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Cucarachas

Otra entrada poco agradable.

menos cucarachas sin veneno

En mi zona, cálida, sin inviernos severos, varias especies de cucarachas domésticas se sienten como en casa. (Además hay algunas especies – cavernícolas – endémicas de las Canarias. Pero a esas sólo las ven los espeleólogos.)
No sólo viven del hombre las cucarachas aunque si acompañan sus asentamientos; viven sobre todo fuera de las casas, en multitud de nichos ecológicos urbanos, siempre que tengan cerca protección de la luz y del sol: sin ser estrictamente cavernícolas, son de hábitos crepusculares y nocturnos y huyen de la luz fuerte. Alcantarillas son su lugar preferido. En las ciudades encuentran habitáculos por doquier y poco enemigo natural.

menos cucarachas sin veneno

Tanto el ayuntamiento de la ciudad como muchas comunidades de vecinos y mucha – muchísima – gente particular combate a las cucarachas fumigando. Los productos actualmente en uso suelen ser organofosforados o carbamatos; quizás sea ‘clorpirifos’ el más conocido. Se les considera de toxicidad media, por no acumularse (siempre y cuando no sean incorporados a tejidos vegetales y grasas…) .

Al día siguiente a una fumigación hay decenas de cucarachas muertas por los pasillos. Pero creo que a nadie se le escapa, que a la semana vuelven a estar ahí, nuevas cucarachas, vivas y dispuestas.
Los sitios que habían quedado libres después de la fumigación son colonizados sin demora.

Lo que aumenta con cada fumigación es la cantidad de veneno en nuestro entorno. En Canarias, el uso de pesticidas y herbicidas es altísimo. No hay mucha conciencia de esta situación, lamentablemente.
A falta de aguas superficiales, pocas lluvias y un nivel freático inexistente (en cuanto a esta cuestión), los venenos primero se quedan in-situ.  Pero con la primera lluvia torrencial acaban en el mar.
De hecho, un estudio de aguas potables de la OCU de hace un par de años, detectaba trazas de estos residuos en el agua (desalinizada) de emalsa. No indicaba si estos residuos provenían del agua de mar o de las mismas instalaciones de desalinización.

Lamentablemente todo este círculo vicioso de plagas-fumigaciones-resíduos tóxicos no parece tener interés ni a nivel de ciudadanía, o salud pública, medio ambiente o – como último recurso, para los medios de comunicación.

Así lo único que queda es dar información para aquell@s que sientan que algo tiene que cambiar y que tendremos que ser nosotros los que empecemos el cambio a nivel individual. Al fin y al cabo somos nosotr@s el final de la cadena alimentaria. Nuestra grasa corporal es el depósito final de cualquier substancia tóxica estable.

menos cucarachas sin veneno

Di con este método de pura casualidad.
Tenía un bote de aceite de oliva de 5 litros y se me ocurrió que podía usarlo como maceta para alguna planta con tendencia a raíces profundas. Corté la tapa y al ver el resultado – y antes de hacer agujeros de desagüe afortunadamente – me pareció demasiado cursi. Dejé el bote en el pasillo para llevarlo a la basura a la mañana siguiente.
Por la mañana, estaba lleno de cucarachas. Todas grandes, toda vivas.
Al otro día había el doble de cucarachas.
Y así de día en día, aunque iba a menos.

menos cucarachas sin veneno

Limpié el fondo, volví a pulverizar un poco de aceite dentro, y comencé a apuntar cada día. Llevo haciendo esto desde hace un mes, y cada mañana hay entre diez y veintidos cucarachas adultas o subadultas (sólo una cría en todo este tiempo).
Desde que limpio cada mañana y vuelvo a pulverizar un poco de aceite, la cantidad es constante. Sin aceite apenas caen una o dos. En la lata con agua, cae una cada tantos días. Así que supongo que el olor del aceite atrae a la cucarachas.

menos cucarachas sin veneno
menos cucarachas sin veneno

Ver la ‘cosecha’ de cada mañana es a medias alucinante y macabra. ¡Y pensar que sólo son una fracción de las que hay, y sólo las adultas!
Pero el método de momento está funcionando. Sin veneno estoy reduciendo la cantidad de cucarachas que hay delante de casa. Estas desde luego ya no seguirán reproduciéndose.

menos cucas sin veneno

menos cucarachas sin veneno

Unas gotas de detergente, o un poco de ‘caldo de jabón potásico’, y en menos de un minuto las cucarachas están muertas. Tal cual las echo en el jardín.  Ahora mismo son botín ansiado por los jóvenes mirlos. Porque este es otro aspecto a considerar:
Los mirlos son uno de los pocos enemigos naturales de la cucarachas de ciudad. Ofreciéndoles un bebedero que a la vez les sirve como bañera, atraeremos a estos valiosos ayudantes de jardinero y a otros pájaros también.  Es cierto que los mirlos jóvenes hacen algún estropicio al aprender a encontrar su alimento, pero el daño por lo general se resuelve con una escoba y dos minutos de nuestro tiempo.

menos cucas sin veneno

menos cuccas sin veneno
Después del baño

Mirlos, mosquiteros y herrerillos son incansables cazadores de insectos, protejámoslos.

Κ

 

 

 

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defensas altas en la plantación

pequeños ayudantes 1: cesto roto

Una de las desventajas del cultivo en cestos estriba en su accesibilidad: cualquier semilla, cualquier insecto puede escoger el cesto como su casa, el lugar idóneo para germinar o para depositar sus huevos. A los nuevos inquilinos les es indiferente que el cesto ya tenga habitante, por lo general no van a por el hasta que crecen en tal medida que no hay espacio y nutrientes para los dos. Si al principio pasan desapercibidos – sobre todo los insectos y artrópodos – y las pequeñas adventicias incluso lucen bonitas junto a la orquídea, ya cuando escasean los recursos hay que tomar medidas.

Si los inquilinos son eventuales – cucarachas inmaduras por ejemplo – con simplemente sumergir el cesto en agua o agua con una gota de lavavajillas lograremos que los indeseados salgan de sus escondites. También podremos sacar gran parte de isópodos, algunos caracoles y babosas y alguna que otra oruga con este método. La flora adventicia o se poda o se corta de raíz…
pequeños ayudantes 2 oruga en el cesto

Sin embargo, si los intrusos son orugas (larvas de volanderas nocturnas, por ejemplo Autographa gamma) que han minado la estructura misma del cesto y comienzan a buscar nuevo alimento en el interior del cesto, que finalmente serán los pseudobulbos, hay que actuar antes de que causen un daño directo a la planta. La estructura misma y las bolitas de las deyecciones de las orugas dan el aviso.

pequeños ayudantes 3 desmontar el cesto

Desmontar un cesto es bastante sencillo. Y mas aun cuando las orugas y el óxido ya han hecho parte del trabajo. Porque también los alambres, aunque finamente recubiertos de plástico, notan el paso del tiempo y de la humedad. Y si además la orquídea ayuda – como es el caso de esta Coelogyne pandurata – si no es de las que se agarran fuertemente con sus raíces a cualquier superficie, desmontar el cesto y sacar la planta es cuestión de pocos minutos. Ahora hay que separar los alambres de la materia orgánica, que pasará al compost. Si el sustrato se desprende bien de las raíces y de la base de los bulbos, mejor; pero por lo general no suele ser así. Un palo puntiagudo – una brocheta – un pincel, un chorro de agua pueden ayudar. Siempre teniendo en cuenta no dañar las raíces. Es preferible dejar el sustrato pegado a las raíces que en el intento de limpiar cometer el daño que queríamos evitar…

pequeños ayudantes 4 cepellón

Finalmente tendremos un cepellón mas o menos compacto que no nos atreveremos a desmenuzar, sobre todo si vemos raíces vivas con sus puntas activas y creciendo – por cierto: las raíces de esta Coelogyne son de un color salmón muy sorprendente! Volver a plantar tal cual se presenta el cepellón ahora conlleva el riesgo que no hayamos eliminado todas las orugas, ya que algunas podrían estar en el mismo centro del cepellón, justo por debajo de los bulbos.
Es hora del ataque químico casero: una o dos guindillas – chiles – muy picantes se licuan con piel y semillas en un  poco de agua. Añadimos una gota de lavavajillas como agente mojante, pasamos la mezcla por un colador y ya tenemos el liquido en el que sumergiremos el cepellón – pero: ¡atención: manos y ojos no deben tocar el líquido! Y si trabajamos con pulverizador hay que tener en cuenta el viento.

pequeño ayudante 5 sumergir

Elegiremos un recipiente  un  poco  mas grande que el cepellón y añadiremos nuestra mezcla y agua hasta poder sumergir todo el cepellón. Si hay orugas y otros bichos escondidos no les quedará otra que salir, tanto para poder respirar – la gota de detergente reduce la tensión de la superficie del agua, con lo cual los insectos e isópodos no pueden retener una burbuja de la que respirar – como para salvarse del picor. A las plantas les falta el receptor que les permita ‘sentir’ el calor de la capsaicina, de modo que ni se dan cuenta. (Eso por lo menos es lo que creemos los humanos, que solemos ser un poco torpes en asuntos referentes a seres de menor tamaño que nosotros…).

pequeños ayudantes 6 saliendo

No tardan mucho en salir. Se ve una en el centro de la foto. En total salieron tres orugas de tamaño mediano. Espero que no haya quedado ninguna, sería una mala noticia, pues empiezan a ahuecar los bulbos desde abajo sin que se note en las hojas hasta el último momento. Mientras el insecticida/repelente hace su tarea preparo una caldero con agua hirviendo. Echo el nuevo sustrato – una mezcla de corteza de pino, corteza de canela y picón – en el agua hirviendo y lo dejo hasta el nuevo hervor, apago el fuego y dejo enfriar. Será la mezcla para el nuevo cesto.

pequeos ayudantes 7 oruga

Todas las herramientas necesarias para este trabajo suelen estar a mano en casa, entre cocina y caja de herramientas. Son pequeños ayudantes de jardinería muy cotidianos, baratos y versátiles

Un pincel. Un licuador (o un mortero). Un colador. Chiles. Agua. Una gota de lavavajillas. Un embudo. Alambre. Tenazas. Un pulverizador (sirve un pulverizador de otro producto, limpio). Un recipiente de aproximadamente un litro.
Y finalmente: ¡¡Un palo!! 

A falta de un palo en casa nos sirve una brocheta de madera.

pequeños ayudantes 8 todos reunidos

Ya listo el sustrato la planta inaugura un cesto nuevo, esta vez un cesto horizontal en forma de cornucopia. Habrá que estar atentos a los brotes nuevos que ya están apareciendo: mientras crezcan bien, sin parones, significará que no ha quedado ninguna oruga escondida. ¡Ojalá!

peq ayu 9 nuevo cesto

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