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Una orquídea subestimada

Eulophia guineensis
Una flor por la mañana, abriéndose. Durante unos dos días seguirá creciendo, el espolón apuntando al cielo.
Eulophia guineensis
Este año sólo serán cuatro flores; la he despertado tarde y cuando lo hice, estaba llena de lapas.
Eulophia guineensis
La desperté tarde y mal y por eso, incluso limpia y desparasitada, en su nuevo sustrato, una de las varas (en la foto, el brote superior) no consiguió prosperar.
Eulophia guineensis
Los brotes parecen pequeños y frágiles, cada año me parece que son menores – pero los bulbos cada año acaban siendo mayores que el del año anterior.
Eulophia guineensis
Las varas de Eulophia guineensis crecen con extraordinaria rapidez.
Eulophia guineensis
Desde cualquier perspectiva el espolón de las flores de Eulophia guineensis es espectacular.
Eulophia guineensis
Las flores de Eulophia guineensis se abren en rápida sucesión
Eulophia guineensis
Las flores muestran fuertes contrastes entre verde, morado y blanco al sol …
Eulophia guineensis
… y lucen muy bonitas, extrañas y vibrantes.
Eulophia guineensis
Cada día están más luminosas pero la tercera flor se pliega sobre si misma – ¿estará polinizada? Puede ser, ya que Eulophia guineensis en Canarias permite el cultivo exterior durante todo el año.

 

Ε

 

 

 

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Esponjas recicladas

esponjas recicladas 1

Hojeando en  la red páginas sobre bromeliáceas me encontré con este sistema tan simple como inteligente para sembrar bromeliáceas epífitas, especialmente del género Tillandsia. Lo intenté una vez y con éxito al primer intento. Bueno, éxito relativo, pues la germinación hasta la primera fase de las incipientes primeras hojas fue rápido, pero un olvido de dos días y la pérdida de todas las plantas fue más fulminante aun.

La idea desde luego me siguió rondando. Meses más tarde maduraba una cápsula de Eulophia guineensis, una orquídea terrestre africana, que no tenía intención de sembrar de forma asimbiótica. Al ver las semillas, pequeñas, pero enormes en comparación con las minúsculas semillas de todas las orquídeas epífitas, pensé que sería una buena idea intentar con una orquídea  El Experimento de las Esponjas Recicladas.

esponjas 2 - semillas y cápsula de Eulophia

El procedimiento es de lo mas simple. Se esparcen las semillas sobre la superficie de la esponja (en el caso de las semillas de Tillandsia, que están provistas de pelos que les permiten viajar con el viento, se suele usar la cara verde de la esponja,  más áspera, a la que se adhieren estos pelos de forma irreversible, dando estabilidad) y esta se moja. Como las semillas incluso de Eulophia son pequeñas en comparación con las de Tillandsia, y el embrión de una orquídea no tiene tejido (endospermo) que lo alimente hasta formar raíz y hoja, he alterado un poco las condiciones del experimento.

esponjas 3 - semillas de Eulophia detalle
Las semillas de las orquídeas solo están provistas de la testa, una malla de células que envuelve un embrión central.

Las semillas de las orquídeas son todo un mundo, no solo en formas y particularidades. Su pequeño tamaño y la enorme cantidad que una cápsula puede contener (hasta varios millones de semillas según la especie) han atraído el interés de muchos científicos. Para los que quieran adentrarse en una lectura adicional nada fácil está el exhaustivo trabajo recopilatorio de Joseph Arditti y Abdul Karim Abdul Ghani, Numerical and Physical Properties of Orchid Seeds and their Biological Implications.
Grande fue mi sorpresa al descubrir, que resulta falso que las orquídeas terrestres son las que tienen las mayores semillas en comparación con las epífitas. Según este estudio, la ‘flotabilidad’ (tanto en el aire como en el agua) es la característica decisiva para este tipo de semilla, y esta depende en gran medida de la cantidad de aire de que contiene la estructura que forma la testa. De hecho, las semillas de Eulophia, tienen muy buena flotabilidad a pesar de ser grandes y pesadas.

esponjas 4 - siembra en esponja
Al esparcir las semillas en las tres esponjas, queda evidente la enorme cantidad de semillas que contiene la cápsula. En la esponja a la iquierda aun se ven los restos de las semillas de Tillandsia hondurensis, mucho mayores.

El primer paso es idéntico a la siembra de Tillandsia, esparcir las semillas sobre las esponjas. Elijo ambas superficies por si hay alguna diferencia al germinar, si es que hay germinación. Luego preparo la ‘pócima de crecimiento’, que ante todo deberá contener azúcares. No medí las cantidades. Agua, azúcar, unas pocas gotas de abono líquido de orquídeas (9-8-8, más minerales diversos), una tableta de vitamina b1. Tomé lo que tenía a mano, sin pensármelo mucho.
Desventajas: este experimento no se puede reproducir. Ventajas: disfruto jugando.
Lleno el recipiente unos pocos cm, hasta que empiezan a flotar las esponjas. Dejo que empapen y vuelvo a rellenar. Las esponjas están en agua hasta la mitad. Tapo.

esponjas 5 - hecha la siembra
Hecha la siembra espero que las esponjas empapadas logren mojar las semillas.

Al día siguiente la tapa está húmeda por dentro, pero las semillas siguen secas. No queda otra que pulverizar finamente. Por supuesto, la mini-growbox solo pasó la primera noche en la mesa del balcón. Con unos pocos minutos al sol, se recalentaría tanto (el volúmen es muy pequeño) que sería el prematuro final del experimento. Está con buena luz, pero sin sol directo, dentro, a unos 21ºC bastante constantes.

ensponjas 6 - semillas cuajando con agua
A los dos días, las semillas mojadas se ven así.

Una vez empapadas, las semillas dejan ver con claridad que cada una lleva una esfera, un poco ovalada, que es el embrión. Al segundo día esto es muy evidente, tanto en las semillas sobre las esponjas como en aquellas que flotan en el líquido o están pegadas al recipiente. También es evidente algo que no había previsto, pero muy de esperar: ¿un líquido azucarado al aire libre qué hace? Pues fermentar. Pronto tendré que reemplazar el mejunje alcohólico. Cada día reemplazo el líquido con agua limpia, a la tercera o cuarta vez vuelvo a poner ‘nutrientes-mix’. La bandeja también pasa destapada al aire libre, siempre en días nublados y a la sombra, por si acaso, durante cortos períodos de tiempo: quiero evitar que se formen hongos que puedan ahogar a las semillas.

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Pinguicula sp., el pequeño ayudante del jardinero

Han pasado diecisiete días y aun no hay ningún embrión reverdecido. Pero hay mucha vida, entre otras criaturas están las larvas de la mosca del sustrato (Sciaridae), que comen en el fondo del pequeño estanque de agua. Con cada cambio de agua a su vez pasan a ser comida para los peces del acuario. Las que consigan escapar y salir al exterior como mosca adulta ya tienen a una pequeña Pinguicula, hambrienta y pegajosa, esperándoles. Todo un biotopo con su cadena de depredadores y, vigilante, su deux ex machina particular, el mismísimo jardinero.

esponjas biodegradables
La vida se abre paso – no germinan las semillas pero las esponjas son biodegradables!

Mientras la Pinguicula hacía su trabajo, lo mismo hacían todos los habitantes menos visibles del mejunje: poco a poco las esponjas desaparecen, concretamente la parte amarilla de las esponjas. Obviamente el líquido abonado alimenta bien. Por lo tanto, poco a poco dejo que se seque todo. Fin de este experimento.
Menos mal que Eulophia guineensis se multiplica sin dificultades usando bulbos traseros.

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Ya hay varias Tillandsia con cápsulas que pronto podré sembrar. Será, eso sí, sobre esponjas nuevas, y el riego será exclusivamente con agua.

Tillandsia tricolor
Tillandsia tricolor

continuará…