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Crecer sin parar

Hace justo un año desde la última entrada de Coilostylis parkinsoniana en este blog.  Para entonces la planta había cubierto por completo un cesto vertical, que al principio parecía grande. Ahora mismo, el cesto está rompiéndose; el peso de la planta es enorme, y sigue produciendo nuevos tallos/pseudobulbos (apenas se distinguen) y nuevas hojas sin parar. Los brotes activos son más de diez o quince ya – he perdido la cuenta – y las nuevas hojas cada vez son más largas y más carnosas.
En el centro de cada hoja, una pequeña vaina es el origen de los pimpollos. Ya desde hace un año crecen un poco, pero nunca han llegado a florecer. Este año, después de un invierno que pasó muy desatendida, al lado de un Dendrobium speciosum igualmente olvidado e igualmente en flor ahora mismo, sin apenas riegos y sin controles de plagas, parece que sí va a producir flores.

Coilostylis parkinsoniana
Coilostylis parkinsoniana: h = hoja; pb1 = internodo basal del pseudobulbo; pb2 = internodo superior (segundo internodo) del pseudobulbo; r1 = internodo basal del rizoma; r2 =  segundo internodo del rizoma.

Coilostylis parkinsoniana es una orquídea estrictamente péndula. Sus tallos – la parte del rizoma del que pueden nacer las raíces, y los pseudobulbos que llevan la única hoja – son prácticamente idénticos. En una Cattleya o una Laelia, el rizoma es claramente discernible como aquella parte del tallo que crece horizontalmente; mientras que el pseudobulbo es aquella parte que se tuerce y crece en vertical.
En ambos tres géneros – y en casi todas las orquídeas – los nodos son claramente visibles: es aquella parte del tallo de donde parten las hojas caducas, las que envainan el tallo y lo protegen al crecer. Al secarse y deshacerse estas hojas, queda visible la cicatriz anular que dejan tanto el el rizoma como en el pseudobulbo.
El crecimiento pendular y el parecido entre todas las partes menos las hojas hacen difícil distinguir donde empieza el pseudobulbo y donde acaba el rizoma. Las yemas no son útiles en la distinción ya que ¡en cada nodo hay una!
Contando desde la hoja (h) en la foto superior se pueden distinguir dos internodos en el pseudobulbo (pb1 y pb2) y dos internodos en el rizoma (r1 y r2). El rizoma tiene hasta dos internodos más: cada hoja seca equivale a un nodo; pero como los nodos basales vienen muy seguidos y por tanto los internodos son muy cortos, no los he contado en esta foto.
En mi planta, todos los internodos visibles tienen un tamaño entre 22 y 28 mm; las hojas que ahora portan inflorescencias superan los 400mm de largo por 50mm de ancho.
Las hojas secas (las vainas) aumentan de tamaño de las pequeñas basales a la apical: la última, la que parte del nodo central del pseudobulbo y envaina tanto a este como a la inflorescencia naciente llega a medir 200mm de largo.

Coilostylis parkinsoniana

Dos inflorescencias: una a la izquierda a la vista con una vaina seca levantada (se ve una bráctea en la base del ovario) y la otra a la derecha aun tapada por la vaina seca. Botánicamente hablando, todas la vainas, espatas y brácteas que podemos distinguir en las laeliáceas son hojas más o menos modificadas: las basales son las hojas caducas (que envainan el pseudobulbo y el rizoma y que no suelen formar ni peciolo ni limbo), luego vienen de una a varias hojas persistentes (sin peciolo) luego una  o varias espatas, que son hojas con el borde del limbo ‘pegado’ formando un estuche en el cual crece la inflorescencia, que a su vez, en cada nudo lleva una hoja, por lo general pequeña, que se llaman brácteas.

Coilostylis parkinsoniana

No todos los pimpollos salen adelante. O no le ha gustado el cambio de ubicación, o necesita más humedad o más/menos luz  – aun me falta experiencia con esta planta. Pero – si no la parto y los pimpollos son extremadamente quebradizos – habrá una primera flor este año.

Coilostylis parkinsoniana

Hasta la fecha no le he encontrado muchas plagas a Coilosytlis. Alguna lapa, y nada más. Parece ser una planta bastante resiliente bajo las condiciones que tengo. Ya veremos cómo se desarrolla en el futuro. Una cosa ya está a la vista: el próximo recipiente tendrá que ser mucho más duradero que una cesta de ramas. El peso de la planta es enorme.

Coilostylis parkinsoniana

También el único pimpollo que queda crece con rapidez y aunque los demás se han marchitado, en las vainas de las nuevas hojas ya se adivinan nuevos pimpollitos que quizás continúen la floración. Veremos. Cada día se alarga el tallo y el pimpollo se aparta más de la planta.

Coilostylis parkinsoniana

A los pocos días,  el pimpollo comienza a abrir. Así, como está en la foto estaba por la mañana – a la tarde ya estaba abierta la flor. Mucho más colorida de lo que esperaba y un labelo que es sumamente vistoso.

Coilostylis parkinsoniana

Coilostylis parkinsoniana
Paulatinamente los sépalos de Coilostylis parkinsoniana se enrollan y se pliegan hacía atrás.
Coilostylis parkinsoniana
El labelo de Coilostylis parkinsoniana es de una espectacular simplicidad; profundamente trilobulado, blanco, ceroso – trompa y orejas de un elefante blanco

Durante los primeros días la flor sigue creciendo y cambia su forma. Los pétalos, verdes, cerosos, luminosos al sol, se inclinan levemente hacía adelante; los sépalos color aceituna se han enrollado completamente formando tres ‘cannelloni‘, de forma parecida a algunas Laelia; además se doblan hacía atrás, dando a la flor un aspecto marcadamente tridimensional, con el lóbulo central del labelo – la trompa del elefante – mostrando hacía adelante.
A pesar de estos movimientos que le restan tamaño a la flor, esta primera – y, probablemente algo tocada flor ya que todos los demás pimpollos perecieron en el camino – tiene una altura de 130mm y un ancho de 98mm. Un olor fuerte, cítrico y ligeramente punzante se siente al acercarse a la flor. Algo más fuerte por la tarde/noche, nunca llega a ser molesto.

Coilostylis parkinsoniana
Coilostylis parkinsoniana, vista de lado. Impresionante ovario de 120mm, mantiene a la flor lejos de las hojas, máximamente expuesta

 

Κ

 

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Dendrobium miyakei aka goldschmidtianum

Dendrobium miyakei 1
D. miyakei recién plantado en su cesto

Recibí esta planta inesperadamente a finales de octubre 2014, un regalo, pequeño, frágil y precioso. Tres pseudobulbos, característicamente finos de Dendrobium, dos de ellos con hojas y aun creciendo. Cruzo los dedos para que consiga sacarla adelante; la mayoría de mis Dendrobium no consiguen formar y mantener raíces en cantidad suficiente como para crecer y prosperar. Con apenas 15cm de altura esta planta tenía todas las papeletas para ir por igual sendero.

Dendrobium miyakei 2
Medio año mas tarde, D. miyakei en su cesto con un brote nuevo

El cesto, pequeño, cuadrado y horizontal, está colgando de un arbusto en el jardín, donde no llega la lluvia, máxima ventilación y algo de sol por la mañanas garantizan que nunca esté encharcado. Riegos casi diarios y pulverizaciones diarias también. Al los cuatro meses empieza a brotar un nuevo bulbo, hay raíces nuevas y parece que le gusta su emplazamiento: las hojas que se están formando en su nuevo entorno son mas anchas, mas grandes y en su base, se tiñen de púrpura.

Dendrobium miyakei 3
Nuevas raíces, atentamente vigiladas

Es un alivio ver nuevas raíces creciendo desde la base del pseudobulbo. También, de vez en cuando, ver alguna raíz lateral. La mosca de la fruta me prometió que no iba a poner sus huevos en el sustrato y que solo estaba descansando al sol, lejos del ajetreo del compost (justo debajo del arbusto donde va colgado el Dendrobium).

Dendrobium miyakei 4
En agosto, todo es crecimiento

El bulbo ha llegado a buen tamaño – es el mayor – y ya hay dos brotes nuevos: el mayor ya casi rebasando al anterior, con las hojas grandes y anchas, y un segundo brote preparado para tomar el relevo. Todo es crecimiento, y el cesto pasa al balcón, con algo más de sombra y de protección. El tamaño de los dos últimos bulbos es tal – por encima de los 30cm – que creo que la planta tendrá fuerzas como para florecer en invierno.

Pero pasa lo que suele pasarme. Por alguna razón, la planta pierde gran parte de sus raíces activas y todo crecimiento queda truncado.
Amarillean algunas hojas inferiores, los tallos de los dos bulbos en crecimiento, que deberían estar turgentes, se arrugan – ¡alarma!
La planta pasa a interior. Aquí la transpiración es menor, la vigilo más de cerca y puedo limpiarla siempre que vea un pulgón algodonoso (en cuanto una planta se debilita, atrae esta plaga cual imán). Riegos con agua muy pura, espaciados. Pulverizaciones diarias. Pasan varios meses antes que la planta muestre signos de recuperación activa. Y ya estamos a finales de otoño, no creo ya que pueda florecer.

¿Y la razón de tanto desatino?
Pues con mucha probabilidad mi decisión de abonar sin medida – ¡ojo! grave error – al creer que tanto verde, tanta hoja, esos pseudobulbos enormes, necesitaban de una ayudita extra.

Dendrobium miyakei 5
La sorpresa a principios de diciembre

La alegría es grande cuando en la punta del bulbo sin hojas veo que ¡van botando unos pequeños pimpollos! Ya muestran un poco de color, pero aun son minúsculos. Ahora la vigilancia es férrea.

Dendrobium miyakei 6
Tres días mas tarde …

Las brácteas aun son grandes en relación a los pimpollos, que están pálidos … con mucho cuidado les doy algo mas de sol, sacando la planta al balcón mientras no haga mucho viento. A toda la planta le gusta recibir un poco de sol directo, pero hay que tener cuidado de no pasarse.

Dendrobium miyakei 7
A 20 de diciembre los pimpollos están perfectamente formados, mostrando su largo espolón

Una pequeña manga de algodón alrededor del bulbo previene que durante la noche trepe alguna babosa o algún caracol a desayunar rica flor de orquídea. No sabía yo que el espolón de esta especie fuera tan grande, aunque claro, es uno de los distintivos de la sección Pedilonum, sección a la que pertenece D. miyakei dentro del enorme género de los Dendrobium, caracterizada por el pié o mentón que forman los pétalos inferiores con el labelo.
Cuando les toque la revisión a los Dendros – cuando alguien se atreva, mas bien – , habrá nuevos géneros, y algún que otro nombre nuevo. Ya han empezado con Dockrillia y otros grupos menores y bien definidos …
Y cuando toque también sabremos si miyakei es tan solo el sinónimo de goldschmidtianum, nombre otorgado con anterioridad y por lo tanto con preferencia frente a otra (¿o la misma?) especie de Dendrobium.

Dendrobium miyakei 8
Por fin en flor
Dendrobium miyakei
Dendrobium miyakei, cada racimo es una bola de color

La floración es corta. Cada flor individual dura unos 8 días abierta antes de marchitarse, todo el racimo está unas dos semanas en flor.

Dendrobium miyakei 10
Dendrobium miyakei ‘Dorothy Thompson’

Dedicada a la periodista estadounidense Dorothy Thompson, la cual avisó del inminente comienzo de la segunda guerra mundial y que trabajaría luego como periodista de guerra de tantas otras guerras en el mundo. Hasta que fue ninguneada por su propios compañer@s  al alertar sobre la posición belicista del estado de Israel  y del sionismo como receta de guerra perpetua para el cercano oriente.
Murió en 1961 a los 67 años de edad en Lisboa, un 30 de enero.

“Peace is not the absence of conflict, but the presence of creative alternatives for responding to conflict.”

Dorothy Thompson

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Crecer entre palos

“Tengo a sanantonio
puesto de cabeza
no me busca novio
pues … ¡ya no me interesa!
palo, palo palo …”

(Lita Nelson/Edmundo Arias y su Orquesta, Feria de Cali, 1958)

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Un nuevo cesto para Cattleya Peckhaviensis.
Por lo menos esa es la idea, aun de madrugada. A medias entre descansado y desnudo, afuera el mundo aun sigue abrigado con un manto de penumbra, pero la idea ya alborota en la cabeza y está lista para salir al mundo.
cestos tremperos 1
Antes de nada apresurar el café, afinar la coordinación: primero el agua, como máximo hasta la válvula, luego el filtro, llenarlo con café recién molido – ¡hum, qué bien huele! – , enroscar, encender la llama, poner la cafetera a hervir y conectar el laptop. El orden de los factores sí altera el resultado, pruébenlo.
Y sí que está fría la silla a esta hora.
cestos tremperos 2
Hacer un cesto nuevo comienza por reunir todos los bártulos, los imprescindibles como las ramas secas de saúco, duras, casi demasiado duras como para cortarlas a tamaño con una tijera de podar al uso, y los decorativos, superfluos al final, una vez hecha la cesta, pero necesarios en el proceso de preparar las fotos, montar una escena, deshacerla, volver a pixelar, reagrupar, disparar otra vez, editar, comprobar en la pantalla una primera vista rápida, reagrupar de nuevo, cambiar el enfoque, pixelar, archivar por si acaso sirva.
cestos tremperos
El cesto será un sexángulo, de forma que necesitaré 18 o 21 trozos de ramas de saúco, tal vez incluso veinticuatro, ya veremos. Porque el tamaño, no sólo en extensión para darle a la planta espacio para uno o dos brotes consecutivos en cada dirección, sino también en profundidad sí que importa. Una única fila de palos más aumenta el volumen considerablemente, y a más volumen más retención de agua y mayor cuidado hay que tener a la hora de regar. Es muy fácil comprobar el tamaño final del cesto, jugando a hacer casitas con los palos aun sin perforar. Si resulta ser demasiado grande, o demasiado alto, con cortar un cm en cada trozo o con eliminar una fila de tres, damos con el resultado deseado.
cestos tremperos 4 o 5
Ya hace tiempo que la segunda taza de café lleva enfriándose. El asiento en cambio ha tomado una temperatura más que agradable y mientras le doy forma al cesto, perforo los trozos de saúco en cada extremo y preparo la primera fila de palos ensartados en alambre,  doy vuelta a otra idea que llevo rumiando desde despertar a oscuras. Las entradas sobre orquídeas en el blog son todas en español, y así seguirán, pero un título que no sea repetitivo para esta entrada, que ya va a ser la tercera sobre cestos,  tan solo se me ocurre en inglés.
cestos tremperos 5
Ignoro si ‘morning-wood-basket’ lo entendería alguien que entrara casualmente; sí lo entenderían aquellos que entraran a través de algún buscador de palabras y no sería por casualidad. Como tampoco es cuestión de complicar cosas simples, intento varias traducciones literales, otras explícitas, voy descartando las médicas y al final lo intento desde el alemán. Aunque una rama de saúco no se parece en nada a una ‘Latte’, que simplemente significa ‘listón’ y punto. No, no sirve.
cestos tremperos 6
En este cesto he innovado el fondo del cesto. Es un trozo de malla de plástico de una bolsa de cebollas el que forma la base y está cogida por los mismos alambres que sujetan los palos. Espero que aguante el peso del sustrato. Encima va, recortado al tamaño y  a la forma hexagonal del cesto, el tejido natural de una palmera (Livistona chinensis).
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Ahora toca trasplantar. Para reblandecer algunas raíces que se han pegado a los palos del cesto roto – ya tiene sus años -, remojo todo el cesto y las raíces sumergiéndolos en agua tibia.
Como en cualquier lengua masculinista hay infinitas variantes para cualquier tipo y condición de verga (= palo delgado) y no hay prisas para seguir con el trasplante, confío mi suerte una vez más al traductor que está a unos pocos clics de tecla, para dar con alguna traducción lúdica de ‘morning wood’ a la jerga masculina en castellano. Nada.
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En cambio, la traducción al castellano de la alemana ‘Morgenlatte‘ me la presentan como ‘café con leche por la mañana’ … no, hombre no, de tanta risa tonta que me entró acabo de regar el teclado del laptop con el poco de café frío que quedaba en la taza, asqueroso – a mi me gusta negro, fuerte, dulce – y pringoso al limpiar.
Y espero no haber despertado a los vecinos con tanto júbilo, ya ha salido el sol.
cesto trempero
Me parece muy extraño que no encuentre ninguna palabra adaptable, que además sirva para el cesto. Hasta que doy con un préstamo del catalán. Força i entusiasme.
Igual debería, antes de usarlo, contrastar la palabra con un ‘native-speaker’ catalán, pero como ya dije, tampoco hay que complicar las cosas simples.

Y esto de hacer cestos es bastante simple, la verdad.

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“… palo bonito, palo es!”

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Tiquismiquis

aurea 1Vuelve con dos varas Phalaenopsis equestris aurea. Como cada año, las algodonosas y las lapas llegan las primeras, y se resiente mucho. Como esta planta siempre pierde una parte de sus pimpollos, independientemente del cuidado en el cultivo, se lleva el título de Phalaenopsis tiquismiquis. En honor a la verdad hay que decir que es una planta muy fuerte, que le gusta sobremanera estar en su cesto.  pero eso – una parte de los pimpollos amarillean antes de abrir y se caen siendo aun pequeños.

aurea 2tiquismiquis 3tiquismiquis 3tiquismiquis 5tiquismikis 6La belleza, dicen, siempre está en los ojos de quien observa. Phalaenopsis equestris cautiva con su flor silvestre, salvaje, lejos de la perfección híbrida de pétalos redondeados, solapados, orientados todos en un mismo plano.  Esta equestris no, está viva, ocupa el espacio en sus tres dimensiones y expande su pétalos, agacha el pico y echa a volar.

tiquismiquis 7Phalaenopsis equestris aurea

Quizás debería considerar el apelativo de ‘tiquismiquis‘. Si bien es cierto que en los últimos tres año ha perdido pimpollos en cada floración sin aparente causa, no es menos cierto que la mera cantidad de varas recompensa con creces las flores perdidas.

Phalaenopsis equestris aurea
Apenas ha perdido alguna raíz, y cada año forma nuevas raíces. Ya no es la cesta que mantiene firme a la planta, son las raíces que mantienen los palos de la cesta en su lugar – los alambres originales ya han roto por corrosión.

Phalaenopsis equestris aurea

Hojas nuevas cada año, de dos a tres. Poco a poco van trepando los tallos.

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