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Espectacular floración en 2018

Un invierno muy seco y caluroso, con unas primeras lluvias tempranas seguidas de sequía. Bastante frío al final de un invierno que no presagiaba cosa buena. Luego aparecieron las lluvias, regulares, suaves y tanto del sur como del norte: las Orchis canariensis, truncadas al principio en su crecimiento, recuperaron sus floraciones en suspenso, incluso han brotado en lugares que antes habían estados secos y ahora mismo están con una floración espectacular, abundante y vistosa. Eso sí – un mes más tarde que el año pasado.
Paso a mostrar detalles de las flores:

Orchis canariensis

Orchis canariensis

Orchis canariensis

Orchis canariensis

Orchis canariensis

Orchis canariensis

Orchis canariensis
Un grupo de Orchis canariensis junto a Ranunculus cortusifolium en flor, Sonchus acaule a punto de florecer y Asphodelus ramosus en el fondo de la imagen; suelo cubierto de pinocha de Pinus canariensis
Orchis canariensis
Orchis canariensis entre Greenovia aurea, en el borde de un pequeño acantilado de roca basáltica en pinar de Pinus canariensis. Líquenes y musgos como únicos acompañantes.
Orchis canariensis
Orchis canariensis, bajo la sombra de pinos y Cistus ocreatus, acompañada por Asphodelus ramosus.
Orchis canariensis
Una forma albescens de Orchis canariensis.

 

Ω

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Crecer sin parar

Hace justo un año desde la última entrada de Coilostylis parkinsoniana en este blog.  Para entonces la planta había cubierto por completo un cesto vertical, que al principio parecía grande. Ahora mismo, el cesto está rompiéndose; el peso de la planta es enorme, y sigue produciendo nuevos tallos/pseudobulbos (apenas se distinguen) y nuevas hojas sin parar. Los brotes activos son más de diez o quince ya – he perdido la cuenta – y las nuevas hojas cada vez son más largas y más carnosas.
En el centro de cada hoja, una pequeña vaina es el origen de los pimpollos. Ya desde hace un año crecen un poco, pero nunca han llegado a florecer. Este año, después de un invierno que pasó muy desatendida, al lado de un Dendrobium speciosum igualmente olvidado e igualmente en flor ahora mismo, sin apenas riegos y sin controles de plagas, parece que sí va a producir flores.

Coilostylis parkinsoniana
Coilostylis parkinsoniana: h = hoja; pb1 = internodo basal del pseudobulbo; pb2 = internodo superior (segundo internodo) del pseudobulbo; r1 = internodo basal del rizoma; r2 =  segundo internodo del rizoma.

Coilostylis parkinsoniana es una orquídea estrictamente péndula. Sus tallos – la parte del rizoma del que pueden nacer las raíces, y los pseudobulbos que llevan la única hoja – son prácticamente idénticos. En una Cattleya o una Laelia, el rizoma es claramente discernible como aquella parte del tallo que crece horizontalmente; mientras que el pseudobulbo es aquella parte que se tuerce y crece en vertical.
En ambos tres géneros – y en casi todas las orquídeas – los nodos son claramente visibles: es aquella parte del tallo de donde parten las hojas caducas, las que envainan el tallo y lo protegen al crecer. Al secarse y deshacerse estas hojas, queda visible la cicatriz anular que dejan tanto el el rizoma como en el pseudobulbo.
El crecimiento pendular y el parecido entre todas las partes menos las hojas hacen difícil distinguir donde empieza el pseudobulbo y donde acaba el rizoma. Las yemas no son útiles en la distinción ya que ¡en cada nodo hay una!
Contando desde la hoja (h) en la foto superior se pueden distinguir dos internodos en el pseudobulbo (pb1 y pb2) y dos internodos en el rizoma (r1 y r2). El rizoma tiene hasta dos internodos más: cada hoja seca equivale a un nodo; pero como los nodos basales vienen muy seguidos y por tanto los internodos son muy cortos, no los he contado en esta foto.
En mi planta, todos los internodos visibles tienen un tamaño entre 22 y 28 mm; las hojas que ahora portan inflorescencias superan los 400mm de largo por 50mm de ancho.
Las hojas secas (las vainas) aumentan de tamaño de las pequeñas basales a la apical: la última, la que parte del nodo central del pseudobulbo y envaina tanto a este como a la inflorescencia naciente llega a medir 200mm de largo.

Coilostylis parkinsoniana

Dos inflorescencias: una a la izquierda a la vista con una vaina seca levantada (se ve una bráctea en la base del ovario) y la otra a la derecha aun tapada por la vaina seca. Botánicamente hablando, todas la vainas, espatas y brácteas que podemos distinguir en las laeliáceas son hojas más o menos modificadas: las basales son las hojas caducas (que envainan el pseudobulbo y el rizoma y que no suelen formar ni peciolo ni limbo), luego vienen de una a varias hojas persistentes (sin peciolo) luego una  o varias espatas, que son hojas con el borde del limbo ‘pegado’ formando un estuche en el cual crece la inflorescencia, que a su vez, en cada nudo lleva una hoja, por lo general pequeña, que se llaman brácteas.

Coilostylis parkinsoniana

No todos los pimpollos salen adelante. O no le ha gustado el cambio de ubicación, o necesita más humedad o más/menos luz  – aun me falta experiencia con esta planta. Pero – si no la parto y los pimpollos son extremadamente quebradizos – habrá una primera flor este año.

Coilostylis parkinsoniana
Coilostylis parkinsoniana

Hasta la fecha no le he encontrado muchas plagas a Coilosytlis. Alguna lapa, y nada más. Parece ser una planta bastante resiliente bajo las condiciones que tengo. Ya veremos cómo se desarrolla en el futuro. Una cosa ya está a la vista: el próximo recipiente tendrá que ser mucho más duradero que una cesta de ramas. El peso de la planta es enorme.

Zapatos blancos

Esta primavera llega con una promesa doble y dos zapatos blancos. Si todo sale bien y la etiqueta realmente dice lo que es,  por primera vez veré florecer este pequeño Paphiopedilum de flores  blancas.
Paphiopedilum niveum
Ya la hojas son todo un espectáculo. Oscuras y púrpuras por abajo, por arriba son teseladas con un intrincado dibujo de zonas claras alternando con parches y nervios de color verde oscuro. Todo recubierto por una capa dura y gruesa de células transparentes, cristalinas, que a la vez protegen de un exceso de luz pero dejan pasar la luz necesaria, brillantes en la luz directa con sus superficies rugosas. Hay muchos parecidos con las hojas de algunas Mesembrianthemum, y los cuerpos cristalinos de algunos Lithops, aunque las plantas de Paphiopedilum niveum prefieren la semisombra al sol y se resguardan al abrigo de arbustos y escarpes calcáreos en su hábitat natural, el archipiélago de las Islas Langkawi, frente a la costa occidental de Tailandia.
Paphiopedilum niveum

Paphiopedilum niveumTodo es tan minúsculo, tan delicado, da un poco de yuyu manipular la planta, limpiarla de alguna algodonosa (que esas siempre encuentran la forma de llegar), un palito, un poco de jabón potásico, enjuagar después, y esperar que haya salido bien la operación. Paphiopedilum niveum
El minúsculo pimpollo que está creciendo es todo menos blanco: peludo a más no poder y con muchas manchas rojas. Está claro que Paphiopedilum niveum no es una forma albina de zapato, sino un zapato predominantemente blanco. También hay una forma albina de este zapato blanco: en sus flores faltan los tonos morados y rojos incluso en el tallo y en la bráctea.

La orquídea verde canaria

Roca volcánica, riscos, musgos, líquenes varios, tal vez DavalliaAllium y Muscari, alguna cerraja y un arbusto para acentuar la umbría, Aeonium y Monanthes, imprescindible: Arisarum vulgare – delatan las condiciones perfectas para la orquídea más común en Gran Canaria: Habenaria tridactylites, la orquídea verde de las canarias.

Habenaria tridactylites
Un grupo jóven sin florecer de Habenaria tridactylites. En GC sólo puede confundirse con la hoja de Scilla haemorroidalis, que puede lucir igual.
Arisarum vulgare
Arisarum vulgare, a la que ¿le han cambiado el nombre a A. simorrhinum?
Habenaria tridactylites
Grupo de Habenaria tridactylites en flor, con pedúnculos de una floración anterior. Se puede ver una cápsula.
Musgo y Aeonium
Musgo (Bryum?) y Aeonium arboreum
Habenaria tridactylites
Grietas entre rocas o en muros de roca viva son lugares aptos para crecer protegida la orquídea verde
Allium roseum
Allium roseum, casi siempre blanco
lichen
Y en las rocas algo más expuestas los líquenes.
Habenaria tridactylites
Aún después de haber sido polinizadas las flores de Habenaria tridactylites persisten algún tiempo
Habenaria tridactylites
Si bien prefiere zonas expuestas, en roquedales y escarpes, también se puede encontrar Habenaria tridactylites en pinares abiertos.
Habenaria tridactylites
Después de la floración, incluso después de marchitar las hojas carnosas, quedan visibles las inflorescencias de Habenaria tridactylites, con muchas cápsulas dehiscentes y diminutas semillas color canela. Aquí con Taeckholmia (Sonchus), Davallia, Aeonium y Euphorbia.

 

Η

 

noid in the dark

No pudo elegir día más frío en lo que va este invierno para abrir su primer pimpollo.

Zygopetalum

A la mañana siguiente ha tenido un poco de sol, pero seguimos con frío. A los Zygos – y a este híbrido – el frío hasta los 10ºC no les hace daño, siempre que estén secos. Aun no huele. 68 x 59 mm de momento.

Zygopetalum

Al segundo día en un momento de sol. Ya empiezan a abrir otros dos pimpollos.

Zygopetalum noid

Ya hay tres flores abiertas, pero por el frío aun no hay olor.

Zygopetalum noid

Al cuarto día ya han abierto cinco flores.

Zygopetalum noid

Ya se siente un poco de olor, como a jacintos.

zygopetalum noid

Ya están todas abiertas.

Zygopetalum noid

Zygopetalum hybrid noid

Zygopetalum hybrid noid

veintitrés años

Leomesezia Lava Burst

En 1970 se registró un híbrido entre Oncidium sarcodes (hoy Gomeza sarcodes) y Rodriguezia secunda (hoy sinónimo de Rdza. lanceolata) que se llamó Rodricidium Primi (hoy Gomguezia Primi). Sería interesante ver una foto de este cruce entre una Gomesa de vistosas flores amarillas con manchas marrones, de vara larga y ramificada y la pequeña Rodriguezia, de flores pequeñas, fuertemente rosadas o rojas. No he encontrado ninguna foto en la red.
Rodriguezia es un pequeño género de epífitas especializadas en colonizar las ramas más finas. Junto a otras conocidas plantas de coleccionista como Ionopsis, Tolumnia, la espectacular Neocogniauxia de flores naranjas y otras pequeñas joyas, estas plantas ‘peinan el aire’ en busca de humedad. En inglés a todas estas plantas se las denomina genéricamente como  “twig-epiphytes”. En cultivo necesitan tener las raíces secas poco después de cada riego. Algo que implica máxima ventilación al tiempo de ofrecer siempre una alta humedad ambiental y un sustrato tan drenante como lo es una fina rama con casi nada de musgo …

Leomesezia Lava Burst

Dada la dificultad relativa a la hora de cultivar estas plantas, Gomguezia Primi posiblemente supusiera un avance hacía un cultivo más fácil. La verdad es que lo ignoro, pero el caso es que ya en 1976 se registró un cruce entre este híbrido con otro ‘twig-epiphyte’, con Leochilus oncidioides.
Leochilus
es otro pequeño género de orquídeas epífitas de porte pequeño y inflorescencias de pocas flores dentro de la alianza de Oncidium. Leochilus oncidioides no parece el candidato perfecto para crear un cruce llamativo. No obstante, el resultado, Leomesezia Mini Primi, es una pequeña planta con flores amarillas y manchas marrones/rojizas, que sigue viva en los viveros especializados. Pasaría a primera vista por ser un pequeño Oncidium o una pequeña Gomesa. La delatan la forma de los sépalos, sobre todo que los sépalos inferiores estén fusionados hasta la mitad – como en Rodriguezia.
Poco ha quedado del color rojo intenso de Rdza. lanceolata.
Se ha impuesto el tamaño reducido de la planta con las inflorescencias cortas y arqueadas, las flores todas mirando a un lado. (Rdza. lanceolata es sinónimo de Rdza. secunda y ‘secunda’ significa precisamente eso: la orientación uniforme de la flores en la vara.)
El color amarillo le viene de Gomesa, la plantabuela.
Leomesezia Mini Primi fue registrado por Howe bajo el nombre de Howeara. Más tarde, el notogénero Howeara cambiaría a Leomesezia.
¿Ya se han perdido?!

Leomesezia Lava Burst

Howeara (Leomesezia) Mini Primi fue cruzada nuevamente con Rdza. lanceolata; la misma especie con la que había empezado todo 23 años antes. El nuevo híbrido floreció en 1993 y fue registrado como Howeara Lava Burst.
Este híbrido ha sido un éxito en el comercio de las orquídea en maceta; con el porte de un Oncidium compacto y pequeño, los pseudobulbos rígidos, unifoliados. Dos varas por bulbo son la regla, y las varas pueden tener una o dos ramificaciones cortas. Ahora sí, se vuelve a imponer el color de Rodriguezia: las flores, de 22mm x 16mm de envergadura, tienen un intenso color rojo frambuesa oscuro, con tonos y manchas anaranjadas en el labelo. La columna corta acaba con una capa blanca, contrastante.
62,5% de sangre lanceolata dan el color, la forma de la vara y la disposición de las flores. Leochilus oncidioides aumenta con otros 25% la sangre de los ‘twig-epiphytes’. Pero aun así parece que esta planta – si nos fiamos de los foros de cultivo de orquídeas – es de cultivo fácil.

Ya veremos.

Leomesezia Lava Burst

Lo que no es nada fácil es sacarle una foto medianamente decente a estas flores. El color, ya de por si difícil para muchas cámaras, la textura algo rugosa pero brillante y la reducida dimensión de las flores que solo abren parcialmente dificultan sacar buenas imágenes. Aumentando la claridad al editar posibilita vistas espectaculares de unas flores que al natural no son así. Oscureciendo la imagen hasta llegar a la intensidad con la que el ojo humano ve el color de la flor, se desvanecen muchas de las sutiles manchas, naranja bajo rojo, que tiene el labelo.

Leomesezia Lava Burst

Las flores, también hay que reconocerlo, son vistosas de cerca. Vistas desde una distancia media son bastante oscuras y unicolores. Sólo al acercarnos y al contemplar una única flor en vez de la vara entera, con bastante luz y el ángulo adecuado, de pronto aparecen las manchas subyacentes.
Quien surfée un poco por la red buscando esta planta verá que hay varios cultivares. En algunos las flores abren más, tienen más amarillo en el labelo y menos color frambuesa. Entre tantas resalta un cultivar de flores rosadas – no rojas – con un labelo salmonicolor y dibujos amarillos a modo de acuarela. Es la única de todas donde reconozco un poco el parentesco con Leochilus.  En teoría, pues jamás he visto un Leochilus en vivo.

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst  – un recorte sin editar, con sol de mañana
Leomesezia Lava Burst
Los característicos pseudobulbos del grupo Oncidinae; unifoliares en Leomesezia y de unos 6 cm de alto
Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst

 

Λ

 

 

Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

Beallara Tahoma 'Glacier Green'

Un conocido híbrido (Mtssa. Cartagena x Oda. Alaskan Sunset) de 1970 (Beall/Moir) que produce grandes flores estrelladas y blancas, con destellos. Algunas manchas tenues en los pétalos (sobre todo en el cultivar ‘Green’) y otros más vistosos de color morado en el labelo blanco que acaba en una punta amarillenta que tarda días en desenrollarse.
Tahoma Glacier también se llama Aliceara, ya que de sus 10 ancestros varias especies han sido reasignadas de género desde que se creó el híbrido. En vista de futuros cambios taxonómicos son muchos los que abogan por no cambiar los nombres a los híbridos – con validez tan sólo en el ámbito horticultural – cada vez que cambia el conocimiento científico.
Sea como fuere, la forma y el tamaño de esta flor delatan a Brassia verrucosa,  que es ‘abuela’ directa  y  participa con un 25%  en este cruce.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Es frecuente que en cruces de orquídeas la combinación de tonos morados con tonos amarillos den como resultado flores casi blancas. También es el caso de Tahoma Glacier.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'
Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

continuará …

to be continued …

kommt noch was nach …

 

Limitaciones para la gente de a pié

Desde algunos meses, la importación a las islas canarias de plantas vivas y semillas directamente del productor se ha complicado y encarecido de forma tal, que para el ciudadano normal  la adquisición de plantas de coleccionista se ha vuelto prácticamente imposible.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Sin aviso previo se ha ‘desactivado’ la normativa que regulaba y permitía expresamente estas importaciones dentro del convenio Schengen y, como viene siendo común en las canarias, nadie reclama y nadie alza la voz.
Para los que nos negamos a seguir el guiño del trapicheo clandestino – como ya pasa con otros productos – no nos queda otra que conformarnos con las plantas producidas a escala industrial en los Países Bajos y que obviamente siguen entrando en igual cantidad a las islas y se encuentran a la venta en los viveros, grandes comercios y en las floristerías.

Ignoro si estos cambios se deben simplemente al afán regulador de la administración local alegando la protección del espacio natural canario y que, a falta de personal cualificado capaz de reconocer aquellos organismos que potencialmente conllevan  un peligro real,  simplemente ha optado por la prohibición total; o si por el contrario se debe al empeño fiscal de acotar las nuevas vías de importación a través de internet, ya sea entre particulares o a través de las grandes plataformas de venta online, que tan difíciles parecen ser de fiscalizar si no hay suficiente personal especializado.

Phalaenopsis noid

Para los que eligen sus plantas de interior asegún el color de las cortinas del livin, sigue habiendo mucha variedad para elegir. Las tres empresas locales presentes en las bolsas de planta y flor neerlandesas ahora mismo estarán haciendo su agosto.
¿Serán ellos el lobby detrás de esta movida?

A los que nos tomamos en serio la afición, lo que queda ahora es la desolación y las perspectivas no son nada alentadoras.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Entre las orquídeas sólo se suele citar una única especie como invasora: Oeceoclades maculata, una terrestre tropical africana, que ha dado el salto a los neo-trópicos (en 1827, Brasil), expandiéndose desde ahí hasta llegar al Caribe (1967, Puerto Rico) y Florida.
Pero hay más orquídeas que han saltado de continente en continente. Epipactis helleborine, una terrestre común en toda Eurasia boreal ha dado el salto al norte de América como planta medicinal, y está cerrando paulatinamente su presencia circumboreal.

La gran mayoría de las orquídeas ‘invasivas’ – mejor sería decir: asilvestradas – son orquídeas tropicales que se han propagado por otras zonas tropicales. De estas, la mayoría a su vez son orquídeas terrestres, de sotobosque o espacios semiabiertos. Apenas hay alguna orquídea epífita – Dendrobium crumenatum – que ha logrado establecerse lejos de su origen.

Paphiopedilum noid 'Catalunya'

Para los ecosistemas de clima mediterráneo-atlántico no hay constancia de orquídea ‘invasora’ alguna. Hay una ‘mala-hierba’ en césped – Zeuxine strateumatica, introducida con las mismas semillas del césped – cuyo crecimiento depende tanto del riego como de la siega, y cuya supervivencia fuera de las zonas de cultivo en clima mediterráneo de los EEUU aun es una incógnita.
Muchas orquídeas asilvestradas tropicales suelen colonizar zonas degradadas (casi siempre por deforestación), sin competir mucho con especies locales.
Nuevas introducciones, por ejemplo Trichopodium flavum en Florida y el Caribe, parecen preferir nichos ecológicos ocupados por pocas especies.  Todos estos neófitos dependen de una generosa pluviometría (o riegos).

En total, apenas estamos hablando de unas pocas decenas de especies de orquídeas que han sido capaces de sobrevivir en tierras alóctonas. Siendo la mayor familia de plantas de flor (unas 25 a 30.000 especies), compitiendo con las asteráceas (la familia de las margaritas), el número de orquídeas potencialmente invasivas es francamente abarcable.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

La propagación natural de las orquídeas en tierras ‘de acogida’ se ve limitada por la falta de polinizadores específicos (en orquídeas no autógamas) y la ausencia de las micorrizas necesarias para la germinación de las semillas.
Dado que las orquídeas epífitas comúnmente cultivadas provienen de zonas donde la pluviosidad o coincide con la época calurosa (Laeliaceae en América y Dendrobieae en las zonas monzónicas)  o de zonas dónde la pluviosidad es constante durante todo el año (Pleurothallidinae en América, Coelogyninae en Asia), son incapaces de sobrevivir sin protección en las Canarias, donde la pluviosidad máxima coincide con la época fría y los períodos de sequía son obligatorios en verano (incluso en la laurisilva) y los cursos de agua son punto menos que inexistentes.
Por otro lado, las terrestres o son tropicales (Phaius, Eulophia, Arundina etc.) y sucumbirían a los suelos húmedos y a la vez fríos del invierno insular o, por el contrario, provienen de zonas de alta montaña y/o pluviosidad constantemente alta (Cymbidium, Paphiopedilum, Phragmipedium), no tolerando por lo tanto el verano seco insular.

El autor no conoce ninguna especie de orquídea que haya logrado sobrevivir independientemente como planta de jardín o asilvestrada en las Canarias: florecer, fructificar y germinar.
¡Y bien que se ha intentado … !

La única especie de orquídea que quizás haya llegado a germinar espontáneamente sea Epidendrum cf. secundum (o un híbrido de este); cultivares de varios colores de esta orquídea son habituales en los jardines de La Palma, La Gomera y el norte de Tenerife.

Solo queda mirar los patógenos que podrían portar las orquídeas, como razón para excluir su importación al territorio canario.
Dado que todos los productores del ámbito Schengen, por el simple hecho que el clima continental europeo obliga a ello, cultivan bajo invernadero y con rigurosos controles  de sanidad, con normas que marca la misma Unión Europea, ninguna orquídea proveniente de la zona Schengen lleva patógenos. Al estar cultivadas sin tierra, tampoco hay peligro por los patógenos propios de cultivos en tierra (diversos hongos, principalmente).
Es más, las orquídeas de invernadero, las bellas del ‘montón’, suelen llevar expresamente en su etiqueta que no son aptas para el consumo humano. No es porque las orquídeas sean venenosas en si, que no lo son.

Sino por la cantidad de veneno que llevan encima.

Gnomos de una hoja

Bulbophyllum
Bulbophyllum

El género Bulbophyllum es el mayor género de orquídeas – o quizás deba escribir que es el mayor, aun. Con aproximadamente unas 2000 especies (2800 sinónimos) repartidas en 120 secciones (para hacer manejable cualquier trabajo con este grupo), y un par de especies nuevas para la ciencia descritas cada año, es previsible que el género Bulbophyllum – uno de los pocos géneros pantropicales de orquídeas – en un futuro quede dividido en unidades menores.
Está resultando muy complicado definir las características comunes no ya de todo el género, sino incluso de las secciones. Ni la genética ha ayudado en este caso – hasta ahora. Cirrhopetalum, durante mucho tiempo separado de Bulbophyllum, ha vuelto a fusionarse precisamente por la inconstancia de los rasgos diferenciales.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleberry'

Repartidos por los trópicos de todo el mundo, el centro de diversidad – y el centro desde dónde se dispersaron las especies pertenecientes a Bulbophyllum –  es Papúa Nueva Guinea, con unas 600 especies.
Hay especies en las islas del índico, en Madagascar y el África tropical.
Crecen especies en la India y los estados del Himalaya, en el sur de China, en todo el sureste asiático, en Filipinas, Japón y Australia. También han colonizado las islas del Pacífico.
En América se encuentran desde México hasta Minas Gerais, en Brasil.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleburry'

Una de las características del género es que portan una o dos hojas grandes en unos pseudobulbos comparativamente pequeños. Son plantas que prefieren generalmente la penumbra y la alta humedad que suele ir asociada. No tienen raíces largas, pero muchas raíces cortas que se agarran fuertemente al sustrato. Algunas crecen con los bulbos espaciados entre si, otras forman perfectas hileras de pequeños bulbos que pueden persistir muchos años después de haber perdido su hoja.
Las inflorescencias son basales y muy diversas. Algunas veces forman umbelas de flores pequeñas dispuestas de forma radial aparentando una única flor mucho mayor. Los labelos, casi siempre pequeños, suelen tener mucha movilidad, y los pétalos llevan pequeños pelos y apéndices que a la menor brisa aparentan animales aleteando.
Muchas veces los sépalos inferiores son mayores que todo el resto de la flor y quedan unidos entre si al abrir la flor presentando su cara exterior al visitante. Con colores y destellos son el aparato vistoso que de lejos atrae a los polinizadores.

Y luego está el olor …

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

El olor es uno de los principales atractivos de estas orquídeas.
Sobre todo para moscas carroñeras. Entre las especies de Bulbophyllum se encuentran aquellas flores del reino vegetal con los olores más pútridos conocidos, emulando carne putrefacta, lugar para depositar los huevos para un gran grupo de insectos, los cuales en su busca – siguiendo su olfato – llegarán hasta las flores y se convertirán en polinizadores.

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

continuará …

supardii

Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
La quinta flor de Paphiopedilum supardii, con los primeros rayos de sol de su primera mañana

Paphiopedilum supardii, el payaso dentro de los Paphiopedilum multiflorales.

 

Δ

La belleza está en …

Paphiopedilum supardii

Cuando una flor es simplemente fea,  se suele recurrir a frases hechas para esquivar nombrar la verdad. Y más aun cuando la floración esperada es la de un Paphiopedilum que, verdad o mentira eso aun está por ver, es considerado el ‘rey de los zapatos’.
Aunque he de reconocer que una pequeña mosca sírfida – ese mismo género de moscas que en el lejano Kalimantan se ocupan de polinizar estas flores (y de paso dejar un par de huevos engañados por unas crías de pulgón que no están) – que vino a visitar esta flor a los dos días de abrir, si logró confortarme bastante.
A los ojos de esa mosca la flor era lo suficientemente bella como pasarse todo un día buscándola y encontrándola dentro de casa. Que tampoco es que haya muchos sírfidos en una gran ciudad costera, ni ninguno de los sírfidos de por acá jamás ha podido oler una flor de estas con anterioridad.
Pero ahí estaba la mosca, enganchada a las feromonas y a su programación y me hizo olvidar que esta flor es bestialmente fea para pasar a ser inmensamente interesante.

Paphiopedilum supardii
Impresionante cantidad de feromonas debe de haber soltado esta flor de Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Buscando aterrizar sobre Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Todas las flores de Paphiopedilum supardii y los pimpollos que den acceso al estaminoide son visitadas
Paphiopediloum supardii
Durante más de dos horas la pequeña mosca visita las flores de Paphiopedilum supardii y coloca sus huevos en distintos puntos de la flor
Paphiopedilum supardii
Con sumo cuidado coloca más huevos sobre el estaminoide

Volviendo al aspecto de la belleza, es llamativo que cada flor de la vara de Paphiopedilum supardii presenta una especie de torsión en cada flor. En cualquier otro Paphiopedilum eso sería considerado una malformación.  En esta especie sin embargo parece ser la regla y tiene su propia simetría:
– las flores a la izquierda da la vara presentan una torsión hacía la vara, formando la flor una figura como de 5:00 en las manecillas de un reloj (= un ángulo de 150º), mientras que
– las flores a la derecha de las vara presentan una torsión equivalente, tomando la figura de 7:00 (un ángulo de 210º). La desviación del hipotético eje simétrico de la flor es de 30º en cada flor.

Paphiopedilum supardii
Esta flor ‘da las cinco’. La torsión, más que un ángulo centrado en el estaminoide se mueve sobre un círculo
Paphiopedilum supardii
Esta flor, la segunda en la vara y en el lado opuesto, muestra una torsión correspondiente ‘dando las siete’.

Una vez que hemos aceptado esta torsión de cada una de las flores como algo inherente a la ‘belleza’ de esta especie, hay que resaltar el escaso tamaño de las flores. Dentro del grupo de los Paphiopedilum multiflorales (Polyantha) la flor es de las pequeñas, aunque en honor a la verdad es que también compiten con la mayor flor de todos los Paphiopedilum, que mide desde los 20 a los 30ypocos cm de punta en punta… La extensión natural de la flor – sin estirar – es de 9 – 11cm (según las formas individuales de los sépalos, distintos de flor en flor) de alto por tan sólo 4 – 6 cm de ancho.

Con este reducido tamaño cobra más importancia que las brácteas, que sí son grandes y vistosas, a los dos días de abrir la flor se marchitan y secan, dando a la vara la apariencia de estar en las últimas – mientras que aun hay pimpollos por abrir.

Paphiopedilum supardii
Las brácteas marrones y secas
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii ‘The Ugly Swan’ – el cisne feo que llegó como rothschildanum y se convirtió en el supardii más bonito que tengo

 

Σ

Control después de trasplantar

Después de trasplantar la planta va a reaccionar.

Reaccionará a
– la pérdida de raíces vivas y posibles cortes o fisuras
– la pérdida de contacto directo de los rizoides con el sustrato
– el cambio en la composición del sustrato (aireación, humedad, capacidad de retención de agua, pH, intercambio de iones)
– la pérdida de alguna hoja (fotosíntesis, respiración)
– patrón de riego distinto después del trasplante y
posiblemente reaccionará a su nuevo emplazamiento.

Estas reacciones son normales y son esperadas. Pero hay que controlar.

Paphiopedilum Berenice trasplante III control 1
Podredumbre, a los dos días de trasplantar.

Berenice empezó a amarillear dos hojas a los dos días después del trasplante. Es normal que una planta reduzca sus partes aéreas después de un trasplante: es su forma de adaptar la parte que necesita suministro a aquella otra – reducida por el trasplante – capaz de proporcionarlo. Las hojas son las dos hojas de mayor edad, en los brotes que florecieron hace dos años. Mientras sólo se vean afectadas las hojas antiguas no hay peligro.
Lo que hay que vigilar es que una de las hojas no solo amarillea sino que se ha vuelto de color amarillo-marrón y tiene un aspecto como aceitado – está pudriendo. (La foto está aumentada de color para hacer más visible la zona a controlar.)

Paphiopedilum Berenice Trasplante III, control
Dos día después: la podredumbre va extendiéndose hacia el ápice de la hoja. Sin embargo no ha ‘saltado’ a la hoja enfrente, que solamente amarillea.

Esta pudrición de color claro y evolución moderadamente lenta no necesita ser preocupante, pero en cuanto se pueda extraer la hoja con un leve tirón, la quitaré. Hasta ese momento es vigilar que no se extienda a otros tejidos, manteniendo las hojas secas – ¡no pulverizar! – y regando con mucho cuidado para no mojar las partes verdes. Y obviamente agua muy limpia y baja en sales (en mi región agua embotellada) y nada de abonos.

Trasplante Berenice III
Esta hoja se despide bien, sin prisas y sin podredumbre.

Las hojas viejas de un Paphiopedilum se vuelven amarillas y luego, desde su base, comienzan a ponerse marrón oscuro. Es un proceso que puede ser bastante lento. No tiene peligro alguno. Cuando la base de la hoja empieza a descomponerse, con un suave tirón, y sujetando bien la planta, se quita sin formar heridas. Si no sale a la primera, hay que esperar. A quien no le guste tener una planta con una hoja amarilla, puede cortarla a medida. Pero jamás  hay que arrancar una hoja que aun está fuertemente unida a la base de la planta: es allí donde se forman las raíces, donde están las yemas que pueden llevar a un brote nuevo y esa zona hay que protegerla al máximo.

trasplantar III control 2 rizoides
Son los rizoides los que se adhieren al sustrato manteniendo la planta en posición

Una de las ventajas de las macetas transparentes es la posibilidad de controlar el crecimiento de las raíces. Lo que deseamos ver son las puntas blancas y amarillentas de las raíces en crecimiento. A cm y medio de la punta muestran los rizoides, un denso ‘cepillo’ de filamentos que sirven tanto para adherirse al sustrato como para aumentar la superficie activa de la raíz. Para evitar que las macetas transparentes se llenen de algas verdes, se coloca la maceta transparente en otra maceta del mismo tamaño, pero opaca. Que sea justo del mismo tamaño es importante para que no sirva de cobijo a las crías de cucarachas, que adoran este tipo de cueva húmeda artificial. En la segunda foto se ve, que la maceta opaca es demasiado grande – tendré que buscar otra, de momento es la única que tenía a mano …
El sistema de la doble maceta a mi me ha funcionado de maravilla.

maceta doble
Maceta doble, del tamaño adecuado, aquí con Phragmipedium
Trasplante Berenice III
¡Las primeras raíces!

Si a las dos o tres semanas de trasplantar las primeras raíces muestran su crecimiento a través de la maceta transparente podemos dar por exitoso el trasplante. Aun es conveniente no regar demasiado – las raíces crecen tanto más si tienen que ‘estirarse’ para conseguir agua y minerales.
Al regar poco, tampoco abonaremos ya que cualquier cantidad de abono, al no regar y drenar, se acumularían los minerales hasta niveles tóxicos que provocarían necrosis visibles en los ápices de las hojas.

Trasplante Paphiopedilum
Además de las raíces que ya estaban a la hora del trasplante, es un alivio ver crecer raíces nuevas desde la base del brote así como brotes nuevos

continuará

to be continued

wird schon noch fortgesetzt …