Archivo de la categoría: Phalaenopsis

Limitaciones para la gente de a pié

Desde algunos meses, la importación a las islas canarias de plantas vivas y semillas directamente del productor se ha complicado y encarecido de forma tal, que para el ciudadano normal  la adquisición de plantas de coleccionista se ha vuelto prácticamente imposible.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Sin aviso previo se ha ‘desactivado’ la normativa que regulaba y permitía expresamente estas importaciones dentro del convenio Schengen y, como viene siendo común en las canarias, nadie reclama y nadie alza la voz.
Para los que nos negamos a seguir el guiño del trapicheo clandestino – como ya pasa con otros productos – no nos queda otra que conformarnos con las plantas producidas a escala industrial en los Países Bajos y que obviamente siguen entrando en igual cantidad a las islas y se encuentran a la venta en los viveros, grandes comercios y en las floristerías.

Ignoro si estos cambios se deben simplemente al afán regulador de la administración local alegando la protección del espacio natural canario y que, a falta de personal cualificado capaz de reconocer aquellos organismos que potencialmente conllevan  un peligro real,  simplemente ha optado por la prohibición total; o si por el contrario se debe al empeño fiscal de acotar las nuevas vías de importación a través de internet, ya sea entre particulares o a través de las grandes plataformas de venta online, que tan difíciles parecen ser de fiscalizar si no hay suficiente personal especializado.

Phalaenopsis noid

Para los que eligen sus plantas de interior asegún el color de las cortinas del livin, sigue habiendo mucha variedad para elegir. Las tres empresas locales presentes en las bolsas de planta y flor neerlandesas ahora mismo estarán haciendo su agosto.
¿Serán ellos el lobby detrás de esta movida?

A los que nos tomamos en serio la afición, lo que queda ahora es la desolación y las perspectivas no son nada alentadoras.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Entre las orquídeas sólo se suele citar una única especie como invasora: Oeceoclades maculata, una terrestre tropical africana, que ha dado el salto a los neo-trópicos (en 1827, Brasil), expandiéndose desde ahí hasta llegar al Caribe (1967, Puerto Rico) y Florida.
Pero hay más orquídeas que han saltado de continente en continente. Epipactis helleborine, una terrestre común en toda Eurasia boreal ha dado el salto al norte de América como planta medicinal, y está cerrando paulatinamente su presencia circumboreal.

La gran mayoría de las orquídeas ‘invasivas’ – mejor sería decir: asilvestradas – son orquídeas tropicales que se han propagado por otras zonas tropicales. De estas, la mayoría a su vez son orquídeas terrestres, de sotobosque o espacios semiabiertos. Apenas hay alguna orquídea epífita – Dendrobium crumenatum – que ha logrado establecerse lejos de su origen.

Paphiopedilum noid 'Catalunya'

Para los ecosistemas de clima mediterráneo-atlántico no hay constancia de orquídea ‘invasora’ alguna. Hay una ‘mala-hierba’ en césped – Zeuxine strateumatica, introducida con las mismas semillas del césped – cuyo crecimiento depende tanto del riego como de la siega, y cuya supervivencia fuera de las zonas de cultivo en clima mediterráneo de los EEUU aun es una incógnita.
Muchas orquídeas asilvestradas tropicales suelen colonizar zonas degradadas (casi siempre por deforestación), sin competir mucho con especies locales.
Nuevas introducciones, por ejemplo Trichopodium flavum en Florida y el Caribe, parecen preferir nichos ecológicos ocupados por pocas especies.  Todos estos neófitos dependen de una generosa pluviometría (o riegos).

En total, apenas estamos hablando de unas pocas decenas de especies de orquídeas que han sido capaces de sobrevivir en tierras alóctonas. Siendo la mayor familia de plantas de flor (unas 25 a 30.000 especies), compitiendo con las asteráceas (la familia de las margaritas), el número de orquídeas potencialmente invasivas es francamente abarcable.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

La propagación natural de las orquídeas en tierras ‘de acogida’ se ve limitada por la falta de polinizadores específicos (en orquídeas no autógamas) y la ausencia de las micorrizas necesarias para la germinación de las semillas.
Dado que las orquídeas epífitas comúnmente cultivadas provienen de zonas donde la pluviosidad o coincide con la época calurosa (Laeliaceae en América y Dendrobieae en las zonas monzónicas)  o de zonas dónde la pluviosidad es constante durante todo el año (Pleurothallidinae en América, Coelogyninae en Asia), son incapaces de sobrevivir sin protección en las Canarias, donde la pluviosidad máxima coincide con la época fría y los períodos de sequía son obligatorios en verano (incluso en la laurisilva) y los cursos de agua son punto menos que inexistentes.
Por otro lado, las terrestres o son tropicales (Phaius, Eulophia, Arundina etc.) y sucumbirían a los suelos húmedos y a la vez fríos del invierno insular o, por el contrario, provienen de zonas de alta montaña y/o pluviosidad constantemente alta (Cymbidium, Paphiopedilum, Phragmipedium), no tolerando por lo tanto el verano seco insular.

El autor no conoce ninguna especie de orquídea que haya logrado sobrevivir independientemente como planta de jardín o asilvestrada en las Canarias: florecer, fructificar y germinar.
¡Y bien que se ha intentado … !

La única especie de orquídea que quizás haya llegado a germinar espontáneamente sea Epidendrum cf. secundum (o un híbrido de este); cultivares de varios colores de esta orquídea son habituales en los jardines de La Palma, La Gomera y el norte de Tenerife.

Solo queda mirar los patógenos que podrían portar las orquídeas, como razón para excluir su importación al territorio canario.
Dado que todos los productores del ámbito Schengen, por el simple hecho que el clima continental europeo obliga a ello, cultivan bajo invernadero y con rigurosos controles  de sanidad, con normas que marca la misma Unión Europea, ninguna orquídea proveniente de la zona Schengen lleva patógenos. Al estar cultivadas sin tierra, tampoco hay peligro por los patógenos propios de cultivos en tierra (diversos hongos, principalmente).
Es más, las orquídeas de invernadero, las bellas del ‘montón’, suelen llevar expresamente en su etiqueta que no son aptas para el consumo humano. No es porque las orquídeas sean venenosas en si, que no lo son.

Sino por la cantidad de veneno que llevan encima.

Anuncios

equestris aurea

Phalaenopsis equestris aurea
Un pequeño visitante – una avispa.
Phalaenopsis equestris aurea 2
La variedad aurea conserva la forma tridimensional de la flor silvestre de Phalaenopsis equestris. Los sépalos se pliegan hacia atrás, y vista de frente, el labelo queda en un primer plano.
Phalaenopsis equestris aurea
No es nada fácil sacar buenas fotos a flores blancas. La primera luz de la mañana, sin luz directa puede ayudar a reflejar las sombras y los destellos de los pétalos.
Phalaenopsis equestris aurea
En la variedad aurea no hay pigmentos rojos o morados. Aun así se perciben las marcas en el callo del labio que en la forma equestris serían manchas rojas.
Phalaenopsis equestris aurea
Phalaenopsis equestris aurea, a la sombra
Phalaenopsis equestris aurea
Si las algodonosas no le ponen freno, Phalaenopsis equestris aurea puede estar en flor más de dos y tres meses. Desde la punto siempre se forman nuevos pimpollos.

Phalaenopsis bellina ‘Orchidview’ x violacea ‘Blue Chip’

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 1

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 2

De tiempo en tiempo de entre los miles de planteles que florecen por primera vez cada año surge alguna planta que destaca por su color. Por lo general, estas plantas con un color nuevo y atractivo para su comercialización, sirven de sementales y parideras a la vez, mimadas, cuidadas y polinizadas para mantener esos genes en activo que propician el nuevo color.  Que un color sea raro ya indica que genéticamente no es dominante, y que suele aparecer por defecto del color ‘normal’ y por combinación de varios genes que determinan una combinación de pigmentos que dan el nuevo color. Algunas de estas plantas alcanzan la fama entre los coleccionistas como es el caso de las famosas Phalaenopsis violacea de Norton, donde nació la violacea azul.
Hay que agradecer a los Norton que llevaran los libros genealógicos al día, que en ningún momento hicieran propagación meristemática de sus mejores cultivares y que incluso llevaran la cuenta de las plantas vendidas a sus clientes. Lo que al principio fueron once plantas de un azul nunca antes visto en una Phal. violacea – bueno: lo mas parecido al azul que se había visto en esta especie – ya se han convertido en una prole mas o menos extendida por el mundo, llevando el distintivo de ‘Norton bred’ si son originales, o simplemente un ‘ Nortonviolacea x self’, si se trata de una autopolinización. En ambos casos, el pariente ‘azul’ no es garantía infalible que la descendencia también florezca con tonos ‘azules’. De hecho, la mayoría de los ‘selfies’ no salen azules y gran parte de los ‘Norton x Norton’ tampoco son igual de azules.

Phalaenopsis samera 'Non Blu' 4

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 5

Cuando finalmente se abre la primera flor la expectación es grande. Aunque no siempre se cumplen los deseos. En el caso de esta Phalaenopsis Samera (Phal. bellina ‘Orchidview blue’ x Phal. violacea ‘Blue Chip’) era grande la posibilidad de que fuera una flor con tonos netamente azulados. Pero la flor es simplemente rosada, tirando mas a malva mientras va madurando. Apenas tiene perfume y es pequeña. Tendrá una segundo oportunidad cuando vuelva a florecer.

Phalaenopsis Samera 'Non Blu'

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 7

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 8

En vista de lo que hay, esta Phalaenopsis Samera será una Samera ‘Non Blu’. El nombre es todo un programa.

Phalaenopsis Samer 'Non Blue' 8

Phalaenopsis Samera 'Non Blu' 9

La comparativa con las flores celestes de Plumbago auriculata da una idea real del color y del tamaño que tiene esta pequeña orquídea.

Phalaenopsis pantherina

pantherina 1

Pantherina 2

Pantherina 3

pantherina 4

pantherina 5

pantherina 7

pantherina 8
Phalaenopsis pantherina y Phalaenopsis cornu-cervi son tan parecidas que al ojo de alguien que no es adicto a las orquídeas ya sea por vicio o por profesión pasarían por una sola especie. En esta foto se pueden ver algunos detalles del labio, que son las características principales en las que se basan los botánicos para distinguir entre una y otra. Como no podía ser de otra manera, esta flor tiene rasgos tanto de pantherina como de cornu-cervi.
pantherina 8

pantherina 9

pantherina 10

Π

Tiquismiquis

aurea 1Vuelve con dos varas Phalaenopsis equestris aurea. Como cada año, las algodonosas y las lapas llegan las primeras, y se resiente mucho. Como esta planta siempre pierde una parte de sus pimpollos, independientemente del cuidado en el cultivo, se lleva el título de Phalaenopsis tiquismiquis. En honor a la verdad hay que decir que es una planta muy fuerte, que le gusta sobremanera estar en su cesto.  pero eso – una parte de los pimpollos amarillean antes de abrir y se caen siendo aun pequeños.

aurea 2tiquismiquis 3tiquismiquis 3tiquismiquis 5tiquismikis 6La belleza, dicen, siempre está en los ojos de quien observa. Phalaenopsis equestris cautiva con su flor silvestre, salvaje, lejos de la perfección híbrida de pétalos redondeados, solapados, orientados todos en un mismo plano.  Esta equestris no, está viva, ocupa el espacio en sus tres dimensiones y expande su pétalos, agacha el pico y echa a volar.

tiquismiquis 7Phalaenopsis equestris aurea

Quizás debería considerar el apelativo de ‘tiquismiquis‘. Si bien es cierto que en los últimos tres año ha perdido pimpollos en cada floración sin aparente causa, no es menos cierto que la mera cantidad de varas recompensa con creces las flores perdidas.

Phalaenopsis equestris aurea
Apenas ha perdido alguna raíz, y cada año forma nuevas raíces. Ya no es la cesta que mantiene firme a la planta, son las raíces que mantienen los palos de la cesta en su lugar – los alambres originales ya han roto por corrosión.

Phalaenopsis equestris aurea

Hojas nuevas cada año, de dos a tres. Poco a poco van trepando los tallos.

a

a

Φ