dormancia – orquídeas sin hojas

la bella durmiente: Eulophia

dormancia 2: barkeria

Dormancia 3: Galeandra
Cuando se tiene afición por las orquídeas, es muy probable que la colección algún día se vea incrementada por alguna especie de hoja caduca. Son muchas las orquídeas – epífitas y terrestres – que optan durante su ciclo anual por desprenderse de una parte o de todas sus hojas, quedando tan solo los pseudobulbos, pelados y aparentemente secos, y en el caso de las terrestres a veces ni eso. Incluso hay orquídeas epífitas sin bulbos – monopodiales casi todas – que pueden perder todas sus hojas, dejando a la vista tan solo un amasijo de raíces fuertemente pegadas al tronco o a la rama que las vio nacer. Luego están aquellas especies que aparentemente nunca tienen hojas, pero esa es una historia que se contará en otro lugar, en otra ocasión.

La razón por la que una planta opta por descartar las hojas que le sirven para asimilar y crecer y en las que tiene almacenadas buena parte de su masa orgánica siempre es la misma: evitar la muerte de toda la planta por deshidratación. Deshacerse de las células verdes, las que convierten la energía solar en crecimiento, es un riesgo calculado y necesario cuando escasea el agua. Sin agua, la célula verde no cumple con su función. El ciclo del agua – transpiración y evaporación, y la reposición del agua a través de las raíces (mayoritariamente) – es el circuito imprescindible de la planta tanto para poder asimilar, como para respirar, como para la absorción de minerales y el transporte de estos, y finalmente, el transporte de los productos asimilados en las hojas hacía su lugar de destino: flores, frutos y semillas. En cuanto una hoja siente estrés hídrico, cierra los poros (estomas) que tiene repartidos por el envés. Si esto no es suficiente, directamente reduce la asimilación o cambia de tipo de asimilación, abriendo los estomas solo por las noches. Si el ahorro hídrico sigue siendo insuficiente, la planta reduce la superficie de asimilación: menos hojas transpiran menos.
dormancia 4: yema Eulophia

dormancia 5: Barkeria yema

dormancia 6: Galeandra yema
El aficionado inexperto, al ver las hojas amarilleando y mustias, intuye falta de agua y riega. Por lo general esto equivale a una muerte segura de la planta.  Al contrario de muchas plantas ornamentales anuales y perennes, que crecen y florecen en función de la cantidad de agua y abono que reciben, las plantas de hoja semicaduca o caduca están programadas para un parón drástico en su crecimiento. No van a dejar de desprenderse de sus hojas aunque reciban agua, pero las raíces, que pasivamente absorben agua aunque no la puedan transportar a ninguna parte precisamente por faltar hojas que transpiren, ante tanto encharcamiento mueren rápidamente. Para la planta, ser de hoja caduca no es opcional. La dormancia está programada para poder sobrevivir en épocas de sequía (ya sea invernal o estival) y es tan obligatoria como segura es la llegada de la estación de sequía anual.

Al terminar la fase de dormancia, las yemas empiezan a engordar y a crecer. Vuelve a aparecer tejido verde tierno, células llenas de clorofila que convierten la energía solar en masa vegetal. Al principio, la planta crece tirando de sus reservas: los pseudobulbos tienen almacenados agua y nutrientes. Las raíces del año anterior, con el velamen blanco, seco y receptivo están a la espera de la primera humedad, de las primeras gotas de lluvia. La mayoría de las orquídeas retienen aun el crecimiento de nuevas raíces. También el cultivador esperará con los riegos: aumenta cuidadosamente la humedad ambiental, pulveriza ligeramente, tienta a la planta sin obligarla …

Las primeras raíces aparecerán mucho mas tarde, buscando encontrar humedad en el sustrato aun seco, alentadas por la alta humedad ambiental que han dejado las primeras lluvias.dormancia 7: Eulophia en mayo

durmiente 8: Barkeria Marsh Monarch en May

durmiente 9: Galeandra en mayo
A mediados de mayo las plantas ya han reverdecido y están llenas de vida. Eulophia guineensis este año no florecerá – la vara floral aparece antes o junto al nuevo brote, y si no ha aparecido ya, es que este bulbo no va a florecer; sin embargo hay raíces gordas y frescas, la base del nuevo bulbo ya comienza a hincharse y ha aparecido un segundo brote en un bulbo trasero. En esta fase Eulophia está recibiendo fuertes riegos, casi diarios, y ligeros complementos de abono líquido. Está en semi sombra en el jardín, con intervalos de sol por las mañanas, con máxima ventilación.

Con muchas yemas pero un solo brote nuevo, Barkeria es fiel al modus operandi de su género:  crecimiento en un breve plazo de tiempo, las raíces del año anterior asumiendo todo el trabajo, hojas correosas, grandes y pocas. La planta, que vino sin sustrato en una maceta de plástico llena de raíces blancas, muy gordas, ha sido trasplantada recientemente a un cesto, igualmente sin apenas sustrato, pero con fibra de palmera que tapiza el cesto por dentro, protegiendo las raíces sin taparlas. Riegos fuertes cuando las raíces están blancas en su totalidad; hasta que no se secan todas las raíces y el cesto, no hay nuevo riego. Pulverizaciones diarias. Posición muy luminosa, con intervalos de sol directo, muy aireada, y todo a la espera de a) raíces y b) que crezca fuerte la vara floral que ya se adivina en el meollo del abanico de hojas: la pequeña hoja que se ve es una bráctea (la espata de otras orquídeas del grupo de las Laelia) que viene llena. Barkeria comienza la vara floral mucho antes de acabar con el crecimiento del pseudobulbo.

Si Eulophia es compacta, jugosa y muy rústica, Galeandra es delicada y frágil. En apariencia, pues el brote crece con el mismo vigor de su compañera africana y las raíces son gordas, blancas y aptas para captar la mas mínima lluvia que caiga encima. De momento el nuevo tallo está a medio crecer, sin atisbo de vara aun. La planta está plantada en un cesto, para garantizar un máximo drenaje. Recibe ligeros riegos y frecuentes pulverizaciones, hasta varias veces al día. Entre riegos, tanto el musgo que sirve de referencia, como la base del cesto se secan antes de volver a regar. Apenas recibe abono. Está al aire libre, bajo un tamiz que no permite que le de el sol de lleno, colgando entre muchas otras plantas que entre todas hacen un ambiente húmedo  y algo fresco.
dormancia 10: la primera en flor, Barkeria
Llenamos la oncena con la primera floración, a mediados de junio de Barkeria Marsh Monarch ‘Pedro Zerolo’. Es ahora que brotan las primeras raíces, de unos 2 cm la mayor, muy gordas, muy verdes. También hay alguna punta de raíz del año anterior que vuelve a crecer.
Galeandra sigue igual de delicada, las hojas presentan daños de alguna plaga, pero sigue creciendo y hay buenas raíces.
Mientras, Eulophia está engordando sobre todo por debajo de linea de tierra, brotan nuevas raíces a media altura de los nuevos bulbos y está gozando de los frecuentes riegos y algún abono. Es con diferencia la planta mas frondosa de las tres a estas alturas del año.

δ

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