Otra vez Diciembre

Este año van a ser dos varas. Y son de las rápidas.

Dendrobium miyakei 'Margaret Thompson'
Dendrobium miyakei ‘Margaret Thompson’: la vara nº 1, 7 de diciembre
Dendrobium miyakei 'Margaret Thompson'
La segunda vara de Dendrobium miyakei ‘Margaret Thompson’, siete de diciembre. Se ven los restos de la primera floración del año pasado en la punta del pseudobulbo.
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Black Friday

je suis Bir al-Abed
je suis Bir al-Abed

De nuevo

se me queda pequeño mi blog
podría perfectamente escribir sobre orquídeas
si en los medios de comunicación
que me rodean
dieran las noticias.

Qué poco
nos importa egipto.
Sólo fue ayer que el mayor atentado del daesh
acabara con la vida de más de 305 personas.

Pero hoy
la noticia ya no está en portada

prensa manipuladora, esta vez por omisión.

 

 

veintitrés años

Leomesezia Lava Burst

En 1970 se registró un híbrido entre Oncidium sarcodes (hoy Gomeza sarcodes) y Rodriguezia secunda (hoy sinónimo de Rdza. lanceolata) que se llamó Rodricidium Primi (hoy Gomguezia Primi). Sería interesante ver una foto de este cruce entre una Gomesa de vistosas flores amarillas con manchas marrones, de vara larga y ramificada y la pequeña Rodriguezia, de flores pequeñas, fuertemente rosadas o rojas. No he encontrado ninguna foto en la red.
Rodriguezia es un pequeño género de epífitas especializadas en colonizar las ramas más finas. Junto a otras conocidas plantas de coleccionista como Ionopsis, Tolumnia, la espectacular Neocogniauxia de flores naranjas y otras pequeñas joyas, estas plantas ‘peinan el aire’ en busca de humedad. En inglés a todas estas plantas se las denomina genéricamente como  “twig-epiphytes”. En cultivo necesitan tener las raíces secas poco después de cada riego. Algo que implica máxima ventilación al tiempo de ofrecer siempre una alta humedad ambiental y un sustrato tan drenante como lo es una fina rama con casi nada de musgo …

Leomesezia Lava Burst

Dada la dificultad relativa a la hora de cultivar estas plantas, Gomguezia Primi posiblemente supusiera un avance hacía un cultivo más fácil. La verdad es que lo ignoro, pero el caso es que ya en 1976 se registró un cruce entre este híbrido con otro ‘twig-epiphyte’, con Leochilus oncidioides.
Leochilus
es otro pequeño género de orquídeas epífitas de porte pequeño y inflorescencias de pocas flores dentro de la alianza de Oncidium. Leochilus oncidioides no parece el candidato perfecto para crear un cruce llamativo. No obstante, el resultado, Leomesezia Mini Primi, es una pequeña planta con flores amarillas y manchas marrones/rojizas, que sigue viva en los viveros especializados. Pasaría a primera vista por ser un pequeño Oncidium o una pequeña Gomesa. La delatan la forma de los sépalos, sobre todo que los sépalos inferiores estén fusionados hasta la mitad – como en Rodriguezia.
Poco ha quedado del color rojo intenso de Rdza. lanceolata.
Se ha impuesto el tamaño reducido de la planta con las inflorescencias cortas y arqueadas, las flores todas mirando a un lado. (Rdza. lanceolata es sinónimo de Rdza. secunda y ‘secunda’ significa precisamente eso: la orientación uniforme de la flores en la vara.)
El color amarillo le viene de Gomesa, la plantabuela.
Leomesezia Mini Primi fue registrado por Howe bajo el nombre de Howeara. Más tarde, el notogénero Howeara cambiaría a Leomesezia.
¿Ya se han perdido?!

Leomesezia Lava Burst

Howeara (Leomesezia) Mini Primi fue cruzada nuevamente con Rdza. lanceolata; la misma especie con la que había empezado todo 23 años antes. El nuevo híbrido floreció en 1993 y fue registrado como Howeara Lava Burst.
Este híbrido ha sido un éxito en el comercio de las orquídea en maceta; con el porte de un Oncidium compacto y pequeño, los pseudobulbos rígidos, unifoliados. Dos varas por bulbo son la regla, y las varas pueden tener una o dos ramificaciones cortas. Ahora sí, se vuelve a imponer el color de Rodriguezia: las flores, de 22mm x 16mm de envergadura, tienen un intenso color rojo frambuesa oscuro, con tonos y manchas anaranjadas en el labelo. La columna corta acaba con una capa blanca, contrastante.
62,5% de sangre lanceolata dan el color, la forma de la vara y la disposición de las flores. Leochilus oncidioides aumenta con otros 25% la sangre de los ‘twig-epiphytes’. Pero aun así parece que esta planta – si nos fiamos de los foros de cultivo de orquídeas – es de cultivo fácil.

Ya veremos.

Leomesezia Lava Burst

Lo que no es nada fácil es sacarle una foto medianamente decente a estas flores. El color, ya de por si difícil para muchas cámaras, la textura algo rugosa pero brillante y la reducida dimensión de las flores que solo abren parcialmente dificultan sacar buenas imágenes. Aumentando la claridad al editar posibilita vistas espectaculares de unas flores que al natural no son así. Oscureciendo la imagen hasta llegar a la intensidad con la que el ojo humano ve el color de la flor, se desvanecen muchas de las sutiles manchas, naranja bajo rojo, que tiene el labelo.

Leomesezia Lava Burst

Las flores, también hay que reconocerlo, son vistosas de cerca. Vistas desde una distancia media son bastante oscuras y unicolores. Sólo al acercarnos y al contemplar una única flor en vez de la vara entera, con bastante luz y el ángulo adecuado, de pronto aparecen las manchas subyacentes.
Quien surfée un poco por la red buscando esta planta verá que hay varios cultivares. En algunos las flores abren más, tienen más amarillo en el labelo y menos color frambuesa. Entre tantas resalta un cultivar de flores rosadas – no rojas – con un labelo salmonicolor y dibujos amarillos a modo de acuarela. Es la única de todas donde reconozco un poco el parentesco con Leochilus.  En teoría, pues jamás he visto un Leochilus en vivo.

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst

Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst  – un recorte sin editar, con sol de mañana
Leomesezia Lava Burst
Los característicos pseudobulbos del grupo Oncidinae; unifoliares en Leomesezia y de unos 6 cm de alto
Leomesezia Lava Burst
Leomesezia Lava Burst

 

Λ

 

 

Schön am Boden halten …

Bougainvillea

Strenggenommen ist Bougainvillea zwar schon sagenhaft aber mitnichten ein Unkraut.
Niemals habe ich einen Sämling entdeckt oder gar einen Busch, der nicht gepflanzt worden wäre. Ich bin mir nicht eimal sicher, bewusst Samen in den abgeblühten Blütenständen gesehen zu haben. Aber das kann täuschen.

Nicht täuschen kann die Schönheit dieser simplen Blüten, sowohl am Busch, als auch durch sommerliche Trockenheit am Boden. Wind und Calima haben die eh schon papiernen Hüllblätter getrocknet und in der Farbe erhalten.
Ein wahrer Luxus am Boden.
Von wegen Falllaub.

Bougainvillea

En el fondo, la bugambilia ni es una malahierba – y no debería aparecer en esta sección del blog – pero desde luego tampoco deja de ser espectacular.
Jamás le he encontrado una plántula asilvestrada ni un arbusto que no fuera plantado. Tampoco recuerdo haber visto alguna semilla en la base de sus diminutas flores. Igual me equivoco.

Donde no cabe equívoco es en la belleza de estas simples flores, ya sea en sus ramas, o resecas y coloridas en la acera tras la calima estival. ¡Vaya un lujo de hojarasca!

Ni que fuera basura.

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea

Bougainvillea
Bougainvillea

 

β

 

 

Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

Beallara Tahoma 'Glacier Green'

Un conocido híbrido (Mtssa. Cartagena x Oda. Alaskan Sunset) de 1970 (Beall/Moir) que produce grandes flores estrelladas y blancas, con destellos. Algunas manchas tenues en los pétalos (sobre todo en el cultivar ‘Green’) y otros más vistosos de color morado en el labelo blanco que acaba en una punta amarillenta que tarda días en desenrollarse.
Tahoma Glacier también se llama Aliceara, ya que de sus 10 ancestros varias especies han sido reasignadas de género desde que se creó el híbrido. En vista de futuros cambios taxonómicos son muchos los que abogan por no cambiar los nombres a los híbridos – con validez tan sólo en el ámbito horticultural – cada vez que cambia el conocimiento científico.
Sea como fuere, la forma y el tamaño de esta flor delatan a Brassia verrucosa,  que es ‘abuela’ directa  y  participa con un 25%  en este cruce.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Es frecuente que en cruces de orquídeas la combinación de tonos morados con tonos amarillos den como resultado flores casi blancas. También es el caso de Tahoma Glacier.

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'

Beallara Tahoma Glacier 'Green'
Beallara Tahoma Glacier ‘Green’

continuará …

to be continued …

kommt noch was nach …

 

Limitaciones para la gente de a pié

Desde algunos meses, la importación a las islas canarias de plantas vivas y semillas directamente del productor se ha complicado y encarecido de forma tal, que para el ciudadano normal  la adquisición de plantas de coleccionista se ha vuelto prácticamente imposible.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Sin aviso previo se ha ‘desactivado’ la normativa que regulaba y permitía expresamente estas importaciones dentro del convenio Schengen y, como viene siendo común en las canarias, nadie reclama y nadie alza la voz.
Para los que nos negamos a seguir el guiño del trapicheo clandestino – como ya pasa con otros productos – no nos queda otra que conformarnos con las plantas producidas a escala industrial en los Países Bajos y que obviamente siguen entrando en igual cantidad a las islas y se encuentran a la venta en los viveros, grandes comercios y en las floristerías.

Ignoro si estos cambios se deben simplemente al afán regulador de la administración local alegando la protección del espacio natural canario y que, a falta de personal cualificado capaz de reconocer aquellos organismos que potencialmente conllevan  un peligro real,  simplemente ha optado por la prohibición total; o si por el contrario se debe al empeño fiscal de acotar las nuevas vías de importación a través de internet, ya sea entre particulares o a través de las grandes plataformas de venta online, que tan difíciles parecen ser de fiscalizar si no hay suficiente personal especializado.

Phalaenopsis noid

Para los que eligen sus plantas de interior asegún el color de las cortinas del livin, sigue habiendo mucha variedad para elegir. Las tres empresas locales presentes en las bolsas de planta y flor neerlandesas ahora mismo estarán haciendo su agosto.
¿Serán ellos el lobby detrás de esta movida?

A los que nos tomamos en serio la afición, lo que queda ahora es la desolación y las perspectivas no son nada alentadoras.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

Entre las orquídeas sólo se suele citar una única especie como invasora: Oeceoclades maculata, una terrestre tropical africana, que ha dado el salto a los neo-trópicos (en 1827, Brasil), expandiéndose desde ahí hasta llegar al Caribe (1967, Puerto Rico) y Florida.
Pero hay más orquídeas que han saltado de continente en continente. Epipactis helleborine, una terrestre común en toda Eurasia boreal ha dado el salto al norte de América como planta medicinal, y está cerrando paulatinamente su presencia circumboreal.

La gran mayoría de las orquídeas ‘invasivas’ – mejor sería decir: asilvestradas – son orquídeas tropicales que se han propagado por otras zonas tropicales. De estas, la mayoría a su vez son orquídeas terrestres, de sotobosque o espacios semiabiertos. Apenas hay alguna orquídea epífita – Dendrobium crumenatum – que ha logrado establecerse lejos de su origen.

Paphiopedilum noid 'Catalunya'

Para los ecosistemas de clima mediterráneo-atlántico no hay constancia de orquídea ‘invasora’ alguna. Hay una ‘mala-hierba’ en césped – Zeuxine strateumatica, introducida con las mismas semillas del césped – cuyo crecimiento depende tanto del riego como de la siega, y cuya supervivencia fuera de las zonas de cultivo en clima mediterráneo de los EEUU aun es una incógnita.
Muchas orquídeas asilvestradas tropicales suelen colonizar zonas degradadas (casi siempre por deforestación), sin competir mucho con especies locales.
Nuevas introducciones, por ejemplo Trichopodium flavum en Florida y el Caribe, parecen preferir nichos ecológicos ocupados por pocas especies.  Todos estos neófitos dependen de una generosa pluviometría (o riegos).

En total, apenas estamos hablando de unas pocas decenas de especies de orquídeas que han sido capaces de sobrevivir en tierras alóctonas. Siendo la mayor familia de plantas de flor (unas 25 a 30.000 especies), compitiendo con las asteráceas (la familia de las margaritas), el número de orquídeas potencialmente invasivas es francamente abarcable.

Phalaenopsis noid 'Catalunya'

La propagación natural de las orquídeas en tierras ‘de acogida’ se ve limitada por la falta de polinizadores específicos (en orquídeas no autógamas) y la ausencia de las micorrizas necesarias para la germinación de las semillas.
Dado que las orquídeas epífitas comúnmente cultivadas provienen de zonas donde la pluviosidad o coincide con la época calurosa (Laeliaceae en América y Dendrobieae en las zonas monzónicas)  o de zonas dónde la pluviosidad es constante durante todo el año (Pleurothallidinae en América, Coelogyninae en Asia), son incapaces de sobrevivir sin protección en las Canarias, donde la pluviosidad máxima coincide con la época fría y los períodos de sequía son obligatorios en verano (incluso en la laurisilva) y los cursos de agua son punto menos que inexistentes.
Por otro lado, las terrestres o son tropicales (Phaius, Eulophia, Arundina etc.) y sucumbirían a los suelos húmedos y a la vez fríos del invierno insular o, por el contrario, provienen de zonas de alta montaña y/o pluviosidad constantemente alta (Cymbidium, Paphiopedilum, Phragmipedium), no tolerando por lo tanto el verano seco insular.

El autor no conoce ninguna especie de orquídea que haya logrado sobrevivir independientemente como planta de jardín o asilvestrada en las Canarias: florecer, fructificar y germinar.
¡Y bien que se ha intentado … !

La única especie de orquídea que quizás haya llegado a germinar espontáneamente sea Epidendrum cf. secundum (o un híbrido de este); cultivares de varios colores de esta orquídea son habituales en los jardines de La Palma, La Gomera y el norte de Tenerife.

Solo queda mirar los patógenos que podrían portar las orquídeas, como razón para excluir su importación al territorio canario.
Dado que todos los productores del ámbito Schengen, por el simple hecho que el clima continental europeo obliga a ello, cultivan bajo invernadero y con rigurosos controles  de sanidad, con normas que marca la misma Unión Europea, ninguna orquídea proveniente de la zona Schengen lleva patógenos. Al estar cultivadas sin tierra, tampoco hay peligro por los patógenos propios de cultivos en tierra (diversos hongos, principalmente).
Es más, las orquídeas de invernadero, las bellas del ‘montón’, suelen llevar expresamente en su etiqueta que no son aptas para el consumo humano. No es porque las orquídeas sean venenosas en si, que no lo son.

Sino por la cantidad de veneno que llevan encima.

Gnomos de una hoja

Bulbophyllum
Bulbophyllum

El género Bulbophyllum es el mayor género de orquídeas – o quizás deba escribir que es el mayor, aun. Con aproximadamente unas 2000 especies (2800 sinónimos) repartidas en 120 secciones (para hacer manejable cualquier trabajo con este grupo), y un par de especies nuevas para la ciencia descritas cada año, es previsible que el género Bulbophyllum – uno de los pocos géneros pantropicales de orquídeas – en un futuro quede dividido en unidades menores.
Está resultando muy complicado definir las características comunes no ya de todo el género, sino incluso de las secciones. Ni la genética ha ayudado en este caso – hasta ahora. Cirrhopetalum, durante mucho tiempo separado de Bulbophyllum, ha vuelto a fusionarse precisamente por la inconstancia de los rasgos diferenciales.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleberry'

Repartidos por los trópicos de todo el mundo, el centro de diversidad – y el centro desde dónde se dispersaron las especies pertenecientes a Bulbophyllum –  es Papúa Nueva Guinea, con unas 600 especies.
Hay especies en las islas del índico, en Madagascar y el África tropical.
Crecen especies en la India y los estados del Himalaya, en el sur de China, en todo el sureste asiático, en Filipinas, Japón y Australia. También han colonizado las islas del Pacífico.
En América se encuentran desde México hasta Minas Gerais, en Brasil.

Bulbophyllum Elisabeth Ann 'Buckleburry'

Una de las características del género es que portan una o dos hojas grandes en unos pseudobulbos comparativamente pequeños. Son plantas que prefieren generalmente la penumbra y la alta humedad que suele ir asociada. No tienen raíces largas, pero muchas raíces cortas que se agarran fuertemente al sustrato. Algunas crecen con los bulbos espaciados entre si, otras forman perfectas hileras de pequeños bulbos que pueden persistir muchos años después de haber perdido su hoja.
Las inflorescencias son basales y muy diversas. Algunas veces forman umbelas de flores pequeñas dispuestas de forma radial aparentando una única flor mucho mayor. Los labelos, casi siempre pequeños, suelen tener mucha movilidad, y los pétalos llevan pequeños pelos y apéndices que a la menor brisa aparentan animales aleteando.
Muchas veces los sépalos inferiores son mayores que todo el resto de la flor y quedan unidos entre si al abrir la flor presentando su cara exterior al visitante. Con colores y destellos son el aparato vistoso que de lejos atrae a los polinizadores.

Y luego está el olor …

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

El olor es uno de los principales atractivos de estas orquídeas.
Sobre todo para moscas carroñeras. Entre las especies de Bulbophyllum se encuentran aquellas flores del reino vegetal con los olores más pútridos conocidos, emulando carne putrefacta, lugar para depositar los huevos para un gran grupo de insectos, los cuales en su busca – siguiendo su olfato – llegarán hasta las flores y se convertirán en polinizadores.

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

Bulbophyllum Elizabeth Ann 'Buckleberry'

continuará …

supardii

Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
La quinta flor de Paphiopedilum supardii, con los primeros rayos de sol de su primera mañana

Paphiopedilum supardii, el payaso dentro de los Paphiopedilum multiflorales.

 

Δ

La belleza está en …

Paphiopedilum supardii

Cuando una flor es simplemente fea,  se suele recurrir a frases hechas para esquivar nombrar la verdad. Y más aun cuando la floración esperada es la de un Paphiopedilum que, verdad o mentira eso aun está por ver, es considerado el ‘rey de los zapatos’.
Aunque he de reconocer que una pequeña mosca sírfida – ese mismo género de moscas que en el lejano Kalimantan se ocupan de polinizar estas flores (y de paso dejar un par de huevos engañados por unas crías de pulgón que no están) – que vino a visitar esta flor a los dos días de abrir, si logró confortarme bastante.
A los ojos de esa mosca la flor era lo suficientemente bella como pasarse todo un día buscándola y encontrándola dentro de casa. Que tampoco es que haya muchos sírfidos en una gran ciudad costera, ni ninguno de los sírfidos de por acá jamás ha podido oler una flor de estas con anterioridad.
Pero ahí estaba la mosca, enganchada a las feromonas y a su programación y me hizo olvidar que esta flor es bestialmente fea para pasar a ser inmensamente interesante.

Paphiopedilum supardii
Impresionante cantidad de feromonas debe de haber soltado esta flor de Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Buscando aterrizar sobre Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii
Todas las flores de Paphiopedilum supardii y los pimpollos que den acceso al estaminoide son visitadas
Paphiopediloum supardii
Durante más de dos horas la pequeña mosca visita las flores de Paphiopedilum supardii y coloca sus huevos en distintos puntos de la flor
Paphiopedilum supardii
Con sumo cuidado coloca más huevos sobre el estaminoide

Volviendo al aspecto de la belleza, es llamativo que cada flor de la vara de Paphiopedilum supardii presenta una especie de torsión en cada flor. En cualquier otro Paphiopedilum eso sería considerado una malformación.  En esta especie sin embargo parece ser la regla y tiene su propia simetría:
– las flores a la izquierda da la vara presentan una torsión hacía la vara, formando la flor una figura como de 5:00 en las manecillas de un reloj (= un ángulo de 150º), mientras que
– las flores a la derecha de las vara presentan una torsión equivalente, tomando la figura de 7:00 (un ángulo de 210º). La desviación del hipotético eje simétrico de la flor es de 30º en cada flor.

Paphiopedilum supardii
Esta flor ‘da las cinco’. La torsión, más que un ángulo centrado en el estaminoide se mueve sobre un círculo
Paphiopedilum supardii
Esta flor, la segunda en la vara y en el lado opuesto, muestra una torsión correspondiente ‘dando las siete’.

Una vez que hemos aceptado esta torsión de cada una de las flores como algo inherente a la ‘belleza’ de esta especie, hay que resaltar el escaso tamaño de las flores. Dentro del grupo de los Paphiopedilum multiflorales (Polyantha) la flor es de las pequeñas, aunque en honor a la verdad es que también compiten con la mayor flor de todos los Paphiopedilum, que mide desde los 20 a los 30ypocos cm de punta en punta… La extensión natural de la flor – sin estirar – es de 9 – 11cm (según las formas individuales de los sépalos, distintos de flor en flor) de alto por tan sólo 4 – 6 cm de ancho.

Con este reducido tamaño cobra más importancia que las brácteas, que sí son grandes y vistosas, a los dos días de abrir la flor se marchitan y secan, dando a la vara la apariencia de estar en las últimas – mientras que aun hay pimpollos por abrir.

Paphiopedilum supardii
Las brácteas marrones y secas
Paphiopedilum supardii
Paphiopedilum supardii ‘The Ugly Swan’ – el cisne feo que llegó como rothschildanum y se convirtió en el supardii más bonito que tengo

 

Σ

El visceral miedo a la libertad

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Uno de los grandes logros de los movimientos de emancipación popular en los últimos dos siglos de lucha obrera y estudiantil, de la lucha de la clase media y de las mujeres, de casi todos los sectores civiles de la sociedad frente a las cúpulas militares, los oligarcas y las monarquías, frente a los poderes eclesiásticos y las grandes fortunas que controlan la industria,  es la democratización de los gobiernos nacionales.  

Los mecanismos por los que se regulan estas estructuras democráticas son varias. Que cada tantos años nos llamen a votar (a casi tod@s) hoy nos puede parecer banal, acostumbrados como estamos a este trámite un tanto molesto en vista de las alternativas.

Estas semanas tuvimos que escucharle tanto al jefe de estado – no electo – y al presidente del gobierno electo , que “lo que es ilegal no es democrático”. Es revelador.

A la vista está de tod@s, que la legalidad es una cosa, y democracia es otra.

Aunque por lo menos el cargo de presidente del gobierno debería asegurar que todo lo que es democrático, también estuviera amparado por la ley.

Hoy las mujeres ya pueden votar. Hace menos de 50 años, aun no era legal.
Pero el acto de votar siempre fue básicamente democrático.

¿Cuándo podrán votar tod@s l@s que quieran y puedan?

My desperate houswife - Mahagonny
Berthold Brecht me perdonará esta traducción, espero. De la ópera ‘Ascenso y Caída de la Ciudad de Mahagonny’, Textos de Brecht  música de Kurt Weill (1930)

 

 

continuará

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Control después de trasplantar

Después de trasplantar la planta va a reaccionar.

Reaccionará a
– la pérdida de raíces vivas y posibles cortes o fisuras
– la pérdida de contacto directo de los rizoides con el sustrato
– el cambio en la composición del sustrato (aireación, humedad, capacidad de retención de agua, pH, intercambio de iones)
– la pérdida de alguna hoja (fotosíntesis, respiración)
– patrón de riego distinto después del trasplante y
posiblemente reaccionará a su nuevo emplazamiento.

Estas reacciones son normales y son esperadas. Pero hay que controlar.

Paphiopedilum Berenice trasplante III control 1
Podredumbre, a los dos días de trasplantar.

Berenice empezó a amarillear dos hojas a los dos días después del trasplante. Es normal que una planta reduzca sus partes aéreas después de un trasplante: es su forma de adaptar la parte que necesita suministro a aquella otra – reducida por el trasplante – capaz de proporcionarlo. Las hojas son las dos hojas de mayor edad, en los brotes que florecieron hace dos años. Mientras sólo se vean afectadas las hojas antiguas no hay peligro.
Lo que hay que vigilar es que una de las hojas no solo amarillea sino que se ha vuelto de color amarillo-marrón y tiene un aspecto como aceitado – está pudriendo. (La foto está aumentada de color para hacer más visible la zona a controlar.)

Paphiopedilum Berenice Trasplante III, control
Dos día después: la podredumbre va extendiéndose hacia el ápice de la hoja. Sin embargo no ha ‘saltado’ a la hoja enfrente, que solamente amarillea.

Esta pudrición de color claro y evolución moderadamente lenta no necesita ser preocupante, pero en cuanto se pueda extraer la hoja con un leve tirón, la quitaré. Hasta ese momento es vigilar que no se extienda a otros tejidos, manteniendo las hojas secas – ¡no pulverizar! – y regando con mucho cuidado para no mojar las partes verdes. Y obviamente agua muy limpia y baja en sales (en mi región agua embotellada) y nada de abonos.

Trasplante Berenice III
Esta hoja se despide bien, sin prisas y sin podredumbre.

Las hojas viejas de un Paphiopedilum se vuelven amarillas y luego, desde su base, comienzan a ponerse marrón oscuro. Es un proceso que puede ser bastante lento. No tiene peligro alguno. Cuando la base de la hoja empieza a descomponerse, con un suave tirón, y sujetando bien la planta, se quita sin formar heridas. Si no sale a la primera, hay que esperar. A quien no le guste tener una planta con una hoja amarilla, puede cortarla a medida. Pero jamás  hay que arrancar una hoja que aun está fuertemente unida a la base de la planta: es allí donde se forman las raíces, donde están las yemas que pueden llevar a un brote nuevo y esa zona hay que protegerla al máximo.

trasplantar III control 2 rizoides
Son los rizoides los que se adhieren al sustrato manteniendo la planta en posición

Una de las ventajas de las macetas transparentes es la posibilidad de controlar el crecimiento de las raíces. Lo que deseamos ver son las puntas blancas y amarillentas de las raíces en crecimiento. A cm y medio de la punta muestran los rizoides, un denso ‘cepillo’ de filamentos que sirven tanto para adherirse al sustrato como para aumentar la superficie activa de la raíz. Para evitar que las macetas transparentes se llenen de algas verdes, se coloca la maceta transparente en otra maceta del mismo tamaño, pero opaca. Que sea justo del mismo tamaño es importante para que no sirva de cobijo a las crías de cucarachas, que adoran este tipo de cueva húmeda artificial. En la segunda foto se ve, que la maceta opaca es demasiado grande – tendré que buscar otra, de momento es la única que tenía a mano …
El sistema de la doble maceta a mi me ha funcionado de maravilla.

maceta doble
Maceta doble, del tamaño adecuado, aquí con Phragmipedium
Trasplante Berenice III
¡Las primeras raíces!

Si a las dos o tres semanas de trasplantar las primeras raíces muestran su crecimiento a través de la maceta transparente podemos dar por exitoso el trasplante. Aun es conveniente no regar demasiado – las raíces crecen tanto más si tienen que ‘estirarse’ para conseguir agua y minerales.
Al regar poco, tampoco abonaremos ya que cualquier cantidad de abono, al no regar y drenar, se acumularían los minerales hasta niveles tóxicos que provocarían necrosis visibles en los ápices de las hojas.

Trasplante Paphiopedilum
Además de las raíces que ya estaban a la hora del trasplante, es un alivio ver crecer raíces nuevas desde la base del brote así como brotes nuevos

continuará

to be continued

wird schon noch fortgesetzt …

Otra gran terrestre: trasplante, segunda parte

Paphiopedilum Berenice, trasplante II 0
Mientras limpiamos el cepellón controlamos que las bases de las hojas – el ‘cuello’ del abanico – estén sin daños: sin mordeduras o podredumbres
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 2
Las raíces adultas son marrones, peludas, duras. Van oscureciendo con la edad. El cilindro central es más persistente una vez que se ha descompuesto el velamen exterior. Pueden rebrotar a cualquier altura.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 3
Aunque las raíces son duras, se quiebran con facilidad y se adhieren con fuerza a superficies como el corcho o incluso entre ellas …
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 4
… de forma que intentar desenmarañar estas raíces para sacar lo que hubiera de raíz muerta rompería más de lo que ayudaría. Mejor dejarlo tal cual.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 5
Listo. Hemos limpiado a fondo, quitando todo sustrato semi-descompuesto, todas las raíces viejas (y lamentablemente algunas vivas) y el cepellón limpio tiene buen aspecto.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 6
La planta está lista para su nueva maceta. Será del mismo tamaño, aunque la planta haya aumentado: a los Paphiopedilum les gusta estar en macetas ‘pequeñas’. Una posible explicación es que la aireación del sustrato es mayor y la descomposición del sustrato es más lenta en una maceta de volumen pequeño. Mientras preparo el sustrato nuevo, dejo que las raíces, completamente empapadas, se sequen un poco a la sombra.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 7
Un martillo para triturar y uno palos para ayudar a rellenar la maceta. La maceta opaca previene que se formen algas.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 8
La planta en su maceta; primero van los trozos gordos y pesados de las conchas en el fondo (aumentan la estabilidad), luego, alternando, corteza de pino, marmolina y concha triturada. Se formarán huecos sin sustrato; dando golpes con la maceta en el suelo (manteniendo la planta en su sitio) y ayudándonos con los palos, estos huecos van rellenándose.
Paphiopedlum Berenice, trasplante II 9
Quedará llena de sustrato fresco, muy suelto, con mucho aire. Mayoritariamente corteza de pino. En los primeros días es bueno no regar, por si hay raíces con cortes que podrían pudrir. Ya luego habrá que regar con más frecuencia: el nuevo sustrato es mucho más poroso y retiene bastante menos agua que el sustrato que acabamos de quitar.
Paphiopedilum Berenice, trasplante II 10
No está nada mal.

Pues listos. Así queda la planta en su maceta después del trasplante. Los dos brotes de la primera floración (1) en un primer plano. De los dos brotes siguientes uno no floreció (0) y el otro acaba de concluir su floración de cuatro meses (2) y ya hay brotes para la próxima floración (3). Ahora toca vigilar el crecimiento de las raíces.

 

continuará

β

 

Otra gran terrestre: trasplante, primera parte

Trasplantar Paphiopedilum Berenice 1
Después de florecer está a la vista que hay que trasplantar
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 2
Plantas adventicias, raíces vivas y raíces muertas, bichos y sustrato en descomposición
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 3
Musgos y helechos, desde el protonema a la planta adulta, algunas algas, raíces viejas y raíces nuevas
Trasplantar Paphiopedilum Berenice 4
Que crezcan raíces en el fondo de la maceta es buena señal; a pesar de la obvia descomposición del sustrato, queda suficiente aire para las raíces
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 5
Con paciencia y chorros de agua se comienza a ‘abrir’ el cepellón por la zona menos densa
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 6
Entre chorros, se saca el material suelto, las raíces muertas, con mucho cuidado de no dañar a las raíces vivas
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 7
Los dedos y distintos palos – brochetas – ayudan a aflojar y a sacar
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 8
Los chorros a presión limpian con más suavidad todo aquello que los dedos y los palitos han ido aflojando. Ya está quedando limpio el cepellón.
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 9
La principal razón de poner tanto esmero en limpiar el cepellón es que no queremos que queden focos de podredumbre escondidos en el nuevo sustrato
Paphiopedilum Berenice, Trasplante 10
El tiempo invertido a limpiar el cepellón ahora nos garantizará que el nuevo sustrato dure otros uno o dos años, hasta volver a trasplantar.

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Nombres y temperaturas

 Miltonia Goodale Moir

Miltonia Goodale Moir es un híbrido registrado en 1954 por Woodlawn entre Miltonia flavescens y Miltonia clowesii. Ambos parientes provienen de la mata atlântica, la antigua selva sudamericana que bordeaba el continente, desde lo que es hoy el estado de Río Grande do Norte hacía el sur, pasando por Paraguay,  hasta desembocar en los restos de selva que quedan en la provincia argentina de Misiones. De todos los bosques atlánticos de sudamérica quizás sea el más esquilmado; apenas quedan pequeñas extensiones, algunas bajo protección, otras protegidas por la inaccesibilidad del terreno y altamente amenazadas.
Las especies que proceden de estos bosques, son las que actualmente se consideran del género Miltonia. Las especies emparentadas que provienen de los bosques andinos, con necesidad de temperaturas frescas nocturnas, se clasifican a día de hoy como Miltoniopsis (aunque en las floristerías son los híbridos de Miltoniopsis, con sus grandes flores, las que genéricamente se venden bajo el antiguo nombre de Miltonia).

Miltonia Goodale Moir

Miltonia flavescens, de flores grandes, estrelladas, con pétalos de color crema y un labio blanco con rayas y punto rojos,  aporta el tamaño y la forma de la flor. Miltonia clowesii, especie variable, aporta color y … diseño: combinación de colores de fondo y manchas.  Miltonia es un género que forma híbridos naturales con facilidad, pero nuestro híbrido no ocurre de forma natural en la mata atlântica, es una combinación artificial.
Miltonia Goodale Moir ha sobrevivido sesenta años desde que se registró en la rhs, lo cual da una idea de que forma tan espectacular combinan las flores de este híbrido primario diseño y colores.  La mayoría de los híbridos resultado de la producción industrial de orquídeas para el mercado de la floricultura, son reemplazados por nuevos cruces a los pocos años.

Miltonia Goodale Moir

Tuvo dos ayudas importantes nuestra Miltonia Goodale Moir.

La primera es que por alguna razón, los híbridos primarios de Miltonia son espectaculares pero, cuando a su vez se las usa como progenitores, los resultados casi siempre son mediocres. Tampoco son muy compatibles Miltonia con Miltoniopsis – hay híbridos, pero pocos. De forma que por su propia descendencia no les viene la competencia – de hecho, la mayoría de híbridos primarios de Miltonia, tanto los naturales como los artificiales, aun se suelen encontrar hoy día en las colecciones.

Miltonia Goodale Moir
Flores grandes de unos 8cm, ¿realmente serán Miltonia Goodale Moir?

La segunda ayuda vino por la temperatura. Y ayudó dos veces.
Las especies que ahora conforman el género Miltoniopsis, tienen flores blancas, moradas y rojas, con manchas centrales a modo de ‘máscara facial’ muy peculiar, que les dan un lejano parecido a las flores de pensamientos (Viola). Es la razón por su nombre vernáculo en inglés – ‘pansy-orchids’.

Miltonia Suzan Bogdonov
Odontonia (hoy: Oncidiopsis) Suzan Bogdanov (Odontonia x Miltonia [Miltoniopsis]), un híbrido complejo con Miltoniopsis, no sobrevivió al primer verano insular

Parecido aparte, las Miltoniopsis andinas aman el frescor nocturno (son de alta montaña), hibridizan muy bien entre ellas y géneros afines como Oncidium, Odontoglossum y Cochlioda, aportan el tamaño y el colorido de sus flores y su rápido crecimiento. Además transmiten cierta tolerancia a temperaturas bajas, algo que para los mercados europeos y norteamericanos de planta en maceta tiene obvias ventajas.
Una vez que se vieron los espectaculares híbridos entre Miltoni(opsis) y Odontoglossum a finales del siglo XIX, el avance de este grupo de orquídeas fue imparable.  Una de ellas, Vuylsteckeara Cambria (1931, Charlesworth) más tarde ‘prestaría’ su nombre a todo un grupo de híbridos complejos que se comercializan genéricamente como ‘Cambrias’.

(Para l@s que quieran entrar en este mundo de la historia de nuestras plantas actuales una advertencia. La mayoría de las especies que antes formaban el género Odontoglossum, actualmente se encuentran repartidas en otros géneros. Toda la alianza de las Oncidinae está en re-estructuración, así que hay que andar mirando también los nombres que ahora son sinónimos.)

Miltonia Goodale Moir
Las manchas marrones confluentes, la forma de la base del labio y los pliegues no son los típicos de Miltonia Goodale Moir ‘Golden Wonder’

Las Miltonias ‘brasileiras’  quedaron relegadas a un segundo plano. Pero lo que en la Inglaterra victoriana y entre las guerras mundiales fuera una ventaja relativa, en las viviendas de calefacción central de la posguerra – y el auge de las orquídeas como plantas asequibles al gran público – resultó ser una desventaja.  Poco a poco las especies que requieren de frío, frescor y máxima ventilación fueron reemplazadas por aquellas que están adaptadas a los ambientes más cálidos y sin tanta exigencia de ventilación.

Y volvieron las Miltonias y sus híbridos primarios.  Y los híbridos con Brassia, pero eso ya es otro tema.

Miltonia Goodale Moir
Desde luego, ‘Golden Wonder’ no es; habrá que esperar a una segunda floración antes de asegurar que tampoco es Miltonia Goodale Moir

La planta de mi colección también tiene un nombre clonal, ‘Golden Wonder’. Comparando – con mucho escepticismo – con las fotos de este clon que se encuentran en la red – como ejemplo las fotos firmadas por  nurelias –  ‘Golden Wonder’ se caracteriza por flores grandes, con manchas marrones que no suelen confluir y pétalos por lo tanto más amarillos que marrones. El contraste de los pétalos amarillos con alguna mancha chocolate hacía su base y el labio morado y blanco es impresionante. Las fotos de nurelias muestran además una forma del labio más cercano a M. clowesii con unas callosidades muy bien definidas.
Si la(s) planta(s) mostrada(s) por nurelias realmente representan el clon ‘Golden Wonder’ – nurelias suele ser bastante fiable al identificar las fotos que sube a la red – mi planta o directamente no es ‘Golden Wonder’ o ha sufrido alguna de las pequeñas mutaciones que son posibles en el proceso de meristemación. Otra posibilidad es que las temperaturas (altas) que tuvimos durante el desarrollo – bastante lento por cierto – de la vara y de los pimpollos, haya influido en el color.

Miltonia Goodale Moir
Base del labio y callos en este clon de ¿Miltonia Goodale Moir?

Las fotos que muestra el vendedor de mi planta – Claessen Orchideeën – ahora mismo bajo el nombre de M. Goodale Moir ‘Golden Wonder’, sin duda alguna NO SON ‘Golden Wonder’. Es más, las fotos muestran diferentes cruces. La flor con marcas rojas/anaranjadas superpuestas a la mancha morada basal no es  Goodale Moir y ni siquiera es Miltonia: se trata de una de las pocas Milmiltonia (Miltonia x Miltoniopsis), probablemente Milmiltonia Sunset. Lamentablemente el epíteto Sunset ha sido usado varias veces en Miltonia/Milmiltonia, tanto como nombre de grex (cruce) como para denominar clones. La confusión está servida.

Miltonia Goodale Moir
Si alguna de flores tuviera tan sólo una única mancha morada en el centro blanco del labio … ¡sabríamos más! Aun queda la quinta flor por abrir.

Hay una posibilidad más – a la que también hace mención la experta en orquídeas de infojardín: que la planta que ahora mismo florece en mi colección en realidad sea un híbrido de Miltonia Goodale Moir con Miltonia candida. Este cruce fue registrado en la rhs en 1996 bajo el nombre de Miltonia Bastian Widmer.
Se parece bastante. Suele tener manchas moradas en el centro del labio.

Miltonia cf. Goodale Moir
¿Miltonia cf. Bastian Widmer?

La quinta flor tampoco tiene manchas.
He escrito al vendedor. Ya veremos lo que contesta.

Las flores cada vez se parecen menos a Miltonia Goodale Moir  y más a Miltonia Bastian Widmer.

Se aceptan sugerencias.

 

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plantas y amistades – gorgeous weeds and how to grow them – wunderbare Unkräuter und wo sie zu finden sind