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equestris aurea

Phalaenopsis equestris aurea
Un pequeño visitante – una avispa.
Phalaenopsis equestris aurea 2
La variedad aurea conserva la forma tridimensional de la flor silvestre de Phalaenopsis equestris. Los sépalos se pliegan hacia atrás, y vista de frente, el labelo queda en un primer plano.
Phalaenopsis equestris aurea
No es nada fácil sacar buenas fotos a flores blancas. La primera luz de la mañana, sin luz directa puede ayudar a reflejar las sombras y los destellos de los pétalos.
Phalaenopsis equestris aurea
En la variedad aurea no hay pigmentos rojos o morados. Aun así se perciben las marcas en el callo del labio que en la forma equestris serían manchas rojas.
Phalaenopsis equestris aurea
Phalaenopsis equestris aurea, a la sombra
Phalaenopsis equestris aurea
Si las algodonosas no le ponen freno, Phalaenopsis equestris aurea puede estar en flor más de dos y tres meses. Desde la punto siempre se forman nuevos pimpollos.

Phalaenopsis bellina ‘Orchidview’ x violacea ‘Blue Chip’

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 1

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 2

De tiempo en tiempo de entre los miles de planteles que florecen por primera vez cada año surge alguna planta que destaca por su color. Por lo general, estas plantas con un color nuevo y atractivo para su comercialización, sirven de sementales y parideras a la vez, mimadas, cuidadas y polinizadas para mantener esos genes en activo que propician el nuevo color.  Que un color sea raro ya indica que genéticamente no es dominante, y que suele aparecer por defecto del color ‘normal’ y por combinación de varios genes que determinan una combinación de pigmentos que dan el nuevo color. Algunas de estas plantas alcanzan la fama entre los coleccionistas como es el caso de las famosas Phalaenopsis violacea de Norton, donde nació la violacea azul.
Hay que agradecer a los Norton que llevaran los libros genealógicos al día, que en ningún momento hicieran propagación meristemática de sus mejores cultivares y que incluso llevaran la cuenta de las plantas vendidas a sus clientes. Lo que al principio fueron once plantas de un azul nunca antes visto en una Phal. violacea – bueno: lo mas parecido al azul que se había visto en esta especie – ya se han convertido en una prole mas o menos extendida por el mundo, llevando el distintivo de ‘Norton bred’ si son originales, o simplemente un ‘ Nortonviolacea x self’, si se trata de una autopolinización. En ambos casos, el pariente ‘azul’ no es garantía infalible que la descendencia también florezca con tonos ‘azules’. De hecho, la mayoría de los ‘selfies’ no salen azules y gran parte de los ‘Norton x Norton’ tampoco son igual de azules.

Phalaenopsis samera 'Non Blu' 4

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 5

Cuando finalmente se abre la primera flor la expectación es grande. Aunque no siempre se cumplen los deseos. En el caso de esta Phalaenopsis Samera (Phal. bellina ‘Orchidview blue’ x Phal. violacea ‘Blue Chip’) era grande la posibilidad de que fuera una flor con tonos netamente azulados. Pero la flor es simplemente rosada, tirando mas a malva mientras va madurando. Apenas tiene perfume y es pequeña. Tendrá una segundo oportunidad cuando vuelva a florecer.

Phalaenopsis Samera 'Non Blu'

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 7

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 8

En vista de lo que hay, esta Phalaenopsis Samera será una Samera ‘Non Blu’. El nombre es todo un programa.

Phalaenopsis Samer 'Non Blue' 8

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 9

La comparativa con las flores celestes de Plumbago auriculata da una idea real del color y del tamaño que tiene esta pequeña orquídea.

Phalaenopsis pantherina

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Phalaenopsis pantherina y Phalaenopsis cornu-cervi son tan parecidas que al ojo de alguien que no es adicto a las orquídeas ya sea por vicio o por profesión pasarían por una sola especie. En esta foto se pueden ver algunos detalles del labio, que son las características principales en las que se basan los botánicos para distinguir entre una y otra. Como no podía ser de otra manera, esta flor tiene rasgos tanto de pantherina como de cornu-cervi.
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Tiquismiquis

aurea 1Vuelve con dos varas Phalaenopsis equestris aurea. Como cada año, las algodonosas y las lapas llegan las primeras, y se resiente mucho. Como esta planta siempre pierde una parte de sus pimpollos, independientemente del cuidado en el cultivo, se lleva el título de Phalaenopsis tiquismiquis. En honor a la verdad hay que decir que es una planta muy fuerte, que le gusta sobremanera estar en su cesto.  pero eso – una parte de los pimpollos amarillean antes de abrir y se caen siendo aun pequeños.

aurea 2tiquismiquis 3tiquismiquis 3tiquismiquis 5tiquismikis 6La belleza, dicen, siempre está en los ojos de quien observa. Phalaenopsis equestris cautiva con su flor silvestre, salvaje, lejos de la perfección híbrida de pétalos redondeados, solapados, orientados todos en un mismo plano.  Esta equestris no, está viva, ocupa el espacio en sus tres dimensiones y expande su pétalos, agacha el pico y echa a volar.

tiquismiquis 7Phalaenopsis equestris aurea

Quizás debería considerar el apelativo de ‘tiquismiquis‘. Si bien es cierto que en los últimos tres año ha perdido pimpollos en cada floración sin aparente causa, no es menos cierto que la mera cantidad de varas recompensa con creces las flores perdidas.

Phalaenopsis equestris aurea
Apenas ha perdido alguna raíz, y cada año forma nuevas raíces. Ya no es la cesta que mantiene firme a la planta, son las raíces que mantienen los palos de la cesta en su lugar – los alambres originales ya han roto por corrosión.

Phalaenopsis equestris aurea

Hojas nuevas cada año, de dos a tres. Poco a poco van trepando los tallos.

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