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Los indeseados I

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Pseudococcus sp. bajo una hoja de Paphiopedilum

Las cochiguarras (pulgones lanudos, cochinillas, algodonosas, mealy bugs (inglés), Wollläuse (alemán) ) son una familia (Pseudoccidae) de pulgones, a veces con caparazón, a veces sin caparazón pero siempre con una capa cerosa y filamentos cerosos abdominales que sirven para la identificación de las especies (sólo las hembras).
La foto de entrada posiblemente sea Pseudococcus  longispinus.

Hay más de mil especies repartidas por todo el mundo.
Bajo condiciones favorables  producen hasta ocho generaciones en un año. Hembras y machos por lo general no se parecen. Los machos son más pequeños, muchas veces alados. De adultos no se alimentan y no suelen permanecer en la planta huésped. Las hembras en cambio sí succionan durante toda su vida, son móviles aunque lentas y ponen huevos que eclosionan casi instantáneamente. Pueden habitar en cualquier parte de la planta, incluso bajo tierra sobre las raíces.

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Así son las cicatrices y malformaciones que quedan cuando las algodonosas se ceban en el mismo cogollo de una Phalaenopsis. Cuando hay una infestación, hay que tratar cada dos o tres días con pincel y jabón potásico hasta que no vuelva a aparecer ninguna, ya que es imposible alcanzar a todas cuando se esconden entre los pliegues de las hojas tiernas. Agrupadas, su capa cerosa protege a las que están más abajo.

Succionan grandes cantidades de savia, debilitando a la planta huésped. Al perforar la cutícula y la epidermis, causan heridas, que en hojas y tallos jóvenes, como en varas y pimpollos pueden provocar cicatrices y malformaciones.
Además pueden ser portadoras de virus.

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El mismo grupo de algodonosas después de pulverizar con una solución acuosa de jabón potásico. El jabón disuelve la cera, dejando a los animales sin su protección.

En las orquídeas suelen esconderse en las comisuras y pliegues de las hojas, agrupadas en los nervios o quillas centrales de las hojas, debajo de brácteas y vainas, formando filas en el borde inferior de las hojas. Igual están en las varas como en los pimpollos e incluso en los pétalos de las flores.

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Con un generoso chorro de jabón potásico se eliminan fácilmente. ¡Ojo! Nunca se deben tratar las plantas al sol – es sólo por la foto que en este caso he hecho lo que no debería. Después del tratamiento es conveniente aclarar con agua.
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Ignoro cómo llegan las crías hembras justo a los sitios más propicios para ellas … Aquí sobre la hoja joven de un brote de Cattleya
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El remedio es simple: con un pincel se saca de su escondite a la indeseada sin dañar a los tiernos tejidos de la planta. Si sospechamos que hay más podemos mojar el pincel en solución de jabón potásico. Ah – y siempre usaremos el pincel con movimientos ¡de abajo hacía arriba, con suavidad!
mealy bug
Cuando se ve el bicho, pero no se puede llegar a el ni siquiera con un mondadientes redondo, no queda más que usar jabón y estar atentos.

Como se ve en las fotos, muchas veces estas cochiguarras están en lo más tierno del nuevo brote, entre las hojas aun por formarse. Intentar sacarlas a la fuerza haría más daño que el mismo animal, así que si no logramos sacar/aplastar la algodonosa al primer intento, la dejaremos y confiaremos en la solución de jabón potásico. Vigilaremos, por si sale el bicho, o simplemente repetiremos la acción. Una vez que pierde su capa de cera protectora, podremos limpiar el cogollo con un chorro de agua del pulverizador.

pequeños ayudantes II
Hay buenas alternativas a los pesticidas químicos

Hay muchos pesticidas químicos para erradicar o controlar plagas como la cochinilla algodonosa. Además hay alternativas ecológicas que son menos dañinas para el medio ambiente. Si cultivamos parcialmente al aire libre, tenemos que tener presente que las plantas durante ese tiempo están expuestas a infestaciones. Esto es así tanto si usamos pesticidas sistémicos o productos ecológicos. Por lo tanto, siempre tendremos que actuar y repetir tratamientos sí o sí, usar un producto altamente tóxico no evitará el contagio.

Los productos ecológicos tienen la ventaja de ser inocuos para mascotas y humanos. Aun así hay que tomar precauciones, como con cualquier otro pesticida. No los usaremos a pleno sol, ni en días de máximo calor o sequía. Si ignoramos la tolerancia que tiene la planta  al tratamiento – a la sustancia activa – haremos una prueba con una planta, antes de tratar a todas las plantas afectadas.
Los utensilios que yo suelo usar para combatir las cochiguarras son:
– jabón potásico disuelto en agua (media cuchara de café en 100ml de agua)
– alcohol de farmacia
– agua oxigenada
– pulverizador
– pincel
– palos de brochetas
– palillos de dientes

Cochinillas algodonosas
Bajo las hojas de Phalaenopsis philippinenis están bien protegidas

Tanto el alcohol, como el agua oxigenada se añaden en pequeñas cantidades. Muchas veces prescindo de ellos, sobre todo, si no hay que tratar muchas plantas y si la infestación es reducida. Mojando bien las partes afectadas con un pulverizador y/o con un pincel empapado de jabón potásico, ya se elimina la mayor parte de las indeseadas mecánicamente. El jabón disuelve la cera que protege a estos animales, de forma que muchas de ellas morirán más adelante. El jabón es un buen mojante en si, o sea que llega a los rincones más pequeños, pero siempre puede escapar alguna cochiguarra. Por eso es aconsejable repetir el tratamiento varias veces.
He tenido muy buenos resultado de tolerancia en todas las plantas de hojas gruesas; también hay cierta tolerancia en pimpollos y flores. Aunque es preferible no tocar las flores, cuando no queda otro remedio, luego es importante ‘enjuagar’ las varas tratadas con agua limpia y eliminar los restos del jabón.

algodonosas
Las cochinillas pasan desapercibidas en flores rosadas o blancas

El jabón también actúa sobre la cutícula de las plantas – que no es otra cosa que un revestimiento protector ceroso – y consiguientemente aumenta la transpiración. Por eso plantas de hojas finas – Calanthe, Lycaste, etc. – pueden resentirse más, y por eso evitaremos en lo posible hacer coincidir el tratamiento con un día de máxima insolación y sequía ambiental.

c

α

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Lost – pérdidas tontas

Cattleya maxima Cattleya violacea
Cattleya maxima x C. violacea = C. Walther Wolff; es esencial guardar el ritmo de riegos y períodos secos para no perder todas las raíces en el género Cattleya y ser muy prudente con los abonos orgánicos

No solemos presentar las plantas que se nos mueren. En los foros acaso pedimos ayuda urgente, con foto incluida de hojas mustias, de cualquier Phalaenopsis sin nombre. Pero las plantas de coleccionista, caras y menos frecuentes, difíciles de conseguir si no vives cerca de un productor, las que son exigentes en su cultivo –  esas plantas solo aparecen en portada cuando están en flor, espectaculares, llamativas y sobre todo: vivas.

Hemos de asumir que la primera razón para la pérdida de una planta – tanto las especiales como las ‘del montón’ –  se debe al mal cuidado por nuestra parte. Posibles ‘colapsos mesofílicos’, ‘raíces encharcadas’ o las temidas ‘infecciones fúngicas y víricas’ son tan solo síntomas secundarios. La falta de atención o de conocimientos por parte del aficionado son las razones que paulatinamente han llevado a que se debilite esa planta que finalmente perderemos presa de una infección oportunista y secundaria.

Contra eso no hay fitofármaco que valga.

Laelia anceps
Laelia anceps, muerta en el segundo invierno por no prevenir que se mojaran repetidas veces las raíces al cultivarla al aire libre. Estas Laelias forman raíces una o dos veces al año y lo ideal sería cultivarlas sobre un tronco – cada raíz vale su peso en oro…

Pero si hay otras muchas cosas que podemos hacer.
Empezamos antes de adquirir nuestra orquídea: ¿Qué planta escogemos y dónde la compramos?
Cada planta, cada orquídea tiene ciertas necesidades vitales específicas, según su origen. Para algunas – las que tienen una distribución amplia incluyendo regiones con (micro)climas diversos – estas condiciones buenas para su crecimiento son amplias. Otras en cambio, adaptadas a un entorno específico, requieren de estas condiciones específicas para poder sobrevivir en cultivo.
Las plantas no se adaptan a nuestras condiciones – somos nosotros los que tenemos que adaptar el lugar de cultivo a las necesidades de nuestras plantas.
Elegiremos las plantas a las que nosotros nos podamos adaptar.

Oncidium tigrinum
El espectacular Oncidium tigrinum proviene de zonas altas de Mexico y necesita de noches francamente frías por lo menos durante su período de reposo para formar bien su nuevo pseudobulbo. Al faltar el frío, las yemas no prosperan. Solo consiguió florecer una vez.

Independientemente de donde vivamos siempre es preferible adquirir nuestras plantas en un vivero especializado. Con esto nos aseguraremos en gran medida que las plantas no provengan de extracciones ilegales. Además de que plantas extraídas directamente de la naturaleza son difíciles de cultivar, las especies de orquídeas terrestres y epífitas están protegidas por ley, tanto a nivel nacional como por regulaciones internaciones (CITES). Para híbridos no existen estas restricciones.
Los híbridos suelen ser mucho más vigorosos que las especies – para los que comienzan con la afición ¡son la mejor opción!
Al comprar en mercados, grandes cadenas o incluso en floristerías tenemos que tener en cuenta, que no sabemos cuánto tiempo y bajo qué condiciones – pésimas en luz y ventilación, eso es seguro – han estado las plantas en los mostradores y previamente en los contenedores del transportista. Es frecuente que estas plantas pierdan los pimpollos o incluso que pierdan la floración y alguna hoja cuando lleguen a casa. Envueltas en plásticos, y con nula ventilación, cualquier hongo se siente a gusto. Marcas redondas y negras en las hojas, lunares grises en las flores, son los característicos daños.

Zygopetalum híbrido
No pude resistirme al perfume de este Zygopetalum híbrido sin nombre, a pesar de que la planta estaba muy tocada, la compré. Zygopetalum, siempre propensos a tener manchas en las hojas si la ventilación no es máxima, se resienten rápidamente si no tienen un sustrato aireado. No conseguí erradicar el hongo que llevaba de origen.

Al pedir plantas por catálogo – internet – hay que extremar las cautelas. Como novat@ jamás pediremos plantas a través de plataformas de venta online. La probabilidad de pifiarla son inmensas! Hay grandes productores de orquídeas en muchos países, hay pues en dónde elegir de forma segura y a buenos precios. Cuántos menos intermediarios haya hasta que la planta llegue a nuestra casa, mejor. Más fresca la planta y por lo general, el precio también será el mejor comprando directamente al productor.
No nos dejemos engañar por las fotos en internet: solo elegiremos plantas que podamos cultivar! Por muy bonita que sea la foto de alguna planta tropical – si no podemos ofrecer condiciones tropicales, la perderemos inevitablemente.

Paphiopedilum Clair de Lune 'Edgard van Belle'
Si ya da rabia perder a cualquier planta un poco especial, más rabia da perder una planta cara, con historia y pedigrí como este Paphiopedilum Clair de Lune ‘Edgard van Belle’ por una razón tan tonta como no vigilar el exceso de luz.

Siempre es aconsejable leer cuanto uno pueda leer y empaparse de información antes de comprar. Hoy en día internet proporciona la herramienta casi perfecta para acceder a toda la información necesaria. Lamentablemente internet no solo da acceso a la información, sino en mayor medida a la desinformación: cualquiera puede publicar, sin necesidad de probar la veracidad de lo publicado, cualquiera puede ‘copiar y pegar’ sin citar las fuentes.
Este trabajo de contrastar la información nos toca a nosotros.

¿Como hacer semejante tarea, de la que antes se ocupaban las editoriales?
Pues a) volviendo a los libros o b) buceando aun más en internet comparando cuántas más páginas mejor. Dando preferencia a páginas y entradas en los foros que tengan un mínimo de rigor científico y comparando las mismas (!) páginas de alguna wiki pero en distintos idiomas, poco a poco conseguiremos distinguir la paja del grano.

Luego toca creerse lo leído y hacer caso  … y si casi todos coinciden que los Paphiopedilum prefieren la penumbra, pues …

Los parámetros de cultivo – temperatura, luz, humedad relativa, ventilación, agua –  no se pueden sustituir por abonos o fitofármacos.

Angulocaste Joiceyii
Si un brote a medio crecer deja de crecer pero sigue igual de verde – ¡alarma! En este caso de Angulocaste Joiceyii unas orugas habían ahuecado las bases de todos los pseudobulbos, no quedando ninguna yema viable. Hay que controlar la idoneidad de los sustratos.
Brassophronitis Edna
Imperdonable dejar crecer en la misma maceta una hierba que compacta el sustrato después de haber ‘amamantado’ unos pequeños seedlings de Brassavola nodosa x Sophronitis coccinea durante más de dos años.
Iwanagaara Apple Blossom 'Tigerdee'
Que una planta sea extremadamente vigorosa – herencia de Caularthron – no significa que se la pueda perder de vista: unas semanas de sequía en verano la convirtieron en presa favorita de cochinilla (Diaspidae, Coccoidae), y adiós Iwanagaara Apple Blossom ‘Tigerdee’
Encyclia adenocaula
Encyclia adenocaula, bellísima mexicana, no tolera ni riegos en exceso ni abonos copiosos: reacciona con la podredumbre del brote en crecimiento, y, como muchas Encyclias, le cuesta brotar de yemas antiguas.
Laelia flava
Laelia flava, una de las Laelias rupestres, se cultiva bien a pleno sol. Compactas y suculentas son muy resistentes, pero a la larga, la humedad ambiental no fue la necesaria para crecer con vigor. Inmediatamente las cochinillas invadieron el rizoma oculto en el sustrato.  La planta formó varios brotes ‘de pánico’ que no fueron capaces de enraizar: las cochinillas inyectan una toxina que provoca malformaciones y impide el crecimiento radicular.

 

Λ

”  – Where do vanished orchids go? –
In nonbeing, which is to say,
everything. “

minerva mcgonagall