ll change the group dynamics.”

Halla Tómasdóttir
Ex-directora de la Cámara de Comercio de Islandia,
sobre la necesidad de tener mujeres en gremios de decisión.
Anuncios

Anguloa y Lycaste

Angulocaste 1Pronto habrá una nueva floración – aunque es sólo un pimpollo que se ha desarrollado este año, ya promete ser espectacular. Angulocaste – los híbridos entre los dos géneros Anguloa y Lycaste – cobinan el tamaño grande de las flores de Anguloa con la facilidad de floración de las algo mas pequeñas Lycaste.

Angulocaste resupinada 2El pimpollo ya ha resupinado (= torsión de algún órgano vegetal), otra característica muy común en las orquídeas. Consiguen con esta torsión que el labelo quede en la parte inferior de la flor, formando una vistosa plataforma que atrae potenciales polinizadores. Al posarse un insecto en el labelo, tiene el polen justo encima de su cabeza. Si el labelo puede balancear – como es el caso en Anguloa –  y el insecto pesa lo suficiente, en uno de estos balanceos involuntarios tocará un pequeño y pegajoso saliente … Ya no queda mucho para que se abra la flor y verlo todo en vivo.

Angulocaste 4Las que obviamente no quieren esperar son estas trabajadoras del sexo, que de momento se tienen que conformar con las gotas de néctar – dulzón pero sin mas sabor al paladar humano – que aparecen en la punta del pimpollo. En cuanto puedan entrarán en la flor y harán destrozos. Toca colocar la maceta en otro lugar.

Angulocaste 4Justo a tiempo, pues ya se abre.  En las pocas especies de Anguloa que se conocen, las flores no suelen abrir mucho. Dejan el sitio justo para que los polinizadores entren y se encuentren con el labelo balanceante. En cambio las flores de Lycaste si están mucho mas abiertas, llamando la atención con sus colores llamativos y su agradable olor a canela y especias (en el grupo de las Lycaste de flor amarilla). Pese a su imponente tamaño – el capullo mide unos 7 cm de largo – esta flor no abrirá mucho mas. Si lo hiciera, mediría más de 15cm de ancho, mucho mas que cualquier Phalaenopsis,  y de seguro que este grupo de orquídeas – Anguloa y sus híbridos – estarían entre las orquídeas habituales de las floristerías. Pero la costumbre semicaduca de los espinosos pseudobulbos y el extraño aroma medicinal a naftalina tiran para atrás. Si eres bípedo humano, claro.

Angulocaste 7La pista de aterrizaje está preparada. Con sus alerones laterales para no salir de la recta, una almohadilla de frenado y al fondo ese olor a  rica recompensa en la oscura profundidad. Muy atrayente ¿verdad?  Pues vamos a desglosar el engaño. Sigan la flecha, por favor.

Angulocaste desglose 7Hemos aterrizado. El labelo balancea fuertemente hacía abajo y arriba y abajo y vuelta a subir. Nos nos queda otra que agarrarnos  – menos mal que patas no nos faltan para agarrarnos a esa almohadilla (→1) en el camino, todo un lujo.  Tambaleantes seguimos el camino, ya no hay peligro pues los (→2) alerones laterales dan cobijo. El fondo está oscuro(→3), pero huele a promesa, asi que seguimos. ¡Uyuyuy! – esto cada vez está mas (→4) estrecho, pero ya casi estamos.

Vaya. No hay nada. Ni néctar, ni polen. Por no haber no hay ni salida (→2). Tampoco podemos darnos la vuelta (→4), o sea, marcha atrás, no queda otra. Tropezamos. (→1) Hay que trepar por la almohadilla mientras unas cerdas nos están cepillando al revés. Algo pegajoso (→5) se nos está pegando ¡qué asco! ¡Hay que salir ya! Algo cuelga de nuestra espalda (→6) y ya salimos aunque se nos caiga un cascarón blanco encima (→7), salimos volando, pero algo tenemos pegado que se mueve en el aire…

Columna de Angulocaste 8Engaño consumado. Debajo de la capa que se ve en la punta de la columna, se encuentran los paquetes de polen. Al engancharse el viscoso en la espalda del insecto, tira por el rabillo hasta que despega el capuchón y libera a los polínios.

Lycaste polinios 9Intentará suerte otra vez, al acercarse a otra flor, y con la misma fortuna. En el mejor de los casos, el polen quedará enganchado y pegado en el estigma (que es la cavidad algo mas oscura que queda debajo del viscidium). Y la flor estará polinizada. Si la flor no había sido visitada antes, el insecto dos veces engañado tiene todas las papeletas para pegarse otro par de polinios.

Angulocaste 9Anguloa clowesii x Lycaste dowiana.

Angulocaste 9

 Ya para agosto el nuevo bulbo está medio crecido. Será mayor que el anterior, recuperándose la planta lentamente de una infección que tuvo tres años atrás. Bulbos fuertes no solo pueden dar de seis a ocho pimpollos individuales – todo un espectáculo cuando están en flor – además suelen rebrotar con dos crecimientos al mismo tiempo. Los bulbos traseros en una planta sana rara vez brotan – aunque en la base de cada uno hay varias yemas en reserva, por si fuera necesario. Estos bulbos inactivos se pueden utilizar para aumentar la colección. Se debe hacer esto con sumo cuidado, teniendo en cuenta que los bulbos viejos siguen alimentando con sus reservas a la planta. Abusar de ellos lleva invariablemente al debilitamiento de la planta principal y a perder la futura floración. Dividir una planta con dos bulbos líder sin embargo no conlleva este riesgo. Pero siempre luce mas una planta grande con muchas flores!

α