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Una orquídea subestimada

Eulophia guineensis
Una flor por la mañana, abriéndose. Durante unos dos días seguirá creciendo, el espolón apuntando al cielo.
Eulophia guineensis
Este año sólo serán cuatro flores; la he despertado tarde y cuando lo hice, estaba llena de lapas.
Eulophia guineensis
La desperté tarde y mal y por eso, incluso limpia y desparasitada, en su nuevo sustrato, una de las varas (en la foto, el brote superior) no consiguió prosperar.
Eulophia guineensis
Los brotes parecen pequeños y frágiles, cada año me parece que son menores – pero los bulbos cada año acaban siendo mayores que el del año anterior.
Eulophia guineensis
Las varas de Eulophia guineensis crecen con extraordinaria rapidez.
Eulophia guineensis
Desde cualquier perspectiva el espolón de las flores de Eulophia guineensis es espectacular.
Eulophia guineensis
Las flores de Eulophia guineensis se abren en rápida sucesión
Eulophia guineensis
Las flores muestran fuertes contrastes entre verde, morado y blanco al sol …
Eulophia guineensis
… y lucen muy bonitas, extrañas y vibrantes.
Eulophia guineensis
Cada día están más luminosas pero la tercera flor se pliega sobre si misma – ¿estará polinizada? Puede ser, ya que Eulophia guineensis en Canarias permite el cultivo exterior durante todo el año.

 

Ε

 

 

 

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Dendrobium miyakei aka goldschmidtianum

Dendrobium miyakei 1
D. miyakei recién plantado en su cesto

Recibí esta planta inesperadamente a finales de octubre 2014, un regalo, pequeño, frágil y precioso. Tres pseudobulbos, característicamente finos de Dendrobium, dos de ellos con hojas y aun creciendo. Cruzo los dedos para que consiga sacarla adelante; la mayoría de mis Dendrobium no consiguen formar y mantener raíces en cantidad suficiente como para crecer y prosperar. Con apenas 15cm de altura esta planta tenía todas las papeletas para ir por igual sendero.

Dendrobium miyakei 2
Medio año mas tarde, D. miyakei en su cesto con un brote nuevo

El cesto, pequeño, cuadrado y horizontal, está colgando de un arbusto en el jardín, donde no llega la lluvia, máxima ventilación y algo de sol por la mañanas garantizan que nunca esté encharcado. Riegos casi diarios y pulverizaciones diarias también. Al los cuatro meses empieza a brotar un nuevo bulbo, hay raíces nuevas y parece que le gusta su emplazamiento: las hojas que se están formando en su nuevo entorno son mas anchas, mas grandes y en su base, se tiñen de púrpura.

Dendrobium miyakei 3
Nuevas raíces, atentamente vigiladas

Es un alivio ver nuevas raíces creciendo desde la base del pseudobulbo. También, de vez en cuando, ver alguna raíz lateral. La mosca de la fruta me prometió que no iba a poner sus huevos en el sustrato y que solo estaba descansando al sol, lejos del ajetreo del compost (justo debajo del arbusto donde va colgado el Dendrobium).

Dendrobium miyakei 4
En agosto, todo es crecimiento

El bulbo ha llegado a buen tamaño – es el mayor – y ya hay dos brotes nuevos: el mayor ya casi rebasando al anterior, con las hojas grandes y anchas, y un segundo brote preparado para tomar el relevo. Todo es crecimiento, y el cesto pasa al balcón, con algo más de sombra y de protección. El tamaño de los dos últimos bulbos es tal – por encima de los 30cm – que creo que la planta tendrá fuerzas como para florecer en invierno.

Pero pasa lo que suele pasarme. Por alguna razón, la planta pierde gran parte de sus raíces activas y todo crecimiento queda truncado.
Amarillean algunas hojas inferiores, los tallos de los dos bulbos en crecimiento, que deberían estar turgentes, se arrugan – ¡alarma!
La planta pasa a interior. Aquí la transpiración es menor, la vigilo más de cerca y puedo limpiarla siempre que vea un pulgón algodonoso (en cuanto una planta se debilita, atrae esta plaga cual imán). Riegos con agua muy pura, espaciados. Pulverizaciones diarias. Pasan varios meses antes que la planta muestre signos de recuperación activa. Y ya estamos a finales de otoño, no creo ya que pueda florecer.

¿Y la razón de tanto desatino?
Pues con mucha probabilidad mi decisión de abonar sin medida – ¡ojo! grave error – al creer que tanto verde, tanta hoja, esos pseudobulbos enormes, necesitaban de una ayudita extra.

Dendrobium miyakei 5
La sorpresa a principios de diciembre

La alegría es grande cuando en la punta del bulbo sin hojas veo que ¡van botando unos pequeños pimpollos! Ya muestran un poco de color, pero aun son minúsculos. Ahora la vigilancia es férrea.

Dendrobium miyakei 6
Tres días mas tarde …

Las brácteas aun son grandes en relación a los pimpollos, que están pálidos … con mucho cuidado les doy algo mas de sol, sacando la planta al balcón mientras no haga mucho viento. A toda la planta le gusta recibir un poco de sol directo, pero hay que tener cuidado de no pasarse.

Dendrobium miyakei 7
A 20 de diciembre los pimpollos están perfectamente formados, mostrando su largo espolón

Una pequeña manga de algodón alrededor del bulbo previene que durante la noche trepe alguna babosa o algún caracol a desayunar rica flor de orquídea. No sabía yo que el espolón de esta especie fuera tan grande, aunque claro, es uno de los distintivos de la sección Pedilonum, sección a la que pertenece D. miyakei dentro del enorme género de los Dendrobium, caracterizada por el pié o mentón que forman los pétalos inferiores con el labelo.
Cuando les toque la revisión a los Dendros – cuando alguien se atreva, mas bien – , habrá nuevos géneros, y algún que otro nombre nuevo. Ya han empezado con Dockrillia y otros grupos menores y bien definidos …
Y cuando toque también sabremos si miyakei es tan solo el sinónimo de goldschmidtianum, nombre otorgado con anterioridad y por lo tanto con preferencia frente a otra (¿o la misma?) especie de Dendrobium.

Dendrobium miyakei 8
Por fin en flor
Dendrobium miyakei
Dendrobium miyakei, cada racimo es una bola de color

La floración es corta. Cada flor individual dura unos 8 días abierta antes de marchitarse, todo el racimo está unas dos semanas en flor.

Dendrobium miyakei 10
Dendrobium miyakei ‘Dorothy Thompson’

Dedicada a la periodista estadounidense Dorothy Thompson, la cual avisó del inminente comienzo de la segunda guerra mundial y que trabajaría luego como periodista de guerra de tantas otras guerras en el mundo. Hasta que fue ninguneada por su propios compañer@s  al alertar sobre la posición belicista del estado de Israel  y del sionismo como receta de guerra perpetua para el cercano oriente.
Murió en 1961 a los 67 años de edad en Lisboa, un 30 de enero.

“Peace is not the absence of conflict, but the presence of creative alternatives for responding to conflict.”

Dorothy Thompson

Δ

Galeandra – el pequeño gran espolón

Galeandra bauerii 1
Son muchas las familias de plantas que han desarrollado flores con espolones; quizás las mas conocidas de entre nuestras plantas de jardín sean las delicadas flores de Aquilegia y los cultivares de maravilloso azul de Delphinium (ambas Ranunculaceae). Entre las orquídeas varios géneros presentan flores espolonadas, y entre ellas se encuentra una de las divas, famosa por su espolón, o mejor dicho, porque un tal Charles Darwin predijo que para ese inmenso espolón tendría que existir un polinizador con una ‘lengua’ equivalente, el cual efectivamente se descubrió años después, aumentando la fama tanto de la Estrella de Madagascar, Angraecum sesquipedale, como la de una polilla con una lengua de 20cm y la del ya consagrado Charles Darwin.

Por su mero tamaño, la flor de Angraecum sesquipedale es impresionante incluso sin espolón. En comparación, la flor de Galeandra baueri es humilde y pequeña, mucho mas parecida en delicadeza a las flores de Aquilegia.  Un pequeño gran espolón formado por el labelo lleva una corona de pétalos – texturas y colores y aromas aparte.
Galeandra 2
Galeandra 3

Galeandra baueri 4

Galeandra baueri 5

Galeandra baueri 6

Galeandra baueri 7

Galeandra baueri 8

Galendra baueri 9

Las flores individuales se marchitan a las tres semanas, empezando por los sépalos. Pero ya hay nuevos pimpollos preparándose para alargar la floración: Galeandra tiene la bonita costumbre de formar pequeñas varas laterales de las brácteas inferiores de la vara principal – y de las brácteas de las varas laterales también. De esta forma, a los pocos días de marchitarse un grupo de flores, ya hay una nueva vara, con sus espolones a la vista mucho antes de que se abran las flores y muestren su vida interior.

No es una diva esta planta, como lo es la Estrella de Madagascar. Es mucho mas humilde, y en cada nueva floración es como si se levantara de nuevo, empezando de cero, para florecer repetidas veces. Es por esto que dedico esta planta al ex-presidente de Uruguay, el Sr. José Mújica, en reconocimiento y agradecimiento por su perseverancia, su amor por su gente y su tierra:
Galeandra baueri ‘José Mújica’.

El ex-presidente de Uruguay, Sr. José Mújica, con sus crisantemos y uno de sus perros. © pendiente
El ex-presidente de Uruguay, Sr. José Mújica, con sus crisantemos y uno de sus perros. © pendiente
Galeandra baueri 'José Mújica'
Galeandra baueri ‘José Mújica’

“El primer requisito de la política
es la honradez intelectual.

Si no existe la honradez intelectual,
todo lo demás es inútil,
porque a la larga, no hay mejor lenguaje
que la verdad.”

Γ