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La belleza está en …

Paphiopedilum supardii

Cuando una flor es simplemente fea,  se suele recurrir a frases hechas para esquivar nombrar la verdad. Y más aun cuando la floración esperada es la de un Paphiopedilum que, verdad o mentira eso aun está por ver, es considerado el ‘rey de los zapatos’.
Aunque he de reconocer que una pequeña mosca sírfida – ese mismo género de moscas que en el lejano Kalimantan se ocupan de polinizar estas flores (y de paso dejar un par de huevos engañados por unas crías de pulgón que no están) – que vino a visitar esta flor a los dos días de abrir, si logró confortarme bastante.
A los ojos de esa mosca la flor era lo suficientemente bella como pasarse todo un día buscándola y encontrándola dentro de casa. Que tampoco es que haya muchos sírfidos en una gran ciudad costera, ni ninguno de los sírfidos de por acá jamás ha podido oler una flor de estas con anterioridad.
Pero ahí estaba la mosca, enganchada a las feromonas y a su programación y me hizo olvidar que esta flor es bestialmente fea para pasar a ser inmensamente interesante.

Paphiopedilum supardii
Impresionante cantidad de feromonas debe de haber soltado esta flor de Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Buscando aterrizar sobre Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Todas las flores de Paphiopedilum supardii y los pimpollos que den acceso al estaminoide son visitadas
Paphiopediloum supardii
Durante más de dos horas la pequeña mosca visita las flores de Paphiopedilum supardii y coloca sus huevos en distintos puntos de la flor
Paphiopedilum supardii
Con sumo cuidado coloca más huevos sobre el estaminoide

Volviendo al aspecto de la belleza, es llamativo que cada flor de la vara de Paphiopedilum supardii presenta una especie de torsión en cada flor. En cualquier otro Paphiopedilum eso sería considerado una malformación.  En esta especie sin embargo parece ser la regla y tiene su propia simetría:
– las flores a la izquierda da la vara presentan una torsión hacía la vara, formando la flor una figura como de 5:00 en las manecillas de un reloj (= un ángulo de 150º), mientras que
– las flores a la derecha de las vara presentan una torsión equivalente, tomando la figura de 7:00 (un ángulo de 210º). La desviación del hipotético eje simétrico de la flor es de 30º en cada flor.

Paphiopedilum supardii
Esta flor ‘da las cinco’. La torsión, más que un ángulo centrado en el estaminoide se mueve sobre un círculo
Paphiopedilum supardii
Esta flor, la segunda en la vara y en el lado opuesto, muestra una torsión correspondiente ‘dando las siete’.

Una vez que hemos aceptado esta torsión de cada una de las flores como algo inherente a la ‘belleza’ de esta especie, hay que resaltar el escaso tamaño de las flores. Dentro del grupo de los Paphiopedilum multiflorales (Polyantha) la flor es de las pequeñas, aunque en honor a la verdad es que también compiten con la mayor flor de todos los Paphiopedilum, que mide desde los 20 a los 30ypocos cm de punta en punta… La extensión natural de la flor – sin estirar – es de 9 – 11cm (según las formas individuales de los sépalos, distintos de flor en flor) de alto por tan sólo 4 – 6 cm de ancho.

Con este reducido tamaño cobra más importancia que las brácteas, que sí son grandes y vistosas, a los dos días de abrir la flor se marchitan y secan, dando a la vara la apariencia de estar en las últimas – mientras que aun hay pimpollos por abrir.

Paphiopedilum supardii
Las brácteas marrones y secas
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii ‘The Ugly Swan’ – el cisne feo que llegó como rothschildanum y se convirtió en el supardii más bonito que tengo

 

Σ

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Sneak preview – anticipo a oscuras

No es lo que dice ser – pero tampoco revela quien es.

Paphiopedilum rothschildianum
Uno de septiembre
Paphiopedilum rothschildianum
Ocho de septiembre
sneak preview 3
catorce de septiembre
sneak preview 4
diecinueve de septiembre
Sneak preview 5 Paphiopedilum supardii
veintitrés de septiembre
sneak preview 6 -Paphiopedilum supardii
veintiséis de septiembre
Paphiopedilum supardii
veintiocho de septiembre
Paphiopedilum supardii
veintinueve de septiembre
Paphiopedilum supardii
treinta de septiembre
Paphiopedilum supardii
Al final revela su identidad: Paphiopedilum supardii

 

ς

Control después de trasplantar

Después de trasplantar la planta va a reaccionar.

Reaccionará a
– la pérdida de raíces vivas y posibles cortes o fisuras
– la pérdida de contacto directo de los rizoides con el sustrato
– el cambio en la composición del sustrato (aireación, humedad, capacidad de retención de agua, pH, intercambio de iones)
– la pérdida de alguna hoja (fotosíntesis, respiración)
– patrón de riego distinto después del trasplante y
posiblemente reaccionará a su nuevo emplazamiento.

Estas reacciones son normales y son esperadas. Pero hay que controlar.

Paphiopedilum Berenice trasplante III control 1
Podredumbre, a los dos días de trasplantar.

Berenice empezó a amarillear dos hojas a los dos días después del trasplante. Es normal que una planta reduzca sus partes aéreas después de un trasplante: es su forma de adaptar la parte que necesita suministro a aquella otra – reducida por el trasplante – capaz de proporcionarlo. Las hojas son las dos hojas de mayor edad, en los brotes que florecieron hace dos años. Mientras sólo se vean afectadas las hojas antiguas no hay peligro.
Lo que hay que vigilar es que una de las hojas no solo amarillea sino que se ha vuelto de color amarillo-marrón y tiene un aspecto como aceitado – está pudriendo. (La foto está aumentada de color para hacer más visible la zona a controlar.)

Paphiopedilum Berenice Trasplante III, control
Dos día después: la podredumbre va extendiéndose hacia el ápice de la hoja. Sin embargo no ha ‘saltado’ a la hoja enfrente, que solamente amarillea.

Esta pudrición de color claro y evolución moderadamente lenta no necesita ser preocupante, pero en cuanto se pueda extraer la hoja con un leve tirón, la quitaré. Hasta ese momento es vigilar que no se extienda a otros tejidos, manteniendo las hojas secas – ¡no pulverizar! – y regando con mucho cuidado para no mojar las partes verdes. Y obviamente agua muy limpia y baja en sales (en mi región agua embotellada) y nada de abonos.

Trasplante Berenice III
Esta hoja se despide bien, sin prisas y sin podredumbre.

Las hojas viejas de un Paphiopedilum se vuelven amarillas y luego, desde su base, comienzan a ponerse marrón oscuro. Es un proceso que puede ser bastante lento. No tiene peligro alguno. Cuando la base de la hoja empieza a descomponerse, con un suave tirón, y sujetando bien la planta, se quita sin formar heridas. Si no sale a la primera, hay que esperar. A quien no le guste tener una planta con una hoja amarilla, puede cortarla a medida. Pero jamás  hay que arrancar una hoja que aun está fuertemente unida a la base de la planta: es allí donde se forman las raíces, donde están las yemas que pueden llevar a un brote nuevo y esa zona hay que protegerla al máximo.

trasplantar III control 2 rizoides
Son los rizoides los que se adhieren al sustrato manteniendo la planta en posición

Una de las ventajas de las macetas transparentes es la posibilidad de controlar el crecimiento de las raíces. Lo que deseamos ver son las puntas blancas y amarillentas de las raíces en crecimiento. A cm y medio de la punta muestran los rizoides, un denso ‘cepillo’ de filamentos que sirven tanto para adherirse al sustrato como para aumentar la superficie activa de la raíz. Para evitar que las macetas transparentes se llenen de algas verdes, se coloca la maceta transparente en otra maceta del mismo tamaño, pero opaca. Que sea justo del mismo tamaño es importante para que no sirva de cobijo a las crías de cucarachas, que adoran este tipo de cueva húmeda artificial. En la segunda foto se ve, que la maceta opaca es demasiado grande – tendré que buscar otra, de momento es la única que tenía a mano …
El sistema de la doble maceta a mi me ha funcionado de maravilla.

maceta doble
Maceta doble, del tamaño adecuado, aquí con Phragmipedium
Trasplante Berenice III
¡Las primeras raíces!

Si a las dos o tres semanas de trasplantar las primeras raíces muestran su crecimiento a través de la maceta transparente podemos dar por exitoso el trasplante. Aun es conveniente no regar demasiado – las raíces crecen tanto más si tienen que ‘estirarse’ para conseguir agua y minerales.
Al regar poco, tampoco abonaremos ya que cualquier cantidad de abono, al no regar y drenar, se acumularían los minerales hasta niveles tóxicos que provocarían necrosis visibles en los ápices de las hojas.

Trasplante Paphiopedilum
Además de las raíces que ya estaban a la hora del trasplante, es un alivio ver crecer raíces nuevas desde la base del brote así como brotes nuevos

continuará

to be continued

wird schon noch fortgesetzt …

Otra gran terrestre: trasplante, segunda parte

Paphiopedilum Berenice, trasplante II 0
Mientras limpiamos el cepellón controlamos que las bases de las hojas – el ‘cuello’ del abanico – estén sin daños: sin mordeduras o podredumbres
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 2
Las raíces adultas son marrones, peludas, duras. Van oscureciendo con la edad. El cilindro central es más persistente una vez que se ha descompuesto el velamen exterior. Pueden rebrotar a cualquier altura.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 3
Aunque las raíces son duras, se quiebran con facilidad y se adhieren con fuerza a superficies como el corcho o incluso entre ellas …
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 4
… de forma que intentar desenmarañar estas raíces para sacar lo que hubiera de raíz muerta rompería más de lo que ayudaría. Mejor dejarlo tal cual.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 5
Listo. Hemos limpiado a fondo, quitando todo sustrato semi-descompuesto, todas las raíces viejas (y lamentablemente algunas vivas) y el cepellón limpio tiene buen aspecto.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 6
La planta está lista para su nueva maceta. Será del mismo tamaño, aunque la planta haya aumentado: a los Paphiopedilum les gusta estar en macetas ‘pequeñas’. Una posible explicación es que la aireación del sustrato es mayor y la descomposición del sustrato es más lenta en una maceta de volumen pequeño. Mientras preparo el sustrato nuevo, dejo que las raíces, completamente empapadas, se sequen un poco a la sombra.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 7
Un martillo para triturar y uno palos para ayudar a rellenar la maceta. La maceta opaca previene que se formen algas.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 8
La planta en su maceta; primero van los trozos gordos y pesados de las conchas en el fondo (aumentan la estabilidad), luego, alternando, corteza de pino, marmolina y concha triturada. Se formarán huecos sin sustrato; dando golpes con la maceta en el suelo (manteniendo la planta en su sitio) y ayudándonos con los palos, estos huecos van rellenándose.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 9
Quedará llena de sustrato fresco, muy suelto, con mucho aire. Mayoritariamente corteza de pino. En los primeros días es bueno no regar, por si hay raíces con cortes que podrían pudrir. Ya luego habrá que regar con más frecuencia: el nuevo sustrato es mucho más poroso y retiene bastante menos agua que el sustrato que acabamos de quitar.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 10
No está nada mal.

Pues listos. Así queda la planta en su maceta después del trasplante. Los dos brotes de la primera floración (1) en un primer plano. De los dos brotes siguientes uno no floreció (0) y el otro acaba de concluir su floración de cuatro meses (2) y ya hay brotes para la próxima floración (3). Ahora toca vigilar el crecimiento de las raíces.

 

continuará

β

 

Otra gran terrestre: trasplante, primera parte

Trasplantar Paphiopedilum Berenice 1
Después de florecer está a la vista que hay que trasplantar
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 2
Plantas adventicias, raíces vivas y raíces muertas, bichos y sustrato en descomposición
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 3
Musgos y helechos, desde el protonema a la planta adulta, algunas algas, raíces viejas y raíces nuevas
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 4
Que crezcan raíces en el fondo de la maceta es buena señal; a pesar de la obvia descomposición del sustrato, queda suficiente aire para las raíces
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 5
Con paciencia y chorros de agua se comienza a ‘abrir’ el cepellón por la zona menos densa
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 6
Entre chorros, se saca el material suelto, las raíces muertas, con mucho cuidado de no dañar a las raíces vivas
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 7
Los dedos y distintos palos – brochetas – ayudan a aflojar y a sacar
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 8
Los chorros a presión limpian con más suavidad todo aquello que los dedos y los palitos han ido aflojando. Ya está quedando limpio el cepellón.
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 9
La principal razón de poner tanto esmero en limpiar el cepellón es que no queremos que queden focos de podredumbre escondidos en el nuevo sustrato
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 10
El tiempo invertido a limpiar el cepellón ahora nos garantizará que el nuevo sustrato dure otros uno o dos años, hasta volver a trasplantar.

τ

Nombres y temperaturas

 Miltonia Goodale Moir

Miltonia Goodale Moir es un híbrido registrado en 1954 por Woodlawn entre Miltonia flavescens y Miltonia clowesii. Ambos parientes provienen de la mata atlântica, la antigua selva sudamericana que bordeaba el continente, desde lo que es hoy el estado de Río Grande do Norte hacía el sur, pasando por Paraguay,  hasta desembocar en los restos de selva que quedan en la provincia argentina de Misiones. De todos los bosques atlánticos de sudamérica quizás sea el más esquilmado; apenas quedan pequeñas extensiones, algunas bajo protección, otras protegidas por la inaccesibilidad del terreno y altamente amenazadas.
Las especies que proceden de estos bosques, son las que actualmente se consideran del género Miltonia. Las especies emparentadas que provienen de los bosques andinos, con necesidad de temperaturas frescas nocturnas, se clasifican a día de hoy como Miltoniopsis (aunque en las floristerías son los híbridos de Miltoniopsis, con sus grandes flores, las que genéricamente se venden bajo el antiguo nombre de Miltonia).

Miltonia Goodale Moir

Miltonia flavescens, de flores grandes, estrelladas, con pétalos de color crema y un labio blanco con rayas y punto rojos,  aporta el tamaño y la forma de la flor. Miltonia clowesii, especie variable, aporta color y … diseño: combinación de colores de fondo y manchas.  Miltonia es un género que forma híbridos naturales con facilidad, pero nuestro híbrido no ocurre de forma natural en la mata atlântica, es una combinación artificial.
Miltonia Goodale Moir ha sobrevivido sesenta años desde que se registró en la rhs, lo cual da una idea de que forma tan espectacular combinan las flores de este híbrido primario diseño y colores.  La mayoría de los híbridos resultado de la producción industrial de orquídeas para el mercado de la floricultura, son reemplazados por nuevos cruces a los pocos años.

Miltonia Goodale Moir

Tuvo dos ayudas importantes nuestra Miltonia Goodale Moir.

La primera es que por alguna razón, los híbridos primarios de Miltonia son espectaculares pero, cuando a su vez se las usa como progenitores, los resultados casi siempre son mediocres. Tampoco son muy compatibles Miltonia con Miltoniopsis – hay híbridos, pero pocos. De forma que por su propia descendencia no les viene la competencia – de hecho, la mayoría de híbridos primarios de Miltonia, tanto los naturales como los artificiales, aun se suelen encontrar hoy día en las colecciones.

Miltonia Goodale Moir
Flores grandes de unos 8cm, ¿realmente serán Miltonia Goodale Moir?

La segunda ayuda vino por la temperatura. Y ayudó dos veces.
Las especies que ahora conforman el género Miltoniopsis, tienen flores blancas, moradas y rojas, con manchas centrales a modo de ‘máscara facial’ muy peculiar, que les dan un lejano parecido a las flores de pensamientos (Viola). Es la razón por su nombre vernáculo en inglés – ‘pansy-orchids’.

Miltonia Suzan Bogdonov
Odontonia (hoy: Oncidiopsis) Suzan Bogdanov (Odontonia x Miltonia [Miltoniopsis]), un híbrido complejo con Miltoniopsis, no sobrevivió al primer verano insular

Parecido aparte, las Miltoniopsis andinas aman el frescor nocturno (son de alta montaña), hibridizan muy bien entre ellas y géneros afines como Oncidium, Odontoglossum y Cochlioda, aportan el tamaño y el colorido de sus flores y su rápido crecimiento. Además transmiten cierta tolerancia a temperaturas bajas, algo que para los mercados europeos y norteamericanos de planta en maceta tiene obvias ventajas.
Una vez que se vieron los espectaculares híbridos entre Miltoni(opsis) y Odontoglossum a finales del siglo XIX, el avance de este grupo de orquídeas fue imparable.  Una de ellas, Vuylsteckeara Cambria (1931, Charlesworth) más tarde ‘prestaría’ su nombre a todo un grupo de híbridos complejos que se comercializan genéricamente como ‘Cambrias’.

(Para l@s que quieran entrar en este mundo de la historia de nuestras plantas actuales una advertencia. La mayoría de las especies que antes formaban el género Odontoglossum, actualmente se encuentran repartidas en otros géneros. Toda la alianza de las Oncidinae está en re-estructuración, así que hay que andar mirando también los nombres que ahora son sinónimos.)

Miltonia Goodale Moir
Las manchas marrones confluentes, la forma de la base del labio y los pliegues no son los típicos de Miltonia Goodale Moir ‘Golden Wonder’

Las Miltonias ‘brasileiras’  quedaron relegadas a un segundo plano. Pero lo que en la Inglaterra victoriana y entre las guerras mundiales fuera una ventaja relativa, en las viviendas de calefacción central de la posguerra – y el auge de las orquídeas como plantas asequibles al gran público – resultó ser una desventaja.  Poco a poco las especies que requieren de frío, frescor y máxima ventilación fueron reemplazadas por aquellas que están adaptadas a los ambientes más cálidos y sin tanta exigencia de ventilación.

Y volvieron las Miltonias y sus híbridos primarios.  Y los híbridos con Brassia, pero eso ya es otro tema.

Miltonia Goodale Moir
Desde luego, ‘Golden Wonder’ no es; habrá que esperar a una segunda floración antes de asegurar que tampoco es Miltonia Goodale Moir

La planta de mi colección también tiene un nombre clonal, ‘Golden Wonder’. Comparando – con mucho escepticismo – con las fotos de este clon que se encuentran en la red – como ejemplo las fotos firmadas por  nurelias –  ‘Golden Wonder’ se caracteriza por flores grandes, con manchas marrones que no suelen confluir y pétalos por lo tanto más amarillos que marrones. El contraste de los pétalos amarillos con alguna mancha chocolate hacía su base y el labio morado y blanco es impresionante. Las fotos de nurelias muestran además una forma del labio más cercano a M. clowesii con unas callosidades muy bien definidas.
Si la(s) planta(s) mostrada(s) por nurelias realmente representan el clon ‘Golden Wonder’ – nurelias suele ser bastante fiable al identificar las fotos que sube a la red – mi planta o directamente no es ‘Golden Wonder’ o ha sufrido alguna de las pequeñas mutaciones que son posibles en el proceso de meristemación. Otra posibilidad es que las temperaturas (altas) que tuvimos durante el desarrollo – bastante lento por cierto – de la vara y de los pimpollos, haya influido en el color.

Miltonia Goodale Moir
Base del labio y callos en este clon de ¿Miltonia Goodale Moir?

Las fotos que muestra el vendedor de mi planta – Claessen Orchideeën – ahora mismo bajo el nombre de M. Goodale Moir ‘Golden Wonder’, sin duda alguna NO SON ‘Golden Wonder’. Es más, las fotos muestran diferentes cruces. La flor con marcas rojas/anaranjadas superpuestas a la mancha morada basal no es  Goodale Moir y ni siquiera es Miltonia: se trata de una de las pocas Milmiltonia (Miltonia x Miltoniopsis), probablemente Milmiltonia Sunset. Lamentablemente el epíteto Sunset ha sido usado varias veces en Miltonia/Milmiltonia, tanto como nombre de grex (cruce) como para denominar clones. La confusión está servida.

Miltonia Goodale Moir
Si alguna de flores tuviera tan sólo una única mancha morada en el centro blanco del labio … ¡sabríamos más! Aun queda la quinta flor por abrir.

Hay una posibilidad más – a la que también hace mención la experta en orquídeas de infojardín: que la planta que ahora mismo florece en mi colección en realidad sea un híbrido de Miltonia Goodale Moir con Miltonia candida. Este cruce fue registrado en la rhs en 1996 bajo el nombre de Miltonia Bastian Widmer.
Se parece bastante. Suele tener manchas moradas en el centro del labio.

Miltonia cf. Goodale Moir
¿Miltonia cf. Bastian Widmer?

La quinta flor tampoco tiene manchas.
He escrito al vendedor. Ya veremos lo que contesta.

Las flores cada vez se parecen menos a Miltonia Goodale Moir  y más a Miltonia Bastian Widmer.

Se aceptan sugerencias.

 

μ

Sin ellas no hay mucho futuro …

Cattleya Peckaviensis

Cattleya Peckaviensis forma unas cuatro raíces nuevas desde el rizoma cada vez que comienza a crecer un nuevo pseudobulbo. O por lo menos eso debería. Como no son muchas, hay que estar atento y tener cuidado que no se las coma algún bicho. Sin embargo este híbrido también forma raíces laterales. En general, las raíces de este híbrido primario son gordas y longevas.

Rhyncholaelia digbyana

Rhyncholaelia digbyana también es de las orquídeas que forman raíces preferente- o incluso exclusivamente cuando comienza a crecer el nuevo bulbo. Puede formar muchas más raíces desde el rizoma además de raíces laterales, lo cual es un alivio, ya que cada raíz que sobrevive al aperitivo de alguno de los muchos comensales indeseados, garantiza la supervivencia de la planta. Esta aun muestra claras señales de una fuerte infestación de lapas años atrás – las marcas se quedan de por vida – que a su vez causó una podredumbre negra. Estuvo a secas más de medio año –  y al retomar los riegos, muy espaciados, escasos y con agua limpia, empezó a crecer sin señales de hongo. Menos mal que esta especie es sumamente resistente a la sequía, que es el único remedio seguro contra la podredumbre negra.
Además necesita de mucha luz y sol para poder florecer. Con algo de suerte – si las raíces lo permiten – tendrá fuerzas para florecer en el próximo pseudobulbo.

Dendrobium

En Dendrobium (grupo biggibum/phalaenopsis) las raíces brotan sobre todo del nuevo pseudobulbo, cuando este ya tiene varios cm de alto y forma sus primeras hojas, pero igualmente pueden brotar de la caña anterior. Como se ve en casi todas las fotos, muchas de las raíces tienen las puntas comidas. En todos los cestos y en todas las macetas que tengo en el exterior, uso cebos de veneno contra cucarachas. Pero lamentablemente en verano pueden llegar a ser tantas, que una cucaracha joven se puede zampar todas las puntas tiernas de las raíces y tampoco desprecia alguna hoja joven.
Sustratos secos y humedad ambiental alta propician que broten nuevas raíces.

Brassavola Little Stars

Brassavola Little Stars no tiene problemas en formar raíces. En cada segmento del rizoma pueden crecer varias, fuertes, gordas y circulares se dirigen siempre hacía el lugar de más penumbra. Siempre que pueden se adhieren fuertemente al sustrato, son longevas y resistentes.

Coilostylis parkinsoniana

También en Coilostylis observamos que las raíces huyen de la luz y del sol. Brotan de la base del nuevo rizoma, a lo largo del año, pero más fuertemente al tener los nuevos pseudobulbos unos diez cm de largo. Esta planta apenas guarda un reposo, está continuamente creciendo. Como se puede ver, las raíces rebrotan con facilidad después de perder sus puntas de crecimiento.

Ascocenda

Si no me falla la memoria, este cesto fue el primero de todos. Es la ‘casa’ de esta Ascocenda Orange Spotty, que comparte con varias Tillandsias. Las raíces, gordas y largas cuando están a su gusto, son esencialmente aéreas,  y se adhieren a cualquier superficie. Esa es la razón por lo cual este cesto aun perdura aunque algunos de los alambres ya se han quebrado. Mientras la planta crezca, no la tocaré.

Dendrobium Berry 'Oda'

Dendrobium Berry ‘Oda’ tiene raíces inesperadamente gordas. Siempre es bonito verlas aparecer por los lados del cesto indicando que el sustrato es de su agrado y que lo cruzan a placer.

Laelia perrinii

Hay raíces especialmente valiosas, como la de este Laelia perrinii. Valiosas por la planta en si, que no es muy frecuente en las colecciones y además es un poco difícil de cuidar. Luego las raíces nuevas que esta especie produce cada año son pocas, y aunque también pueden brotar lateralmente, si hay pocas raíces en general, hay poco de dónde brotar. Luego son de crecimiento lento, muy lento, algo inusual en raíces. Así que todos los cuidados son pocos para que estas raíces tan especiales lleguen a buen fin – al fondo de la maceta.
Por lo general plantas con raíces de estas características se resienten al ser trasplantadas, y esta es precisamente la mala fama que precede a esta especie.

Cattleya walkeriana

Es un tanto desesperante cuando continuamente las puntas de cada nueva raíz acaban destrozadas; al final, sobre todo si la planta es nueva y está aun en fase de aclimatación, la entras a casa para tenerla más vigilada. Por lo general eso ayuda al desarrollo radicular, no sólo por la falta de depredadores (o menos de ellos) sino por el microclima mas equilibrado y sin extremos (sol, calima y viento se quedan fuera). Cattleya walkeriana tiene unas raíces muy gruesas, y de crecimiento pausado. Menos mal que rebrotan incluso algunos muñones. Y si al intentar sacar la etiqueta con el nombre te das cuenta que no puedes porque se le ha pegado una raíz dentro de la maceta, sabes que ha sido buena elección entrarla.

Phalaenopsis raíces

Siempre es bonito ver las raíces creciendo a su antojo, aunque sea en una Phalaenopsis sin nombre. Aquí se aprecia bien las dos formas distintas de raíces que tienen las Phalaenopsis, incluso en los híbridos: mientras la raíces que se sujetan fuertemente (con una especie de cepillo de pelos cortos) al sustrato y mantienen la planta en su sitio, son planas y tienen unas puntas grandes y anchas, las raíces aéreas son mas redondeadas y (aunque esto también depende de la humedad relativa) las puntas vivas son más cortas.

 

Ρ

En cuestión de días

miltonia moreliana
Miltonia moreliana 29 de julio 7:56
Miltonia moreliana 1
Miltonia moreliana,  1 de agosto 9:55
miltonia moreliana
Miltonia moreliana, 2 de agosto 10:51
Miltonia moreliana
Miltonia moreliana 3 de agosto 9:12
Miltonia moreliana
Miltonia moreliana 3 de agosto 20:07
Miltonia moreliana
Miltonia moreliana, 4 de agosto 8:38
miltonia moreliana
Miltonia moreliana, 4 de agosto 16:39
Miltonia moreliana
Miltonia moreliana 5 de agosto 9:32
miltonia moreliana
Miltonia moreliana 6 de agosto 10:36
Miltonia moreliana
Miltonia moreliana ‘Lucía Topolansky’.  8 de agosto 10:32

 

μ

Mitos, gente muy rica y Mount Kinabalu

You would have to have the world’s finest orchid
in order to name it after Rothschild, and that’s why the horticulturists
at that time all agreed that “The King of Orchids”
should be named after
Ferdinand James von Rothschild.

 

Con este perfecto círculo vicioso explica Brandon Tam en un blog de la Huntington Library cómo no podía ser de otra manera que se le dedicase a uno de los herederos de la familia de banqueros Rothschild el recién descubierto Paphiopedilum, apodado ‘Rey de las Orquídeas’.
Ferdinand James Anselm, Freiherr von Rothschild (1839 – 1898). Dada su riqueza y su afición quizás no le costara mucho ser benefactor de la horticultura. Heredero de la familia más rica que jamás había visto  Europa  (a España le tocó que financiaran las guerras napoleónicas y la compra de Rio Tinto) tuvo su orquidario y su colección de orquídeas en Waddesdon Manor.
En 1888 Reichenbach hijo describió en su honor una planta traída un año antes a Europa por Frederick Sander (financiado por el Sr. Rothschild) como Cypripedium rothschildianum. El mismo año, probablemente en un intento por disuadir a la competencia de buscar y encontrar mas ejemplares en ultramar, Jean Linden en Bélgica volvería a describir la misma especie y a publicarla bajo el nombre de Cypripedium neo-guineense, usando el falsificado origen de la planta para el epíteto.

Paphiopedilum rothschildianum
Paphiopedilum rothschildianum, Noviembre de 2013, planta de Regina Elsner/Alemania. La envergadura de las hojas de punta a punta es de 25cm.

Lo cierto es que lo consiguió más allá de lo que era su intención, pues ni su empresa ni ninguna otra volvieron a encontrar al ‘rey de las orquídeas’, ni en Nueva Guinea – donde nunca jamás creció – ni en Borneo, de donde realmente provenía. Durante más de medio siglo la especie se consideró perdida, aumentando el mito de planta valiosa. Sólo se cultivaban contados ejemplares en toda Europa. Fue en 1959 que se redescubrió en los valles del Mount Kinabalu, en Sabah, Malasia, en el norte de la isla de Borneo.
Aunque actualmente se propaga artificialmente por miles, sigue siendo una planta amenazada de extinción al ser escasa de por si, por los saqueos ilegales, corrimientos de tierras en las escarpadas laderas donde crece y  por la quema de bosques.

Paphiopedilum rothschildianum
Primer trasplante en mayo de 2015. La envergadura de las hojas de punta a punta es de 43cm.

Paphiopedilum rothschildianum es de crecimiento vigoroso pero muy lento. Esta es la razón por la que aun  hoy es una planta cara si está en edad de florecer. Plantas con varas de cinco flores suelen arrasar en las competiciones, la envergadura de las flores supera los treinta centímetros con holgura (es el único Paphiopedilum de su grupo que tiene los sépalos extendidos en vez de colgantes) y en general, la apariencia es bastante apabullante.
Y las plantas jóvenes, como la que compré yo hace unos cuatro años, tardan mucho en demostrar si valen tanta paciencia, espacio y dedicación.

Paphiopedilum rothschildianum
Segundo trasplante en marzo de 2016. Envergadura de 45cm.
Paphiopedilum rothschildianum
En agosto de 2016 aparece un primer brote lateral – por lo general el signo inequívoco que un Paphiopedilum ha llegado a la edad madura y puede florecer.
Paphiopedilum rothschildianum
Trasplante a finales de febrero de 2017. La planta está muy fuerte, la maceta llena de raíces, el brote nuevo ya va por tres hojas – ¿a qué esperas?

Ya veremos. Por primera vez parece que quiera florecer.
Después de cuatro años dos hojas muy seguidas, la interior más oscura, crecen en el centro del abanico de hojas. Aunque casi estamos en agosto, y no es la época normal para que florezca un Paphiopedilum rothschildianum. Por si acaso, la planta pasa a dentro de casa, con menos de UV y más protección y control.

Paphiopedilum rothschildianum 'Mandela'
¿Es lo que parece? Ya veremos. 31 de julio
Paphiopedilum rothschildianum
Parece que es lo que es – una hoja más. 19 de agosto
Paphiopedilum rothschildianum
¿O no? Viene con relleno. 27 de agosto

Pues, tras confirmación en el foro especializado en Cypripedioidae (= todos los géneros de orquídeas que tienen un labio en forma de ‘zapato’) Slippertalk, es una espata y si no pasa nada extraño, habrá flor.  ¿Se acabó pues la espera?

Paphiopedilum rothschildianum

Las raíces se ven bien, el sustrato muy suelto

Controlo las raíces – el método de la maceta doble evita la aparición de algas – y el sustrato, casi exclusivamente inorgánico. Todo bien. Así que no pasarse con mimos innecesarios como extras de abono, agua y aditivos. No hace falta – la planta está bien.

Paphiopedilum rothschildianum
Parece que tenemos prisas … 29 de agosto

‘Roth’ viene con prisas, así que no la vayamos a cagar … después de cuatro años de espera sería de tontos …

 

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Anticipando

Miltonia Goodale Moir
Miltonia Goodale Moir/Bastian Widmer
Paphiopedilum Santa Cruz - pimpollos
Paphiopedilum Santa Cruz
Phalaenopsis equestris aurea - pimpollos 3
Phalaenopsis equestris aurea
Dendrobium bracteosum
Dendrobium bracteosum
Miltonia spectabilis var. moreliana
Miltonia moreliana ‘Lucía Topolansky’
Pimpollos 6
Phalaenopsis noid
Pimpollos - Rhynchovola David Sander
Rhynchovola David Sander
pimpollos - Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Bulbophyllum
Bulbophyllum Elisabeth Ann ‘Buckleburry’
Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst

 

Π

equestris aurea

Phalaenopsis equestris aurea
Un pequeño visitante – una avispa.
Phalaenopsis equestris aurea 2
La variedad aurea conserva la forma tridimensional de la flor silvestre de Phalaenopsis equestris. Los sépalos se pliegan hacia atrás, y vista de frente, el labelo queda en un primer plano.
Phalaenopsis equestris aurea
No es nada fácil sacar buenas fotos a flores blancas. La primera luz de la mañana, sin luz directa puede ayudar a reflejar las sombras y los destellos de los pétalos.
Phalaenopsis equestris aurea
En la variedad aurea no hay pigmentos rojos o morados. Aun así se perciben las marcas en el callo del labio que en la forma equestris serían manchas rojas.
Phalaenopsis equestris aurea
Phalaenopsis equestris aurea, a la sombra
Phalaenopsis equestris aurea
Si las algodonosas no le ponen freno, Phalaenopsis equestris aurea puede estar en flor más de dos y tres meses. Desde la punto siempre se forman nuevos pimpollos.

Como flores de seda

Dendrobium bracteosum
Las brácteas que le dan el nombre a esta especie ya delatan el color de la floración
Dendrobium bracteosum
El crecimiento es lento, pero ya se ven los pimpollos, del mismo color que las brácteas
Dendrobium bracteosum
Los pimpollos de Dendrobium bracteosum ya muestran claramente el espolón que la mayoría de especies de Dendrobium tienen (aunque a veces no es más que un pequeño menton)
Dendrobium
No sólo tardan en desarrollarse los pimpollos, sino también la apertura de la flor es lenta – diez días y siguen abriendo. Así está la primera vara el 30 de agosto.
Dendrobium bracteosum
A los 63 días de abrirse la primera flor del Dendrobium bracteosum, sigue floreciendo igual de alegre – con más varas y más flores. Sólo al sol tiene este color magenta centelleante y las flores que se han desarrollado dentro de casa no alcanzan la misma intensidad de color.
Dendrobium bracteosum
A los 90 días siguen abriéndose flores en la última vara de Dendrobium bracteosum, mientras que las flores ya abiertas han crecido un poco, mostrando más y más el labelo de color naranja. Ninguna se ha marchitado de momento.
Dendrobium bracteosum
Puede que el viento y la calima, asociada a un bajón espectacular de la humedad ambiental hayan ayudado algo, lo cierto es que ahora, después de 96 días en flor, se marchitan las primeras flores del Dendrobium bracteosum. Vuelven a quedar visibles las brácteas vacías que dan nombre a esta especie. Como hay otras cuatro varas, la planta sigue en plena floración!

Cucarachas

Otra entrada poco agradable.

menos cucarachas sin veneno

En mi zona, cálida, sin inviernos severos, varias especies de cucarachas domésticas se sienten como en casa. (Además hay algunas especies – cavernícolas – endémicas de las Canarias. Pero a esas sólo las ven los espeleólogos.)
No sólo viven del hombre las cucarachas aunque si acompañan sus asentamientos; viven sobre todo fuera de las casas, en multitud de nichos ecológicos urbanos, siempre que tengan cerca protección de la luz y del sol: sin ser estrictamente cavernícolas, son de hábitos crepusculares y nocturnos y huyen de la luz fuerte. Alcantarillas son su lugar preferido. En las ciudades encuentran habitáculos por doquier y poco enemigo natural.

menos cucarachas sin veneno

Tanto el ayuntamiento de la ciudad como muchas comunidades de vecinos y mucha – muchísima – gente particular combate a las cucarachas fumigando. Los productos actualmente en uso suelen ser organofosforados o carbamatos; quizás sea ‘clorpirifos’ el más conocido. Se les considera de toxicidad media, por no acumularse (siempre y cuando no sean incorporados a tejidos vegetales y grasas…) .

Al día siguiente a una fumigación hay decenas de cucarachas muertas por los pasillos. Pero creo que a nadie se le escapa, que a la semana vuelven a estar ahí, nuevas cucarachas, vivas y dispuestas.
Los sitios que habían quedado libres después de la fumigación son colonizados sin demora.

Lo que aumenta con cada fumigación es la cantidad de veneno en nuestro entorno. En Canarias, el uso de pesticidas y herbicidas es altísimo. No hay mucha conciencia de esta situación, lamentablemente.
A falta de aguas superficiales, pocas lluvias y un nivel freático inexistente (en cuanto a esta cuestión), los venenos primero se quedan in-situ.  Pero con la primera lluvia torrencial acaban en el mar.
De hecho, un estudio de aguas potables de la OCU de hace un par de años, detectaba trazas de estos residuos en el agua (desalinizada) de emalsa. No indicaba si estos residuos provenían del agua de mar o de las mismas instalaciones de desalinización.

Lamentablemente todo este círculo vicioso de plagas-fumigaciones-resíduos tóxicos no parece tener interés ni a nivel de ciudadanía, o salud pública, medio ambiente o – como último recurso, para los medios de comunicación.

Así lo único que queda es dar información para aquell@s que sientan que algo tiene que cambiar y que tendremos que ser nosotros los que empecemos el cambio a nivel individual. Al fin y al cabo somos nosotr@s el final de la cadena alimentaria. Nuestra grasa corporal es el depósito final de cualquier substancia tóxica estable.

menos cucarachas sin veneno

Di con este método de pura casualidad.
Tenía un bote de aceite de oliva de 5 litros y se me ocurrió que podía usarlo como maceta para alguna planta con tendencia a raíces profundas. Corté la tapa y al ver el resultado – y antes de hacer agujeros de desagüe afortunadamente – me pareció demasiado cursi. Dejé el bote en el pasillo para llevarlo a la basura a la mañana siguiente.
Por la mañana, estaba lleno de cucarachas. Todas grandes, toda vivas.
Al otro día había el doble de cucarachas.
Y así de día en día, aunque iba a menos.

menos cucarachas sin veneno

Limpié el fondo, volví a pulverizar un poco de aceite dentro, y comencé a apuntar cada día. Llevo haciendo esto desde hace un mes, y cada mañana hay entre diez y veintidos cucarachas adultas o subadultas (sólo una cría en todo este tiempo).
Desde que limpio cada mañana y vuelvo a pulverizar un poco de aceite, la cantidad es constante. Sin aceite apenas caen una o dos. En la lata con agua, cae una cada tantos días. Así que supongo que el olor del aceite atrae a la cucarachas.

menos cucarachas sin veneno
menos cucarachas sin veneno

Ver la ‘cosecha’ de cada mañana es a medias alucinante y macabra. ¡Y pensar que sólo son una fracción de las que hay, y sólo las adultas!
Pero el método de momento está funcionando. Sin veneno estoy reduciendo la cantidad de cucarachas que hay delante de casa. Estas desde luego ya no seguirán reproduciéndose.

menos cucas sin veneno

menos cucarachas sin veneno

Unas gotas de detergente, o un poco de ‘caldo de jabón potásico’, y en menos de un minuto las cucarachas están muertas. Tal cual las echo en el jardín.  Ahora mismo son botín ansiado por los jóvenes mirlos. Porque este es otro aspecto a considerar:
Los mirlos son uno de los pocos enemigos naturales de la cucarachas de ciudad. Ofreciéndoles un bebedero que a la vez les sirve como bañera, atraeremos a estos valiosos ayudantes de jardinero y a otros pájaros también.  Es cierto que los mirlos jóvenes hacen algún estropicio al aprender a encontrar su alimento, pero el daño por lo general se resuelve con una escoba y dos minutos de nuestro tiempo.

menos cucas sin veneno

menos cuccas sin veneno
Después del baño

Mirlos, mosquiteros y herrerillos son incansables cazadores de insectos, protejámoslos.

Κ

 

 

 

Los indeseados III

Si las algodonosas y las lapas son plagas que se instalan para quedarse, los comensales de esta entrada se mueven libremente y se nutren indiscriminadamente con lo que tienen a su alcance. Aunque en su entorno natural tienen su rol ecológico importante, en una maceta se vuelven muy dañinos.

Caracoles y  babosas (ingl.:snails and slugs; al.:Schnecken und Nacktschnecken)
Si no amanecemos con una ‘vara a medio comer’ o con unos pimpollos de Cattleya convertidos en encaje, la primera huella que nos alerta de la presencia de babosas o caracoles son sus características huellas de baba. Incluso secas siguen brillantes.

caracoles y babosas 1
Aquí llevan días comiendo, una de las raíces incluso ha tenido tiempo de rebrotar – las demás todas se han quedado sin su punto de crecimiento.

En el caso de esta cesta con una planta de Dendrobium, las culpables han sido dos babosas, que con sólo sumergir el cesto en agua han salido de su escondite seguro – al ser animales con pulmones necesitan respirar – y se han dejado cazar. Las babosas son bastante rápidas y ágiles y llegan a cualquier parte. Según la especie pueden llegar a ser grandes y necesitan devorar grandes cantidades de verde, con clara preferencia por tejidos jóvenes, blandos y llenos de azúcares.
Colocando cebos de trozos de fruta, las podemos atraer durante la noche y recolectarlas a primera hora de la mañana, o incluso por la noche con una linterna. Preferentemente nocturnas por ser la parte del día en la que corren menos riesgo de deshidratarse, pueden salir a cualquier hora, siempre que la humedad sea alta: después de una tormenta todas salen a alimentarse.

babosas y caracoles 2
Sumergiendo la maceta en agua, las babosas se activan y huyen, ya que necesitan respirar aire.

Además de las babosas están los caracoles. Cada región tienen sus especies y, como con las babosas, si cultivamos al aire libre y sobre suelo, pueden llegar a ser un gran problema. Un recipiente bajo, con unos dos dedos de cerveza, colocado a ras del suelo, es un cebo y una trampa mortal. Después de una lluvia, llegarán atraídos por el olor decenas de caracoles y babosas que morirán en el líquido.
Es un método poco agradable, pero eficaz. Y mucho menos dañino para el medio ambiente que los molusquicidas.

babosas y caracoles 3
Las crías del caracol Cornu aspersum pasan bastante desapercibidas pero son muy voraces.

Un pequeño caracol que se está expandiendo por medio mundo gracias al comercio de plantas de invernadero es el minúsculo Zonitoides arboreus. Se mueve entre la corteza y rara vez sale del sustrato y fuera de la maceta. He de reconocer que no he visto daños  en las orquídeas causados por este caracol, y posiblemente se alimente de detritus exclusivamente. En una vitrina cerrada y con alta humedad este caracol quizás sea un riesgo para las raíces. Con un trozo de manzana se les puede ir capturando.

babosas y caracoles Zonitoides arboreus
Zonitoides arboreus, un pequeño caracol norteamericano en origen, posiblemente sólo se alimente de materia en descomposición.

Las babosas y los caracoles ‘solamente’ comen y luego siguen su camino. Pero las marcas que dejan en flores y pimpollos, a los que devoran con avidez de una sola sentada, resultan desesperantes.
Por eso es aconsejable estar al acecho durante todo el año e ir reduciendo con cebos (trozos de patata ahuecada, fruta y  -¡cómo  no! –  hojas de ensalada) la presión predatoria sobre nuestra plantas. Cultivando en exteriores esto es una tarea que nunca acaba, pues siempre entrarán nuevos animales de las zonas contiguas.

babosas y caracoles
Los daños en las flores son irreversibles.

Los gasterópodos son el grupo de animales más numeroso en especies después de los insectos. No hay nicho ecológico que no haya sido colonizado por algún miembro de este grupo de moluscos. Como era de esperar, entre ellos también hay los que se alimentan  … de ¡otros caracoles!
Los que tenemos alguno de estos caracoles comecaracoles cerca, podemos propiciarlos, no usando trampas de cerveza, por ejemplo, y llevándolos a los lugares que nos interesan. En una jardinera, varios caracoles de la especie omnívora Rumina decollata – bastante fácil de reconocer gracias a que el ápice de su caracola casi siempre está rota, lo cual resulta llamativo – acaban con cualquier otro caracol. Aunque eso si – una vez que han acabado con la carne, no dudarán en comer cualquier otra cosa.

babosas y caracoles
Rumina decollata, mediterránea y canaria, se alimenta de caracoles y es muy útil en jardineras y terrazas.

Además de estos pequeños ayudantes con baba, hay otro método que funciona razonablemente bien a la hora de proteger varas florales. Un trozo de algodón, envolviendo la vara, impide que pasen las babosas y los caracoles – siempre que el algodón esté seco.  Elegiremos el tamaño del algodón según el tamaño de las babosas más grandes. ¡Son capaces de estirarse lo indecible para alcanzar los pequeños pimpollos! También podemos poner varios algodones; uno a ras del bulbo o del tallo, para evitar que ahuequen la vara, y otro más arriba, lejos de hojas que puedan hacer de puente, para proteger directamente a los pimpollos.
El método es tan simple como efectivo; una lástima que no funcione con insectos y lagartijas.

babosas y caracoles
El algodón hace de barrera que le impide a la babosa llegar a los tiernos capullos de esta vara de Phalaenopsis equestris

Blattodea (Cucarachas) (ingl.:cockroaches; al.:Schaben)

Sin dejar rastro al caminar, las crías de las cucarachas producen los mismos daños en tallos y hojas tiernas comidas y en las puntas de las raíces. Se esconden perfectamente en el sustrato y parecen muy a gusto en los cestos.  Salen a la superficie cuando se sumergen en agua y obviamente es más difícil cazarlas, ya que son rápidas y esquivas. Si en vez de sumergir la maceta o el cesto en agua lo hacemos añadiendo un poco de jabón potásico al agua, esto las mata. Rara vez vienen solas, suele haber dos en cada maceta.

larvas de cucaracha
Dos larvas de cucaracha huyen del agua al sumergir un cesto.
cucarachas
Con el sustrato lleno de agua, los animales más rápidos son los primeros en salir: primero insectos, luego isópodos, mas tarde babosas y caracoles
cucarachas y babosas
Agua, Rumina, jabón potásico y, como último remedio contra las cucarachas, un gel insecticida

a

 

β

 

peck(h)aviensis

Cattleya Peckaviensis
Cattleya Peckaviensis es el híbrido entre Cattleya schilleriana y Cattleya aclandiae, dos especies brasileiras de porte pequeño

Siempre es estupendo tener una joven orquídea que va a florecer por primera vez.

Más aun cuando se trata de una especie o híbrido que nunca antes has tenido en flor, y a la que sólo conoces por haberla visto en imágenes de otros.
En las especies de Cattleya, por lo general, la variabilidad de las flores es grande, y en los híbridos primarios esta variabilidad no hace más que aumentar. Sólo en las propagaciones a partir de tejido (clonación) la variabilidad es casi nula y al comprar un cultivar meristemado ya sabes como será la flor cuando florezca la planta.

Cattleya Peckaviensis
Cattleya Peckaviensis apenas forma una espata; esta a veces se reduce al tamaño mismo de las brácteas. Los pimpollos se forman al abrigo de las hojas aun enrolladas, y cuando estas se abren, quedan expuestos.

Cattleya Peckaviensis es bifoliada como sus parientes. Las hojas jóvenes nacen verdes con unas pocas manchas moradas muy vistosas. También en las vainas, que protegen el bulbo, hay mucho color. Pocos días antes de secarse, estas vainas se vuelven rojas y moradas como hojas de otoño. Esta espectacular coloración coincide con una explosión de manchas en las hojas. Parece que anticiparan la flor.
Este colorido es tanto más profundo cuanto más luz y sol tenga la planta de día y cuanto más fresco haga durante la noche; pero siempre hay que ser moderado, y en un clima como el de mi zona, donde el aire seco predomina, el cultivo aconsejable es el de media sombra – a la sombra de un arbusto, como en la primera foto.

Cattleya Peckaviensis
Colores de otoño en las vainas justo antes de madurar los pseudobulbos

La anticipación es gran parte del juego … y Cattleya Peckaviensis no escatima en promesas. Siendo una planta joven, la primera floración es sólo de una única flor. Las flores solitarias suelen ser un poco mayores – este pimpollo ya va por los 4 cm – pero nada iguala a todo un racimo de flores de Cattleya.

Cattleya Peckaviensis
Viendo la coloración y el moteado de hojas y del único pimpollo, bien podría llamarse ‘Onça’, el nombre del jaguar en Brasil.

¡Ay, los nombres!
No podía ser de otra forma, siendo orquídea. Se encuentran dos registros de este híbrido en la RHS. La más antigua y, por lo tanto, el nombre reconocido es de 1901 (Hruby) con el nombre de Cattleya Peckaviensis. Y luego hay un segundo registro de 1910 (Sir C. Marriott) con el nombre de Cattleya Peckhaviensis. Casi todas las entradas en la red de redes se escriben con la hache intercalada, obedeciendo al ‘sentir ortográfico’ de este nombre en los idiomas anglosajones pero, el nombre correcto es el otro …

‘Hruby’ es el Baron Theodor Karel Josef Hrubý z Gelení (1826-1914) de Petschkau – Pečky en checo – en Bohemia (Cervené Pečky, al este de Praga), donde reunió la mayor y más importante colección de orquídeas del Imperio Austro-Húngaro de finales del siglo XIX.
De esta colección apenas han sobrevivido unas 300 láminas en gouache hechas por Karolina Masek.

El pimpollo – como una aceituna lustrosa y pintada –  aumenta visiblemente de tamaño de día en día y, durante la última noche, abrió.

Cattleya Peckaviensis
Esto es lo que en algunos foros se describe como ‘electric magenta’. Pues si …

Conociendo un poco la anatomía de una flor de Cattleya, es evidente que las dos hojas del pseudobulbo con su moteado de gran contraste, como los cinco pétalos con un contraste aun mayor, forman un conjunto, un aparato visual dedicado a llamar la atención y dirigir el interés al centro mismo: a la señal (amarilla a nuestros ojos) que aparece justo enfrente de la columna que contiene polen y estigma de la flor.

Cattleya Peckaviensis infrared simulation
Una foto editada con ‘infrared simulation’ muestra en blanco y negro todo el contraste presente en el aparato visual – hojas y pétalos forman una unidad y apenas se distinguen. La señal, que para los polinizadores muy probablemente sea una señal en UV, la he marcado en amarillo, tal como la ve el ojo humano.

El labelo, idealmente plano, es la plataforma perfecta para que pueda aterrizar un insecto sin resbalarse.  Ignoramos que sensación de color tendrá el insecto que enfoque la flor y su señal; para nosotros es amarilla. Fotografías con cámaras especiales capaces de captar tanto la luz infraroja (IR) como ultravioleta (UV) revelan que muchas flores, además de las señales visibles tienen otras que sólo son visibles a los insectos que las polinizan.
Estas señales las conocemos de muchas flores, las encontramos en las flores de Dietes y Neomarica, en las minúsculas flores de Cymbalaria muralis y Anagallis, y es muy probable, que la señal en esta flor de Cattleya Peckhaviensis además del color visible tenga un segundo color oculto para nosotros.

Quien quiera ver imágenes de flores que visibilizan los colores UV y IR no visibles al ojo humano puede bucear entre las fotografías del fotógrafo Bjørn Rørslett.

Cattleya Peckhaviensis a contraluz
A contraluz, la flor que es color verde oliva se vuelve de color cobre con motas carmesí.

Por si los atractivos visuales no fueran del todo seguros, la flor comienza a emitir olor al segundo día. Un aroma fuerte, con dulzor de Cattleya y muchos matices de especias, agradable. Que sea un olor diurno se corresponde con el aparato visual: los polinizadores  sólo vuelan de día.

Cattleya Peckaviensis
Cattleya Peckaviensis ‘Sobral’, con luz indirecta
Cattleya Peckhaviensis 'Sobral'
Cattleya Peckaviensis ‘Sobral’ – menos el labio, toda la flor es altamente brillante.
Cattleya Peckhaviensis 'Sobral'
Cattleya Peckaviensis ‘Sobral’, detalle de la columna, la señal y parte del labio

 

„Meu bem,
ouve as minhas preces …“

Luísa Sobral, Salvador Sobral (2017), obrigado

a

a

Π

Continuando Berenice

Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'

No queda más remedio – tanta flor merece otra entrada. En esta entrada el fondo de las fotos será claro – lo que implica que las fotos han sido re-gimpeadas para que a pesar del contraste se aprecien los detalles y los colores.

Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
El tercer pimpollo de Berenice empieza a desplegar sus pétalos
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
Un pequeño pulgón se pierde sobre las manchas de los sépalos que pretenden simular justo eso: pulgones que atraigan polinizadores
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
Las manchas son más lustrosas y resaltan ligeramente sobre la superficie de los sépalos
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva' 5ª flor
Preparando la quinta flor
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
La quinta flor
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
De lado – los polinios a cada ‘salida’ del labelo
Paphiopedilum berenice 'Lula da Silva'
Después de casi tres meses de floración, Berenice pasa a su nuevo emplazamiento, bajo la sombra de una mata de Canna musifolia
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
Los nuevos brotes ya crecen con fuerza
Paphiopedilum Berenice 'Lula da Silva'
125 días en flor.

 

β

Los Indeseados II

Comensales II - lapas
Una hembra adulta y varias crías de distintos tamaños sobre un tallo de Epidendrum

Las lapas (pulgones de caparazón, cochinillas, scales (inglés), Schildläuse (alemán) ) son insectos (Coccoidea), conocidos por los orquidófilos por su caparazón, sobre todo el caparazón del animal hembra adulto. Mientras estas mayoritariamente son sésiles, los machos son alados y de adultos no se alimentan. Entre 3 – 8 mil especies se reparten por el mundo. Muchas son específicas para una planta o un tipo de hoja. Todas se alimentan succionando savia, llegando a ser consideradas plagas.
Algunas especies en cambio tienen uso comercial (tintes, colorantes – carmín – , lacas) y son a su vez organismos útiles en el control de plagas.

Lapas
Mientras que las adultas son fácilmente visibles, las jóvenes se camuflan muy bien. Las dos lapas medianas de la foto – a la derecha de la adulta – solo las vi al cambiar de contraste la foto. Al lado izquierda hay siete lapas pequeñas.

Las lapas pueden llegar a formar grandes colonias de hembras protegidas por una cápsula, que a veces lleva una segunda protección de cera. Las larvas, de colores más claros y casi translúcidas,  son móviles y van buscando un lugar para asentarse. Las lapas pueden reproducirse por partenogénesis (sin necesidad de machos) y ponen los huevos debajo del caparazón.
Su efecto dañino para las plantas no es solo por succionar la savia. De la savia extraen las proteínas, mientras eliminan los azúcares formando el melazo. Este atrae tanto a abejas (que lo transforman en miel) como a hormigas, que se alimentan directamente de el y se ocupan de proteger a ‘sus’ lapas. Sobre el melazo suelen crecer hongos, que forman manchas negras disminuyendo la fotosíntesis de las hojas afectadas. Estas manchas, feas y pegajosas,  tienen un simple remedio …  son ¡lavables!

Más difícil es ya combatir las lapas, por su triple protección.

lapas
Las crías se posicionarán preferentemente en tallos y en la parte inferior de las hojas
lapas, sobre hoja de Eulophia
Hay que tener mucho cuidado al retirar las lapas cuando están sobre hojas finas, como en este caso sobre Eulophia guineensis
lapas sobre Cymbidium
Una cria y varios estadios juveniles de otro tipo de lapa debajo de una hoja de Cymbidium

continuará …
to be continued …
wird fortgesetzt …